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sobre Higuera de Calatrava
Pequeño pueblo agrícola con historia vinculada a la Orden de Calatrava
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El turismo en Higuera de Calatrava es sencillo. Llegas, aparcas cerca de la plaza y recorres el pueblo andando en poco tiempo. No hay grandes distancias ni un casco histórico complicado. Si vienes entre semana encontrarás sitio sin demasiada vuelta. En fiestas o fines de semana puede costar algo más.
A partir del mediodía el movimiento baja bastante. Es un pueblo pequeño y la vida va despacio. La mayoría de las visitas se reducen a dar una vuelta por el centro y mirar el paisaje de olivos que rodea todo.
Moverse por el centro
El núcleo es corto y bastante claro. La calle Real cruza el pueblo y concentra casi todo lo que verás al pasear. Casas blancas, rejas en las ventanas y portones grandes que muchas veces dan paso a garajes o antiguos almacenes.
No esperes tiendas para turistas ni escaparates pensados para quien viene de fuera. Aquí la calle sigue funcionando como siempre: vecinos que entran y salen, algún coche que pasa despacio y poco más.
La plaza y la iglesia
La plaza es el punto donde termina llegando todo el mundo. La iglesia de la Inmaculada Concepción domina el espacio. Es un templo antiguo, reformado varias veces con el paso de los años. La torre se ve desde varios puntos del pueblo y sirve bastante para orientarse.
Alrededor no hay grandes monumentos ni edificios llamativos. Lo que hay es un conjunto de casas normales, bien mantenidas, que reflejan cómo se ha vivido aquí durante generaciones.
El paisaje de olivos
En cuanto sales del casco urbano aparecen los olivares. Filas largas de árboles sobre lomas suaves. Es el paisaje típico de la Campiña de Jaén y aquí ocupa todo el horizonte.
Durante la campaña de la aceituna suele haber más movimiento en caminos y fincas cercanas. Tractores, remolques y gente trabajando. El resto del año el campo está bastante tranquilo.
Desde algunos caminos rurales se abren vistas amplias del terreno. Cortijos dispersos, parcelas largas y carreteras secundarias que cruzan entre olivos. No cambia mucho de una estación a otra, aunque en primavera el color es más vivo.
Paseos cortos alrededor
Si te apetece andar, basta con seguir alguno de los caminos agrícolas que salen del pueblo. No siempre están señalizados. Conviene mirar el móvil para no despistarse entre los olivares, porque muchas pistas se parecen.
Son recorridos fáciles. Sin grandes desniveles y sin tráfico serio. Más que rutas formales, son caminos de trabajo que los vecinos usan a diario.
Cómo llegar
Desde Jaén capital el trayecto ronda los cincuenta kilómetros por carreteras comarcales y tramos de la A‑316. El viaje no suele alargarse mucho si el tráfico está tranquilo.
El último tramo discurre entre campos de olivos y pueblos pequeños. Cuando veas la torre de la iglesia ya estás prácticamente dentro.
Si vienes, entra sin prisa, da una vuelta por la calle Real y asómate a los caminos del borde del pueblo. En una hora tendrás una idea bastante clara de cómo es Higuera de Calatrava. Y con eso basta.