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sobre Zamudio
Valles y caseríos a un paso de Bilbao, con mucha vida local.
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A las ocho de la mañana, el sol atraviesa los manzanos de los alrededores de la iglesia de San Martín y dibuja sombras largas sobre la hierba húmeda. El pueblo todavía está medio en silencio. Algún coche pasa despacio camino del Parque Tecnológico y, entre las casas, llega el ruido constante de la autovía que conecta con Bilbao. A esa hora Zamudio huele a pan caliente y a tierra mojada, y durante un rato aún parece un pueblo de valle antes de que los aparcamientos empiecen a llenarse.
La torre que recuerda las guerras de linajes
Sube por la calle Zubiaurre, deja atrás el frontón y las casas con tejados inclinados. Al final del repecho aparece la Torre de Zamudio, una mole de piedra oscura que sobresale por encima de los tejados. Es una de esas torres banderizas que quedaron en pie tras las luchas entre linajes de Bizkaia durante la Baja Edad Media.
Las paredes son gruesas, con huecos estrechos que en otro tiempo servían para defenderse. El aspecto sigue siendo áspero, casi militar. La tradición local la relaciona con los conflictos entre familias poderosas del entorno, entre ellas los Butrón, que durante siglos se disputaron el control de estos valles.
Hoy la torre no funciona como monumento visitable. Se observa desde fuera, entre casas y prados, y quizá por eso conserva algo de su carácter original: piedra ennegrecida por la humedad, hierba creciendo en las juntas, el silencio alrededor cuando no pasa nadie.
Ermitas entre prados y caminos viejos
Si sigues caminando por los caminos rurales que salen del núcleo del pueblo, enseguida aparecen pequeñas ermitas repartidas por el término municipal. Algunas están junto a caseríos; otras, un poco apartadas, entre prados donde pastan caballos.
Suelen ser construcciones sencillas: muros encalados o de piedra, una espadaña pequeña y puertas de madera que muchas veces permanecen cerradas. En ocasiones se abren durante las fiestas del barrio o en celebraciones puntuales, algo bastante habitual en los pueblos de Bizkaia.
El paisaje entre una y otra cambia rápido. Hay huertas, robles viejos y parcelas de hierba muy verde que en invierno se encharcan. Si vienes después de varios días de lluvia —cosa nada rara aquí— el barro se pega a las suelas y caminar por algunos senderos requiere paciencia.
En otoño, los manzanos que quedan alrededor de algunos caseríos dejan el suelo lleno de fruta caída. El aire tiene ese olor ácido de la manzana abierta que recuerda a la sidra recién prensada.
El contraste del Parque Tecnológico
A pocos minutos del casco del pueblo aparece otra cara de Zamudio: el Parque Tecnológico de Bizkaia. Edificios de vidrio, rotondas amplias, gente entrando y saliendo de oficinas con mochilas o portátiles bajo el brazo.
El contraste es curioso. A un lado, caseríos con huerta y gallinero; al otro, empresas de ingeniería, laboratorios y centros de investigación. Entre medias quedan zonas verdes bastante cuidadas y caminos por donde a la hora de comer se ve a gente paseando o estirando las piernas.
Si te acercas en fin de semana el ambiente cambia mucho. Los aparcamientos quedan casi vacíos y se oye el viento en los árboles que rodean el complejo. Hay senderos que salen hacia pequeñas manchas de bosque donde, en pocos minutos, desaparece el ruido del tráfico.
Cuándo ir y qué tener en cuenta
Zamudio no funciona como destino turístico al uso. No hay grandes monumentos ni calles llenas de tiendas. Se recorre mejor sin prisa, caminando por los alrededores del casco urbano y los barrios rurales.
Las celebraciones del calendario local suelen girar en torno a las ermitas y a las fiestas de barrio, algo bastante típico en esta parte de Bizkaia. Si coincides con alguna, verás mesas largas, música y gente del pueblo reuniéndose alrededor de la comida.
Para pasear, la primavera y el comienzo del otoño suelen ser los momentos más agradables: los prados están verdes y el calor todavía no aprieta. En invierno la humedad se nota mucho y algunos caminos se vuelven bastante embarrados.
También conviene tener en cuenta el tráfico laboral. Entre semana, sobre todo a primera hora y a la salida de las oficinas, el movimiento alrededor del Parque Tecnológico es mucho mayor que en el resto del día.
Zamudio se entiende mejor así: un pueblo pequeño del valle del Txorierri donde conviven caseríos, caminos rurales y uno de los mayores centros tecnológicos del territorio. A veces basta con caminar un par de calles para pasar de uno a otro.