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sobre Diezma
Conocido por sus impresionantes vistas de Sierra Nevada desde la autovía; pueblo serrano de paso histórico obligado
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El turismo en Diezma tiene mucho que ver con su posición geográfica. El pueblo se sitúa a unos 1.200 metros de altitud, en la franja donde la Hoya de Guadix empieza a elevarse hacia las primeras laderas de Sierra Nevada. Esa condición de borde —ni del todo valle ni todavía montaña— explica bastante bien su paisaje y también su historia.
Hoy viven aquí algo más de 800 personas. El trazado del pueblo responde a la pendiente: calles cortas, cuestas marcadas y casas encaladas que se van ajustando al terreno. No es un lugar que se haya transformado para el turismo. Sigue funcionando como un municipio pequeño de la comarca de Guadix, con un ritmo tranquilo y una relación muy directa con el campo de alrededor.
Patrimonio y trazado urbano
El centro del pueblo se organiza en torno a la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación. El edificio tiene origen mudéjar, aunque con reformas posteriores que han ido modificando su aspecto. No es un templo grande, pero sí ocupa una posición dominante dentro del casco urbano. La torre se reconoce desde varios puntos del término y sirve como referencia cuando uno se mueve por las calles más altas.
El interior conserva retablos barrocos modestos y una imagen de la Virgen vinculada a la devoción local. Más que por la riqueza artística, el interés del conjunto está en cómo se integra en el tejido del pueblo y en su papel dentro de la vida cotidiana.
Al caminar por Diezma aparecen rasgos habituales en esta parte de Granada: viviendas encaladas, cubiertas de teja árabe y patios interiores que ayudan a regular la temperatura en verano. En algunos puntos del término municipal existen también casas cueva, aprovechando la facilidad con la que se excava el terreno arcilloso, una solución muy extendida en la comarca de Guadix.
En la parte más elevada del pueblo hay varios puntos desde los que se abre la vista hacia la Hoya de Guadix. Cuando el día está claro, la línea de Sierra Nevada aparece al fondo. Esa posición elevada no es casual: durante siglos estos pueblos se situaban en lugares que permitían controlar los caminos naturales entre valle y montaña.
En los alrededores aún se reconocen restos de antiguos molinos hidráulicos, ligados al cultivo de cereal que tradicionalmente ocupó buena parte del territorio. Algunos están muy arruinados, pero todavía permiten entender cómo se aprovechaban las acequias y pequeños cursos de agua para moler el grano.
Caminos y paisaje alrededor
El entorno inmediato de Diezma se presta a paseos sencillos por caminos agrícolas y senderos que conectan con las laderas cercanas. Entre los vecinos se menciona a menudo un recorrido que sigue el trazado de antiguos molinos y acequias, atravesando campos de cultivo y zonas de almendros.
No se trata de rutas señalizadas al estilo de los grandes espacios naturales, pero sí de caminos utilizados desde hace generaciones para moverse entre cortijos, huertas y montes cercanos.
A medida que se gana altura aparecen pinares y zonas más abiertas donde es relativamente fácil ver rapaces planeando sobre el valle. En las cotas más altas de la sierra, ya fuera del entorno inmediato del pueblo, no es raro que aparezca cabra montés.
Tradiciones y calendario
El calendario festivo mantiene el carácter de los pueblos agrícolas de la comarca. Las fiestas en honor a Nuestra Señora de la Encarnación suelen celebrarse en agosto, cuando muchas familias que viven fuera regresan unos días al pueblo.
En mayo se celebra también la romería de San Isidro, muy ligada al mundo del campo. Es habitual que los vecinos pasen la jornada en el entorno rural, compartiendo comida y música.
La Semana Santa se vive a escala local, con procesiones que recorren las calles más empinadas del casco urbano. No son celebraciones multitudinarias, pero forman parte de la continuidad de las tradiciones del pueblo.
Orientarse en la visita
Diezma se recorre sin dificultad en poco tiempo. Conviene fijarse en cómo el casco urbano se adapta a la pendiente y en las vistas que se abren hacia la Hoya de Guadix desde las zonas altas.
Quien tenga interés por la arquitectura popular o por el paisaje agrícola de la comarca encontrará en los alrededores buenos ejemplos de acequias, antiguos molinos y caminos tradicionales que todavía articulan el territorio.