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Rutas por Cantabria: itinerarios para descubrir cada comarca

Cantabria es infinita en contrastes. Desde las altas cumbres de Liébana hasta las playas de la Costa Quebrada.

11 comarcas · 103 pueblos

Guía para recorrer Cantabria pueblo a pueblo

Cantabria concentra en apenas 5.300 km² una diversidad geográfica difícil de igualar. Entre la costa del Cantábrico y las cumbres de los Picos de Europa se suceden valles profundos, bosques de haya y roble, y pueblos que mantienen viva una arquitectura singular. Recorrer sus comarcas permite descubrir un territorio donde la distancia entre el mar y la montaña se mide en minutos.

La costa cántabra: acantilados y villas marineras

El litoral cántabro alterna playas de arena fina con acantilados de vértigo. San Vicente de la Barquera domina una ría con los Picos de Europa de fondo, mientras Comillas exhibe el capricho modernista de Gaudí junto a su universidad pontificia. Santillana del Mar conserva uno de los conjuntos medievales mejor preservados de la península, y Castro Urdiales cierra el recorrido costero con su iglesia gótica de Santa María y un puerto pesquero activo desde la época romana.

Valles interiores y la comarca de Liébana

Liébana funciona como un mundo aparte, protegida por montañas que superan los 2.500 metros. Potes, su capital, es el punto de partida hacia Fuente Dé y su teleférico. Mogrovejo, con sus torres medievales frente al macizo central, aparece en cualquier lista de los pueblos más fotogénicos de España. Más al este, los valles del Pas, Miera y Asón ofrecen rutas menos transitadas donde la ganadería y las tradiciones pasiega siguen marcando el ritmo diario.

Patrimonio milenario y sabores de la Tierruca

Las cuevas de Altamira, con sus pinturas de 36.000 años, son solo el ejemplo más célebre de un patrimonio que incluye colegiatas románicas, casonas de indianos y torres defensivas medievales. La gastronomía acompaña cada ruta: el cocido montañés con sus alubias y berza, las anchoas de Santoña curadas en salazón, los sobaos pasiegos y las quesadas completan una oferta culinaria que justifica el viaje por sí sola.

Consejo práctico: planifica tu ruta combinando costa y montaña en jornadas alternas. Las distancias en Cantabria son cortas, pero las carreteras de montaña requieren tiempo. Reserva al menos cuatro o cinco días para cubrir las comarcas principales sin prisas.