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sobre Azpeitia
Entre montes y mar, tradición vasca y buen comer en cada plaza.
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Deja el coche en el aparcamiento del Santuario de Loyola. Es grande y suele ser gratuito. A primera hora hay sitio; a partir de las 10:30 llegan los autobuses y se llena. Si vienes por el santuario, madruga. La luz de la mañana entra bien por la cúpula y hay menos bullicio.
Una casa fuerte convertida en símbolo
La torre de los Loyola es una casa fuerte del siglo XIV. No se construyó para ser un santuario. En 1491 nació aquí Íñigo de Loyola. Soldado, herido, fundador de los jesuitas. La historia la conoces.
El templo barroco que envuelve la casa es enorme para el valle. La cúpula domina todo. Dentro huele a cera y piedra fría. La visita es simple: algunos paneles, un folleto y vigilantes pendientes del flash. Se conservan estancias originales, como la cocina. Piedra vieja, dorados, cerámica. No chirría tanto como podría.
Vagones quietos y relojes que andan
Cerca de la antigua estación del Urola hay vagones viejos y una locomotora fuera del edificio principal. El Museo Vasco del Ferrocarril ocupa lo que fue una línea histórica del valle. Es tranquilo. Hay material ferroviario antiguo y una colección extensa de relojes de estación muchos siguen funcionando; cuando la sala está vacía se oye su tictac.
Algunos fines de semana organizan viajes en tren histórico hacia la costa con locomotora de vapor comprueba antes si circula ese día porque no es regular.
Izarraitz o plaza Txiki
El macizo de Izarraitz está encima del pueblo Las cimas principales son Erlo y Xoxote Desde el polígono Abaro salen pistas forestales que suben sin pérdida pero con pendiente Arriba hay pastos roca suelta y vacas Si el tiempo acompaña se ve el mar.
Si no quieres caminar tanto da una vuelta por el centro La plaza Txiki tiene bancos de piedra un frontón y un lavadero antiguo A ciertas horas suenan las campanas de San Sebastián de Soreasu Dentro está la pila donde bautizaron a San Ignacio Está señalizado se ve rápido
Consejo directo
Aparca en Loyola muévete andando El casco viejo tiene calles estrechas con tráfico complicado cuando llegan grupos Entre semana se camina mejor En verano o durante fiestas locales la carretera al santuario puede colapsarse
Para comer bares normales raciones sencillas Nada que no encuentres en otros pueblos guipuzcoanos Si tienes coche combínalo con Zestoa o con la costa cercana Solo Azpeitia se ve en medio día Es un pueblo funcional que vive a la sombra del santuario No promete milagros