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sobre Antequera
Centro geográfico de Andalucía con un patrimonio monumental inmenso y los Dólmenes declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
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Turismo en Antequera suele empezar con una pequeña pelea por el coche. El centro tiene cuestas, calles estrechas y bastante tráfico para el tamaño del sitio. Si llega temprano, se recorre bien en una mañana larga.
El aparcamiento y otras pesadillas
Llegas por la A-45, la autovía de Málaga, y lo primero que ves es el polígono industrial. No te engañes: ahí no es. Sigue hasta ver el Torcal a lo lejos y el pueblo subido a la colina. El parking gratuito está detrás del ayuntamiento, en la avenida de Andalucía. Si viene en domingo o festivo, madrugue o le tocará dar vueltas. En agosto la cosa se complica y mucha gente deja el coche fuera del centro y sube andando o en bus.
Los dólmenes: lo que viene a ver todo el mundo
A cinco minutos en coche del centro están los dólmenes. El de Menga es el más grande: unos 25 metros de largo levantados hace unos 4.500 años. Entras por un pasillo y llegas a una cámara amplia y oscura con piedras del tamaño de coches pequeños. Los de Viera y El Romeral están cerca. Con una hora suele bastar para ver el conjunto. Lleve agua. El sol pega fuerte y la sombra escasea.
El Torcal: suba si tiene la mañana libre
A unos veinte minutos está el Torcal. La carretera tiene curvas y siempre aparece algún ciclista subiendo. Paciencia. Arriba el paisaje es raro: roca caliza erosionada que parece apilada sin mucho orden. Hay dos recorridos señalizados, uno corto que ronda los tres cuartos de hora y otro más largo que pasa de la hora. Con zapatillas normales se hace bien. Si entra la niebla, que pasa a menudo, el paisaje desaparece y el paseo pierde bastante.
El pueblo: iglesias y cuestas suaves
El centro se camina fácil. Empiece por la Real Colegiata de Santa María, arriba del todo. Piedra clara y aire renacentista. Desde allí se ve media vega. A pocos metros está la alcazaba. Quedan tramos de muralla y una torre, pero la vista merece la subida.
Luego baje hacia la calle Infante Don Fernando. Es la arteria del casco. Aparecen iglesias cada pocos minutos: San Sebastián, San Juan, el Carmen. Antequera tiene muchas, y se nota que durante siglos hubo dinero e influencia religiosa. La plaza principal es correcta sin más. Aquí lo interesante está en los edificios que la rodean.
Comer y cuándo ir
A mediodía pida porra antequerana en cualquier bar. Se parece al gazpacho pero más espesa y se come con cuchara. El mollete es el pan típico, blando y ancho. Suele servirse tostado con aceite o con lo que haya en cocina. De postre aparece a menudo el bienmesabe, dulce de almendra bastante contundente.
La mejor época suele ser primavera o principios de otoño. En verano el calor aprieta y caminar al mediodía cuesta. Semana Santa mueve mucha gente y el centro se llena. Tradicionalmente el Jueves Santo se celebra la llamada Vega, una procesión rápida que llama la atención.
Mi consejo es simple. Dedique un día al Torcal y a los dólmenes. Otro al casco histórico. No hace falta más tiempo. Y cuando pase por la autovía mire la Peña de los Enamorados. Hay quien ve una cara dormida en la roca. Si no la ve, tampoco pasa nada. Es solo una montaña grande al lado de la carretera.