La Rioja Alavesa, donde el vino es paisaje
Viñedos en terraza y bodegas de autor
La Rioja Alavesa ocupa la vertiente sur de la Sierra de Cantabria, protegida del viento norte y abierta al sol del Ebro. Sus viñedos, organizados en terrazas sobre suelos arcilloso-calcáreos, producen algunos de los mejores tintos de la DOCa Rioja. Aquí conviven bodegas centenarias con proyectos arquitectónicos que han redefinido el enoturismo: la Ciudad del Vino de Marqués de Riscal (Frank Gehry) en Elciego, la nave de hormigón y aluminio de Ysios (Santiago Calatrava) en Laguardia, y la bodega excavada en roca de Baigorri en Samaniego.
Pueblos medievales entre viñas
Laguardia conserva su trazado amurallado del siglo XIII, con bodegas subterráneas excavadas bajo las casas y la iglesia gótica de Santa María de los Reyes con su pórtico policromado. Elciego combina callejuelas de piedra con la silueta futurista de Gehry. Labastida, en el extremo occidental, domina el valle desde un cerro y guarda una de las concentraciones más altas de viñedo viejo de tempranillo. Samaniego y Lanciego completan una ruta donde cada pueblo tiene su propia bodega cooperativa y su propia forma de entender el vino.
Mesa de comarca: chuletón, pochas y pimientos
La cocina de la Rioja Alavesa cruza tradiciones vascas y riojanas. El chuletón de vaca, cortado grueso y cocinado a la brasa, se acompaña con pimientos asados o pochas (alubias frescas) guisadas con chorizo. En otoño, las setas de la sierra completan el menú. Para beber, un Rioja crianza de tempranillo de la zona o, como aperitivo, un txakoli de Álava bien frío.
Enoturismo y vendimia
La Ruta del Vino de Rioja Alavesa conecta bodegas, restaurantes y alojamientos rurales con señalización propia. La mayoría de bodegas ofrecen visitas con cata previa reserva. Octubre es el mes de la vendimia: los viñedos se tiñen de rojo y los pueblos celebran sus fiestas de la cosecha. El Centro Temático del Vino Villa-Lucía, a las puertas de Laguardia, ofrece una experiencia sensorial 4D sobre la cultura del vino.
Consejo: Reserva las visitas a bodega con antelación, sobre todo en fin de semana. Desde Laguardia se puede recorrer toda la comarca en coche en una mañana, pero merece al menos dos días para combinar catas, paseos entre viñedos y cenas con calma.