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sobre Cortes de Baza
Municipio ribereño del río Castril con abundantes casas cueva; destaca por su arquitectura troglodita y paisajes de ribera
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En el turismo en Cortes de Baza lo primero es el coche. Lo normal es dejarlo en la parte alta, cerca de la entrada. El casco urbano cae cuesta abajo y las calles son estrechas. Si entras con el coche, luego toca maniobrar.
El pueblo está a unos 700 metros de altitud y ronda los 1.700 habitantes. Aquí el día gira alrededor del campo y de la plaza. A media tarde baja el ritmo y muchos comercios cierran. Si quieres verlo con algo de movimiento, ven por la mañana.
No es un sitio para pasar el día entero. Se recorre rápido. Hay una iglesia, algunas calles con casas encaladas y poco más. Lo que rodea al pueblo tiene más interés que el propio centro.
El paisaje es agrícola. Parcelas de cereal, almendros y algunos olivares sueltos. En invierno manda el tono seco de la tierra. En febrero o marzo los almendros rompen ese color con flores blancas. En verano todo se vuelve dorado.
Alrededor aparecen cortijos antiguos, casetas de aperos y muros de piedra seca. No son monumentos ni están preparados para visitas. Son construcciones de trabajo. Sirven para entender cómo se ha vivido aquí durante generaciones.
Qué ver en Cortes de Baza
El centro gira alrededor de la iglesia parroquial de San Mateo Apóstol. Edificio sencillo. Muros gruesos, torre rectangular y un interior sin grandes elementos. Sigue en uso para las celebraciones del pueblo.
La calle principal atraviesa el casco urbano casi en línea recta desde la plaza hasta la salida hacia el campo. En media hora puedes recorrerlo entero si te paras a mirar fachadas o a charlar con algún vecino que esté sentado en la puerta.
No hay museos ni restos históricos conocidos dentro del pueblo. La visita es más bien un paseo corto para ver cómo funciona un municipio pequeño del altiplano granadino.
Fuera del casco urbano salen varios caminos agrícolas. No están señalizados como rutas. Aun así, es difícil perderse si no te alejas demasiado. Rodean parcelas de cultivo y pequeños valles abiertos.
En algunos altos cercanos se abre la vista hacia las llanuras del altiplano y, a lo lejos, hacia la Sierra de Baza. No hace falta caminar mucho para verlo.
En otoño suele coincidir la recogida de la almendra. A veces se ve a gente trabajando en los campos o quemando restos de poda tras la cosecha de cereal. Es actividad normal del campo, no algo organizado.
Actividades prácticas
Cortes de Baza sirve más como punto de paso que como destino largo. Desde aquí puedes moverte por el norte del Parque Natural Sierra de Baza o acercarte a pueblos mayores como Baza o Guadix.
Para moverte por esta zona hace falta coche. Las carreteras son sencillas pero claras, y conectan con la A‑92N hacia Guadix.
Los alrededores permiten caminar sin demasiada dificultad. Son pistas agrícolas y senderos usados por la gente del campo. No hay señalización ni servicios. Simplemente caminos entre cultivos.
Si te gusta la fotografía rural, las primeras horas del día funcionan mejor. La luz entra baja sobre los sembrados y a veces aparece algo de niebla en invierno.
En el pueblo no hay agenda cultural constante. La vida diaria manda más que los eventos.
En verano celebran las fiestas de San Mateo, hacia finales de agosto. Participa sobre todo la gente del pueblo, con procesiones y actividades sencillas.
Cómo llegar y qué llevar
Desde Granada hay alrededor de 125 kilómetros. Lo habitual es ir por la A‑92N hacia Guadix y seguir luego por carreteras comarcales hasta el municipio. El trayecto suele rondar la hora y media.
El transporte público es escaso, así que lo práctico es venir en coche.
Para caminar por los alrededores basta con calzado cómodo. Los caminos son de tierra y pasan entre cultivos. Si vas a estar varias horas fuera del pueblo, lleva agua o algo de comida. No siempre encontrarás tiendas abiertas.
Y una última cosa: revisa bien dónde dejas el coche. Casi todo el aparcamiento está en la parte alta. Si bajas andando hasta el centro, luego toca subir la cuesta. Con calor se nota.