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sobre Alquife
Pueblo minero por excelencia con un impresionante paisaje de tierras rojas; alberga las minas de hierro a cielo abierto más grandes de Europa
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El polvo rojo se te mete entre los dientes. Es la primera cosa que notas cuando bajas del coche en Alquife, antes incluso de mirar alrededor. En el turismo en Alquife todo empieza por ese color: un rojo oscuro que se queda en las suelas, en los bordes de las cunetas y en los taludes que rodean el pueblo. A unos 1.200 metros de altitud, el aire es seco y fino, y hacia el sur se adivina la línea blanca de Sierra Nevada cuando el día está claro.
El lago que no era un lago
A unos kilómetros del núcleo, la antigua explotación minera abre de pronto un hueco enorme en la tierra. Desde arriba parece un lago oscuro encajado entre paredes rojizas. Cuando el sol está alto, el agua cambia a un verde intenso, casi artificial, como si la montaña hubiera dejado allí parte de lo que llevaba dentro.
Los álamos que crecen en algunas zonas más húmedas se mueven con un ruido suave, y el aire tiene ese olor metálico que deja el hierro cuando se calienta al sol. Conviene acercarse con prudencia: hay tramos sin protección y el terreno no siempre es firme. La zona pertenece a la antigua área minera y no todos los accesos están señalizados con claridad.
Si vas en verano, mejor a primera hora de la mañana o al final de la tarde. A mediodía el calor rebota en la tierra roja y apenas corre el aire.
Casas que olvidaron el color
El centro de Alquife se organiza alrededor de una plaza sencilla, de las que todavía se usan para sentarse un rato cuando cae la tarde. Las casas son bajas, muchas de ladrillo visto o revoco claro ya gastado por el sol y el viento.
En algunas calles todavía quedan portones grandes que recuerdan el tiempo en que la mina marcaba el ritmo del pueblo. Detrás suelen aparecer corrales con macetas, gallinas sueltas o herramientas apoyadas en la pared. A ciertas horas apenas se oye nada: alguna persiana que se levanta, el motor de un coche que arranca, un perro que ladra desde un patio.
Hay una pequeña tienda de alimentación donde se compra lo básico. El horario puede cambiar según el día, así que si necesitas agua o algo de comer conviene pasar por la mañana.
Migas que saben a domingo
En Alquife las migas siguen apareciendo en muchas mesas cuando llega el fin de semana o cuando refresca. Pan asentado, aceite de oliva, ajos y trozos de panceta que chisporrotean en la sartén. A veces se acompañan con uvas o con pimientos fritos, según la temporada.
Son platos que vienen de los días de trabajo en el campo o en la mina: comida contundente, hecha para aguantar el frío del altiplano y las horas al aire libre. En invierno, el olor a leña y a grasa caliente suele salir por las chimeneas a media mañana.
El castillo sobre el Marquesado
En una loma cercana se levantan los restos del castillo de Alquife, ligado históricamente al Marquesado del Zenete. Quedan tramos de muralla y varias torres que asoman sobre el paisaje seco de la comarca.
La subida se hace por senderos de tierra y piedra suelta, así que merece la pena llevar calzado cerrado. Arriba el viento suele soplar con fuerza y limpia el horizonte: hacia un lado aparecen los pueblos dispersos del Marquesado; hacia el otro, las escombreras rojizas de la antigua mina.
Los buitres planean a menudo por esta zona. A ciertas horas se quedan suspendidos en el aire, casi sin mover las alas.
Cuándo ir y qué tener en cuenta
La primavera temprana suele ser un buen momento para acercarse a Alquife. La luz es más suave, todavía queda nieve en Sierra Nevada y los almendros del Marquesado empiezan a florecer en los alrededores.
En verano el sol cae con fuerza y hay poca sombra fuera del casco urbano. Si vas a caminar por la zona de las minas o por los cerros cercanos, lleva agua y gorra. El viento levanta con facilidad el polvo rojo, y al final del día lo notarás en los pantalones, en las manos y en el coche.
Es, al final, uno de esos lugares donde el paisaje cuenta la historia antes que los carteles. Aquí la tierra sigue hablando de la mina, aunque la mina ya no funcione.