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sobre Cuevas del Campo
Situado cerca del embalse del Negratín; ofrece playas de interior y actividades náuticas en un entorno semiárido espectacular
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Cuevas del Campo se recorre rápido. Aparca cerca del centro y sigue andando. No suele haber problema para dejar el coche, salvo en fiestas o algún evento puntual. En verano el calor aprieta y las calles quedan muy expuestas al sol. Si puedes, llega por la mañana.
Desde Granada se tarda alrededor de una hora larga en coche. La ruta más directa pasa por la A‑92 hacia Guadix y Baza y luego continúa por carreteras comarcales. Son tramos fáciles de conducir, bastante rectos. El paisaje es seco gran parte del año.
Cuevas del Campo ronda los 1.800 vecinos. El ritmo es tranquilo y el pueblo ha cambiado poco en décadas. El trabajo sigue ligado al campo: sobre todo olivar, también cereal y algunas huertas.
Qué ver sin complicarse
La iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación está en el centro. No es un edificio monumental, pero la torre sirve de referencia para orientarse. Casi todo queda a pocos minutos andando desde allí.
Las calles mantienen el trazado de siempre. Casas encaladas, rejas en las ventanas, patios interiores en algunas viviendas. Nada raro para esta parte de Granada. La plaza funciona como punto de paso: gente que entra y sale de las tiendas, vecinos que se paran a hablar un rato.
En las laderas cercanas aparecen varias cuevas‑vivienda. Algunas siguen habitadas. Otras se usan como almacén o segunda casa. Son parte del paisaje de la zona y explican cómo se ha vivido aquí durante generaciones.
Alrededor del pueblo hay campo abierto. Mucho olivar, parcelas de cultivo y ramblas que cortan el terreno. Si subes a cualquier camino alto verás bien la llanura de la comarca de Baza.
Qué hacer en los alrededores
La actividad aquí es sencilla. Pasear por caminos agrícolas, salir en bici o caminar hacia antiguos cortijos dispersos por el término municipal. No son rutas señalizadas en todos los casos. Conviene llevar agua y algo de protección contra el sol.
La cocina local sigue la lógica del campo. Platos contundentes, aceite de oliva de la zona, verduras de temporada. Se come con calma, sobre todo en reuniones familiares o fiestas.
A veces aparecen pequeños talleres ligados al esparto o a la cerámica. No siempre están abiertos ni funcionan como visita regular, así que conviene preguntar antes si te interesa ese tema.
En época de aceituna el movimiento se nota más. Cuadrillas entrando y saliendo de los olivares, tractores en los caminos. Es parte del calendario agrícola del pueblo.
Fiestas del pueblo
Las celebraciones giran sobre todo en torno a la parroquia y al calendario tradicional. En marzo se organizan actos dedicados a Nuestra Señora de la Anunciación. Acuden muchos vecinos que viven fuera y vuelven esos días.
En agosto hay fiestas populares con música y actividades organizadas por el ayuntamiento y las asociaciones del pueblo. El ambiente es local. No suele atraer a mucha gente de fuera.
Semana Santa se vive con recogimiento. Las Cruces de Mayo aparecen en algunos patios y rincones del casco urbano, montadas por vecinos.
Antes de ir
Cuevas del Campo no es un destino de grandes monumentos. Es un pueblo agrícola de la comarca de Baza. Si pasas por la zona, entra un rato, da una vuelta y mira el paisaje que lo rodea.
Si vas a caminar por los alrededores, lleva agua y gorra. Aquí la sombra escasea. Y mejor evitar las horas centrales del día cuando aprieta el calor.