Artículo completo
sobre Cogollos de Guadix
Situado al borde del Parque Natural de Sierra Nevada; ofrece acceso a la alta montaña y conserva restos árabes de interés
Ocultar artículo Leer artículo completo
Cogollos de Guadix es de esos sitios que, si no te dicen que están ahí, pasas de largo. Vas por la carretera entre Guadix y los pueblos del entorno, mirando el paisaje del altiplano, y de repente aparece el desvío. Pequeño, sin grandes anuncios. Y casi mejor así.
Este pueblo de la comarca de Guadix, en el norte de Granada, ronda los 600 habitantes y se sienta a unos 1.160 metros de altitud. Eso se nota enseguida: el aire es más seco, el viento a veces pega con ganas y las casas antiguas tienen muros gruesos y ventanas pequeñas, pensadas más para aguantar el clima que para presumir de fachada. Desde algunos puntos del pueblo, cuando el día está limpio, Sierra Nevada se ve al fondo como una línea blanca que parece más cerca de lo que realmente está.
El alma del pueblo: calles tranquilas y memoria rural
Aquí no vas a encontrar un casco histórico monumental. Lo que hay es otra cosa: calles cortas, alguna cuesta, nombres clásicos como Calle Real o Calle Baja y ese silencio que solo rompen los coches de los vecinos o algún perro que se toma su ronda diaria.
La iglesia parroquial de Santa María es la referencia visual del pueblo. No es un edificio espectacular, pero sí el que organiza el espacio alrededor. Tiene origen mudéjar con reformas posteriores — algo bastante común en esta zona de Granada — y una torre sencilla que se ve desde casi cualquier esquina.
Si paseas sin prisa por las calles más antiguas, aparecen patios interiores con macetas, parras o buganvillas cuando llega el buen tiempo. En primavera también se ven almendros cerca de las casas o en los bordes del pueblo. Y al caer la tarde, en las plazas pequeñas o en los bancos junto a las fachadas, suele repetirse la escena de siempre: vecinos charlando mientras el día se apaga.
Detrás de las últimas casas empiezan directamente los campos. Cereales, algo de almendro y parcelas amplias que cambian mucho según la época del año: verde intenso en primavera, tonos dorados en verano y tierra más desnuda cuando llega el frío.
La floración del almendro, normalmente entre finales de enero y febrero si el invierno no se alarga demasiado, es uno de esos momentos en los que el paisaje del altiplano cambia por completo durante unas semanas.
Caminar por los alrededores (y mirar el cielo por la noche)
Los caminos que salen del pueblo conectan con otros núcleos cercanos del entorno de Guadix, como Toconar o Purullena. No esperes senderos de montaña señalizados al milímetro: muchos son caminos agrícolas o pistas de tierra que la gente del lugar ha usado siempre para ir a las fincas.
Para caminar un rato tranquilo funcionan muy bien. El terreno es bastante abierto, así que las vistas se alargan mucho. En días despejados aparece Sierra Nevada al fondo, y en invierno, cuando los picos están bien cargados de nieve, el contraste con el paisaje seco del altiplano llama bastante la atención.
Por la noche pasa algo que en las ciudades ya casi se ha olvidado: hay oscuridad de verdad. Al alejarse un poco de las luces del pueblo el cielo se llena de estrellas con bastante claridad. No hace falta telescopio ni nada especial; tumbarse un rato mirando hacia arriba ya tiene bastante gracia.
Fiestas y costumbres que siguen su propio ritmo
Las fiestas patronales suelen celebrarse en agosto y reúnen a muchos vecinos que viven fuera durante el año y vuelven esos días. Hay procesiones, música en la plaza y el ambiente típico de pueblo en verano: niños corriendo, gente charlando hasta tarde y bastante vida en la calle.
La Semana Santa aquí es más sencilla que en las ciudades grandes de Andalucía. Los recorridos son cortos y el ambiente es cercano, con imágenes que pasan por las calles principales mientras los vecinos acompañan el paso.
Durante el año también siguen presentes muchas tareas ligadas al campo: recogida de almendras, trabajo en las parcelas de cereal o pequeños huertos familiares. No es algo organizado para visitantes, simplemente es la vida normal del lugar.
Cómo llegar a Cogollos de Guadix
Llegar desde Granada lleva alrededor de una hora en coche. Lo habitual es tomar la A‑92 en dirección a Guadix y, desde esa zona, continuar por carreteras locales que atraviesan varios pueblos del altiplano.
El paisaje del trayecto ya va dando pistas de lo que te espera: terreno amplio, cultivos de secano y pueblos que aparecen de repente entre lomas suaves.
Si vas a acercarte a caminar por los alrededores, lleva calzado cómodo y algo de abrigo incluso fuera del invierno. A esta altitud el tiempo cambia rápido, y cuando sopla el viento se nota bastante. Y si te quedas hasta la noche, merece la pena apartarse un poco del pueblo y mirar el cielo un rato. Hay pocos sitios cerca de Granada donde aún se vea así de claro.