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sobre Benalúa
Conocido como Benalúa de Guadix; destaca por su industria azucarera histórica y su paisaje de badlands y casas cueva habitadas
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Benalúa, en la comarca de Guadix, está marcado por la tierra en la que se asienta. La llanura se corta de pronto en cerros blandos de arcilla y yeso, fáciles de excavar. De ahí nace uno de los rasgos más visibles del pueblo: las viviendas‑cueva. No es una curiosidad aislada ni un reclamo turístico reciente. Es una forma de habitar el territorio que aquí se mantiene con normalidad.
Al caer la tarde, cuando baja el calor de la llanura, muchas puertas se abren en las laderas. Detrás hay salones, cocinas y dormitorios excavados en la tierra. Algunas entradas están encaladas; otras conservan la apariencia casi desnuda del cerro. Desde fuera apenas se adivina el tamaño real de las viviendas.
El camino que ayudó a fijar población
La depresión de Guadix ha sido durante siglos un corredor natural entre el interior de Andalucía y el Levante. Por aquí pasaban caminos antiguos —uno de ellos asociado a la Vía Augusta romana— que mantenían el tránsito entre las hoyas del interior y el litoral.
Durante la Edad Media el territorio estaba salpicado de pequeños asentamientos defensivos y zonas de cultivo dispersas. La topografía ayudaba a refugiarse: cerros excavables, barrancos y buena visibilidad sobre el valle. No siempre existía un núcleo compacto como el actual.
Tras la conquista castellana la zona se reorganizó dentro del sistema señorial que dominó buena parte del antiguo reino de Granada. Con el tiempo, y sobre todo a partir del siglo XIX, el núcleo fue tomando forma administrativa propia. El caserío “convencional” creció alrededor de la iglesia y la plaza, pero las cuevas ya formaban parte del paisaje habitado y siguieron utilizándose.
Un intento industrial en la vega
A finales del siglo XIX y comienzos del XX varias localidades de la comarca apostaron por la remolacha azucarera. En Benalúa llegó a funcionar una fábrica ligada a ese cultivo, dentro de aquel impulso industrial que también se vio en Guadix y otros puntos cercanos.
La iniciativa atrajo trabajo durante un tiempo y movió la economía agrícola de la zona. Con los cambios del mercado y la competencia de otras regiones, estas fábricas fueron cerrando. En Benalúa aún quedan restos de aquellas instalaciones en las afueras del pueblo: muros y estructuras que recuerdan ese episodio poco conocido de la historia local.
El barrio de las cuevas
El llamado Barrio de las Cuevas no responde al trazado de un barrio moderno. Son caminos que se adaptan a la forma del cerro, pequeñas explanadas y senderos entre montículos de tierra. Cada vivienda tiene su propia entrada excavada en la ladera.
Muchas cuevas han sido reformadas con el tiempo: fachadas de ladrillo, ventanas modernas, porches añadidos. Otras mantienen una apariencia más cercana a la excavación original, con la puerta directamente en el talud.
Lo interesante es que no se trata de un espacio residual. Las cuevas forman parte del tejido urbano y cuentan con servicios básicos. En la comarca de Guadix este tipo de vivienda sigue siendo habitual porque mantiene una temperatura muy estable durante todo el año.
Lo que se come en las casas
En los pueblos de esta zona las comidas siguen muy ligadas al calendario agrícola y a lo que hay en la despensa. Las migas aparecen con frecuencia, sobre todo en días fríos o después de jornadas de campo. Pan asentado, aceite de oliva, ajos y algún acompañamiento de embutido o pimientos fritos.
También es común el queso de cabra elaborado en la comarca. Las condiciones de humedad y temperatura de las cuevas se han utilizado tradicionalmente para curarlo con calma.
Más que una cocina pensada para visitantes, es una cocina doméstica, la que se prepara en casa y se comparte cuando hay reunión familiar o vecinos alrededor de la mesa.
Cómo orientarse cuando llegues
Benalúa está muy cerca de Guadix y se alcanza en pocos minutos por carretera. El entorno ya anuncia el paisaje característico de la comarca: badlands de tonos rojizos, cárcavas erosionadas y pequeños cultivos en las zonas más llanas.
El centro del pueblo se recorre rápido. La iglesia parroquial de San Juan ocupa uno de los puntos principales del casco urbano; su interior es sencillo, con elementos de época moderna. Alrededor aparecen casas tradicionales adaptadas al desnivel, con muros gruesos y cubiertas pensadas para recoger la escasa lluvia.
Para entender mejor el lugar conviene subir hacia las zonas altas donde se concentran muchas cuevas. Desde allí se ve el valle abierto y la sucesión de cerros excavados. Esa relación entre el terreno blando y la forma de vivir es, al final, lo que explica Benalúa. Aquí la arquitectura no se impone al paisaje: se excava dentro de él.