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sobre Villardompardo
Pequeño pueblo de la campiña con un castillo rehabilitado y tradiciones arraigadas
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En el corazón de la Campiña de Jaén, donde los campos de olivos se extienden hasta el horizonte dibujando un paisaje de plata y verde, se encuentra Villardompardo, un pequeño pueblo que conserva toda la esencia de la Andalucía rural. Con apenas 920 habitantes, este municipio a 470 metros de altitud ofrece al viajero la oportunidad de sumergirse en la tranquila vida de un pueblo jiennense auténtico, lejos del bullicio urbano.
Villardompardo es uno de esos destinos que invitan a reducir el ritmo y disfrutar de los pequeños placeres: un paseo entre olivos centenarios, una conversación en la plaza del pueblo o la contemplación de los atardeceres dorados que tiñen la campiña. Su ubicación estratégica en la comarca permite además utilizarlo como base para explorar otros enclaves de interés en la provincia de Jaén.
El carácter acogedor de sus gentes y la arquitectura tradicional andaluza que caracteriza sus calles hacen de Villardompardo un refugio perfecto para quienes buscan desconectar y vivir el auténtico sabor de la España interior.
Qué ver en Villardompardo
El patrimonio de Villardompardo se concentra principalmente en su núcleo urbano, donde destaca la iglesia parroquial, que preside la vida del pueblo como centro neurálgico de la comunidad. Su arquitectura refleja las diferentes épocas constructivas que han marcado la evolución del municipio a lo largo de los siglos.
Un paseo por las calles del casco histórico permite descubrir la arquitectura popular andaluza en su estado más puro: casas encaladas con rejas de forja, patios que se adivinan tras los portones entreabiertos y rincones que conservan el sabor de la tradición. La plaza principal constituye el corazón social del pueblo, especialmente animada durante las tardes cuando los vecinos se reúnen para charlar y los niños juegan.
Los alrededores de Villardompardo ofrecen un paisaje típico de la campiña jiennense, con extensas plantaciones de olivos que se pierden en el horizonte. Estos campos de olivos centenarios no solo conforman un paisaje de gran belleza, sino que constituyen el sustento económico principal del municipio y ofrecen al visitante la posibilidad de comprender la importancia del aceite de oliva en la cultura andaluza.
Para los amantes de la naturaleza, los senderos que rodean el pueblo proporcionan rutas de senderismo suaves, perfectas para caminar entre olivares y disfrutar de las vistas panorámicas de la campiña.
Qué hacer
Villardompardo invita a vivir experiencias auténticas conectadas con el mundo rural. Una de las actividades más gratificantes es recorrer los senderos entre olivares, especialmente recomendables durante las primeras horas de la mañana o al atardecer, cuando la luz dorada realza la belleza del paisaje.
La gastronomía local merece una atención especial. Los platos tradicionales de la zona incluyen las migas, el gazpacho, las gachas y los productos derivados del cerdo ibérico. El aceite de oliva virgen extra de producción local acompaña prácticamente todas las preparaciones, y muchas familias del pueblo aún mantienen las tradiciones culinarias transmitidas de generación en generación.
Durante la época de recolección de la aceituna (noviembre-febrero), es posible observar e incluso participar en las labores de recogida tradicional, una experiencia que permite comprender el proceso de elaboración del aceite de oliva desde su origen.
Los aficionados a la fotografía encontrarán en Villardompardo múltiples oportunidades para capturar imágenes de la vida rural, desde los paisajes de olivares hasta los rincones más pintorescos del pueblo. Los amaneceres y atardeceres ofrecen una luz especialmente hermosa para la fotografía de paisaje.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villardompardo gira en torno a las celebraciones tradicionales andaluzas. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, normalmente en agosto, cuando el pueblo se viste de gala y organiza actividades para vecinos y visitantes, incluyendo procesiones, bailes populares y degustaciones gastronómicas.
La Semana Santa se vive con especial devoción, como en la mayoría de pueblos andaluces, con procesiones que recorren las calles principales del municipio. Aunque de dimensiones más modestas que en las grandes ciudades, mantiene toda la emoción y el fervor religioso característicos de estas fechas.
En otoño, coincidiendo con la época de la aceituna, se celebran diversas actividades relacionadas con la cultura del olivar, que incluyen catas de aceite, jornadas gastronómicas y actividades educativas sobre el proceso de elaboración del aceite de oliva virgen extra.
Las fiestas de la primavera, que suelen tener lugar en mayo, ofrecen una excelente oportunidad para disfrutar del buen tiempo y participar en las tradiciones locales, con actividades al aire libre y celebraciones que unen a toda la comunidad.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Jaén capital, Villardompardo se encuentra a aproximadamente 25 kilómetros por la A-316 en dirección a Córdoba, tomando después la salida correspondiente. El trayecto en coche no supera los 30 minutos. También es accesible desde otras localidades de la comarca a través de carreteras secundarias bien señalizadas.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (octubre-noviembre) son las estaciones más recomendables, con temperaturas suaves y paisajes especialmente atractivos. El otoño tiene el aliciente añadido de la época de recolección de la aceituna. Los veranos pueden ser calurosos, típicos del clima mediterráneo continental de la zona.
Consejos prácticos: Villardompardo es un pueblo pequeño con servicios básicos. Se recomienda planificar la visita en combinación con otros pueblos de la comarca para optimizar el recorrido. Es aconsejable llevar calzado cómodo para caminar por senderos rurales y ropa adecuada según la estación. No olvides una cámara fotográfica para capturar la belleza de los paisajes olivareros.