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sobre Mollina
Pueblo agrícola en el centro de Andalucía famoso por sus vinos con denominación de origen y el Museo de Belenes
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En el corazón de la comarca de Antequera, a 473 metros de altitud sobre el nivel del mar, se alza Mollina como un auténtico tesoro del interior malagueño. Esta villa andaluza de 5.413 habitantes conserva intacto el sabor de la España rural, donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo más pausado y la hospitalidad de sus gentes se convierte en una de las mejores carta de presentación para el viajero.
Mollina es sinónimo de tradición vitivinícola y paisajes de ensueño, donde los olivares se extienden hasta perderse en el horizonte y las bodegas familiares mantienen viva una cultura del vino con siglos de historia. Sus calles blancas y empinadas invitan a perderse sin prisas, descubriendo en cada rincón la autenticidad de un pueblo que ha sabido preservar su identidad sin renunciar a una cálida acogida al visitante.
Qué ver en Mollina
El patrimonio religioso de Mollina encuentra su máximo exponente en la Iglesia de Nuestra Señora de la Oliva, templo que preside el conjunto urbano con su imponente torre y que guarda en su interior valiosas obras de arte religioso. Su arquitectura, que combina elementos de diferentes épocas, narra la historia de siglos de devoción popular.
No menos interesante resulta la Ermita de Nuestra Señora de la Oliva, situada en un enclave natural privilegiado desde donde se contemplan panorámicas espectaculares de la campiña circundante. Este santuario, meta de numerosas romerías, se erige como centro espiritual y cultural de gran importancia para los mollineros.
El Museo del Vino constituye una parada imprescindible para comprender la profunda vinculación de esta tierra con la viticultura. A través de herramientas tradicionales, fotografías históricas y paneles explicativos, el visitante puede adentrarse en los secretos de una actividad que ha modelado el paisaje y la forma de vida local durante generaciones.
Los alrededores de Mollina ofrecen parajes naturales de gran belleza, donde destacan los miradores naturales que permiten contemplar la inmensidad de la campiña antequerana. Los aficionados a la geología encontrarán también puntos de interés en las formaciones rocosas que salpican el territorio municipal.
Qué hacer
La ruta de las bodegas se perfila como la experiencia estrella de Mollina. Varias bodegas familiares abren sus puertas al público para mostrar el proceso de elaboración del vino, desde la vendimia hasta el embotellado, culminando con catas que permiten degustar variedades autóctonas como el Pedro Ximénez o la Doradilla.
Los amantes del senderismo disponen de diversas rutas que serpentean entre viñedos y olivares, ofreciendo la posibilidad de conectar con la naturaleza mientras se descubre la riqueza paisajística de la zona. La Ruta de los Cortijos permite conocer la arquitectura rural tradicional y comprender cómo se ha desarrollado la actividad agrícola en esta comarca.
La gastronomía local merece un capítulo aparte, con platos que reflejan la cultura mediterránea más auténtica. El gazpacho, el salmorejo, las migas camperas y los productos derivados del cerdo ibérico forman parte de una carta gastronómica que encuentra en las tabernas locales sus mejores embajadores.
Para los más aventureros, las rutas en bicicleta por los caminos rurales ofrecen una forma diferente de explorar el territorio, mientras que los aficionados a la fotografía encontrarán en los amaneceres y atardeceres sobre los viñedos momentos únicos para capturar la esencia de esta tierra.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Mollina gira en torno a celebraciones que hunden sus raíces en la tradición agrícola y religiosa. La Romería de la Virgen de la Oliva se celebra el primer domingo de mayo, cuando todo el pueblo se traslada hasta la ermita en una colorida procesión que combina devoción y fiesta popular.
En agosto tiene lugar la Feria de Mollina, días de intensa actividad donde la música, el baile y la gastronomía se dan cita en un ambiente festivo que atrae visitantes de toda la comarca. Las casetas, la música tradicional y los espectáculos folclóricos crean un ambiente único.
La Fiesta de la Vendimia, que se desarrolla en septiembre coincidiendo con la recogida de la uva, constituye una celebración especialmente significativa donde se homenajea la tradición vitivinícola con degustaciones, música y actividades para toda la familia.
Información práctica
Desde Málaga capital, Mollina se encuentra a unos 70 kilómetros por la A-45 dirección Antequera, tomando después la A-92 hasta la salida correspondiente. El trayecto en vehículo propio no supera los 50 minutos y ofrece paisajes espectaculares de la campiña malagueña.
una de las mejores época para visitar Mollina es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los colores del paisaje alcanzan su máximo esplendor. Los meses de abril, mayo, septiembre y octubre resultan especialmente recomendables.
Es aconsejable contactar previamente con las bodegas para concertar las visitas, especialmente durante los fines de semana. El calzado cómodo resulta imprescindible para disfrutar plenamente de las rutas de senderismo y la exploración del casco urbano.