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sobre Villanueva de la Concepción
Pueblo situado a los pies del Torcal de Antequera ofreciendo las mejores vistas y accesos a este paraje natural
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El olivar deja paso a un paisaje que parece mal hecho: bloques de caliza apilados sin orden, como si un gigante hubiera jugado a construir y se hubiera cansado antes de terminar. Estás entrando en el Paraje Natural del Torcal, a pocos minutos en coche de Villanueva de la Concepción. El pueblo, visto desde arriba, es una mancha blanca a unos 570 metros de altitud, entre la depresión de Antequera y los Montes de Málaga. Durante siglos este paso comunicó el interior con la costa, y esa condición de lugar de tránsito explica bastante bien por qué el asentamiento terminó creciendo aquí. Hasta tiempos recientes, además, dependió administrativamente de Antequera.
Un paso antiguo entre Antequera y la costa
La carretera que sube al Torcal sigue más o menos el trazado de un camino mucho más antiguo, utilizado para comunicar Antequera con Málaga. La zona estuvo ocupada desde época ibérica —en el entorno se sitúa el antiguo asentamiento de Osqva— y en época romana aparecen menciones a villas rurales en este territorio. No sería extraño: la posición elevada permite controlar el paso natural hacia la costa.
En lo alto de uno de estos cerros quedan restos atribuidos al castillo de Xébar, una fortificación de origen andalusí levantada para vigilar el camino. Lo que se conserva hoy es poco más que algunos tramos de muro y estructuras muy arruinadas entre los olivares, pero basta para entender la lógica del lugar: controlar quién subía o bajaba por este corredor natural.
Con el Camino Real que comunicaba Málaga con el interior peninsular, activo ya en la Edad Moderna, el paso volvió a tener cierta actividad. Villanueva de la Concepción era entonces una pequeña aldea dependiente de Antequera, vinculada a ese tránsito de arrieros y mercancías.
La iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción se levantó en el siglo XVIII. El edificio es sobrio, propio de una arquitectura parroquial rural de la época, aunque el campanario —visible desde buena parte del entorno— funciona casi como referencia del pueblo en mitad del paisaje de olivar. Desde la plaza se abre la vista hacia el valle que desciende en dirección a Málaga.
El Torcal: un paisaje que explica el territorio
El Paraje Natural del Torcal es, para muchos visitantes, la razón de acercarse hasta aquí. Se trata de uno de los paisajes kársticos más conocidos de la península. Las calizas que forman este macizo comenzaron a depositarse en el fondo del mar hace unos 150 millones de años. Con el levantamiento de las cordilleras béticas y la erosión posterior, esas capas se fracturaron y modelaron hasta producir las formas que hoy se ven: plataformas, grietas profundas y bloques superpuestos que a veces parecen colocados a mano.
El valor geológico del lugar es evidente, pero también ha condicionado la ocupación humana del entorno. El macizo forma una especie de barrera natural entre la depresión de Antequera y la franja litoral, y los pasos que lo rodean han sido utilizados durante siglos.
Desde el centro de visitantes parten varias rutas señalizadas que permiten recorrer distintas zonas del paraje. Algunas son cortas y circulares; otras se adentran más en el macizo y requieren algo más de tiempo y calzado adecuado. En verano conviene empezar temprano: la roca caliza refleja el calor y el sol se deja notar a partir del mediodía.
Cocina de campo
La cocina de Villanueva de la Concepción es la de la comarca de Antequera, muy ligada al trabajo agrícola y a la matanza. Las migas de pan de candeal siguen siendo uno de los platos más habituales en invierno: pan asentado que se humedece y se vuelve a trabajar en la sartén, acompañado de embutido, aceite de oliva y, según la temporada, uvas o aceitunas.
El choto al ajillo aparece sobre todo en comidas familiares y días de fiesta. Lleva bastante ajo y suele servirse con pan del pueblo. En verano es habitual la porra antequerana, más espesa que el gazpacho y hecha con tomate, pimiento, pan y aceite de oliva.
El mosto —zumo de uva con una fermentación muy corta— sigue preparándose en algunas casas durante la vendimia. Es una bebida turbia, ligeramente dulce, que se bebe fresca. En las fiestas de la Inmaculada, patrona del pueblo, es tradicional preparar roscos de vino, dulces sencillos aromatizados con anís y vino dulce que se conservan bastante tiempo.
Cómo llegar y cuándo acercarse
Villanueva de la Concepción se encuentra al sur de Antequera y a algo más de media hora en coche desde Málaga, utilizando la A‑45 y carreteras comarcales. En transporte público lo habitual es llegar primero a Antequera y continuar desde allí.
El núcleo urbano se recorre con facilidad en una tarde. Muchos viajeros lo utilizan como base para visitar el Torcal o para acercarse a los dólmenes de Antequera.
La primavera suele ser el momento más agradable para caminar por la zona: temperaturas suaves, olivares muy verdes y flores creciendo entre las grietas del Torcal. En esas fechas suele celebrarse también la romería de San Isidro, que baja hasta el entorno de la Fuensanta, una fuente situada a varios kilómetros del pueblo. Es una jornada bastante vecinal: comida en el campo, música de verdiales y regreso a pie por los caminos entre olivares. No hay demasiada ceremonia; la gente se va sumando a lo largo del recorrido, como ha ocurrido siempre.