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sobre Orio
Cantábrico, acantilados y sabor marinero en el corazón vasco.
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En Orio conviene resolver primero el coche. A la entrada del pueblo suele haber sitio y desde ahí bajas andando en unos minutos. En el puerto también se puede aparcar, pero el espacio es limitado y en verano rota rápido. Orio ronda los 6.000 habitantes y cuando llega julio se nota. Si vienes tarde, te tocará dar vueltas.
El casco viejo está en la ladera. Calles estrechas, escalones y cuestas cortas. No hay mucho orden. Son casas levantadas cuando el puerto mandaba y cada uno construía donde podía. La iglesia de San Nicolás se reconoce fácil desde abajo. Tiene aspecto de fortaleza. Dentro hay una obra vinculada a Jorge Oteiza, que nació aquí aunque pasó gran parte de su vida fuera.
El puerto y la playa
El puerto está en la desembocadura del Oria. Durante siglos fue un punto activo de construcción naval y pesca. Hoy siguen saliendo barcos pequeños y las traineras forman parte del día a día. En algunas fachadas del centro aparecen relieves de barcos. Marcan antiguas casas de marinos o gente vinculada a los astilleros.
La playa de Antilla queda al otro lado del río. Se llega cruzando el puente y caminando unos minutos. No es enorme y en cuanto aprieta el calor se llena rápido. Arena fina y un oleaje que a veces atrae a surfistas. Los fines de semana de verano cuesta encontrar hueco en la arena si llegas tarde.
Lo que se come
Aquí manda el pescado a la parrilla. Besugo cuando es temporada, sardinas, chipirones. El olor a brasa aparece pronto por la mañana en la zona del puerto. No hay misterio: pescado fresco y parrilla. El precio suele ir en la línea de la costa guipuzcoana.
Los jueves montan mercado en la plaza. Suelen traer verduras de los pueblos del interior y algo de pescado. Funciona por la mañana.
Trepar y caminar
Detrás del pueblo se levanta el monte Kukuarri. La subida arranca cerca del casco urbano y lleva alrededor de hora y media si vas tranquilo. Arriba hay una escultura ligada a Oteiza. Desde la cima se abre la costa hacia Zarautz y el Cantábrico. Para bajar, lo más seguro es volver por el mismo camino; algunos senderos terminan en terrenos privados.
El Camino de Santiago del Norte pasa por Orio. Llega desde San Sebastián siguiendo la costa y continúa hacia Zarautz. Mucha gente solo atraviesa el pueblo y sigue andando. En el palacio Iturriaga hay un pequeño espacio dedicado al camino con mapas y paneles.
Cuándo irte
Orio se ve en medio día. Por la mañana el puerto está tranquilo y el casco viejo se recorre sin gente. A partir del mediodía empiezan a llegar coches desde San Sebastián y Zarautz. La playa se llena rápido.
En verano hay regatas de traineras algunos fines de semana y el ambiente cambia bastante. También caen las fiestas en agosto, con casetas en el puerto y bastante ruido de madrugada.
Si quieres verlo con algo de calma, acércate entre semana y pronto. Paseo por el casco viejo, mercado si coincide jueves, y luego la playa. Cuando empiece a llenarse, lo normal es seguir hacia Zarautz. Allí el frente de playa es más largo y aparcar resulta algo menos complicado.