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sobre Gor
Extenso municipio serrano con el Parque Megalítico de Gor; puerta de entrada a la Sierra de Baza con gran riqueza natural
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Enclavado en las estribaciones de Sierra Nevada, a 1.230 metros de altitud, Gor se alza como uno de los pueblos más auténticos de la comarca de Guadix. Con apenas 757 habitantes, este pequeño municipio granadino conserva intacto el sabor de la Andalucía rural más genuina, donde el tiempo parece haberse detenido entre callejuelas empedradas y casas encaladas que se recortan contra el azul intenso del cielo.
La localidad, cuyo nombre deriva del árabe "Gur" (cueva), nos habla ya de su estrecha relación con el paisaje troglodita que caracteriza esta zona de Granada. Rodeado de un paisaje de badlands y formaciones rocosas esculpidas por la erosión, Gor ofrece al viajero una experiencia única donde la naturaleza y la tradición se funden en perfecta armonía.
Qué ver en Gor
El patrimonio arquitectónico de Gor, aunque modesto, refleja siglos de historia. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Anunciación, de origen mudéjar con reformas posteriores, preside la plaza principal del pueblo con su sobria elegancia. Su interior alberga interesantes retablos barrocos y una talla de la patrona que procesiona durante las fiestas.
Paseando por sus calles descubriremos rincones con encanto, como las tradicionales casas cueva que aún se conservan en algunos barrios. Estas viviendas excavadas en la roca blanda característica de la zona ofrecen una temperatura constante durante todo el año y constituyen un ejemplo excepcional de arquitectura popular adaptada al medio.
El mirador natural situado en la parte alta del pueblo regala vistas panorámicas espectaculares sobre la hoya de Guadix y las cumbres nevadas de Sierra Nevada. Desde aquí se comprende la posición estratégica que ocupó históricamente este enclave, controlando las rutas que conectaban la costa con el interior.
Los alrededores de Gor son un auténtico museo geológico al aire libre. Las formaciones de cárcavas y badlands crean un paisaje casi lunar, salpicado de chimeneas de hadas y colinas arcillosas que cambian de color según la luz del día.
Qué hacer
Gor es un destino ideal para los amantes del senderismo y la naturaleza. Varias rutas de dificultad media recorren el entorno, como el sendero que asciende hacia las estribaciones de Sierra Nevada o el que se adentra por el valle del río Gor, donde aún funcionan antiguos molinos harineros.
La observación astronómica encuentra aquí condiciones excepcionales gracias a la altitud y la escasa contaminación lumínica. Las noches estrelladas de Gor son un espectáculo que no deja indiferente a nadie.
Para los interesados en el turismo gastronómico, el pueblo mantiene viva la tradición culinaria alpujarreña. Los guisos de caza, las migas de pastor y los productos de la huerta local forman parte de una despensa que se puede degustar en los establecimientos familiares del municipio.
La fotografía de paisaje encuentra en Gor motivos únicos: desde los contrastes cromáticos de las formaciones arcillosas hasta los juegos de luz que se producen al amanecer y atardecer sobre las cumbres nevadas.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Gor mantiene vivo el espíritu tradicional andaluz. Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Anunciación se celebran a finales de marzo, coincidiendo con la festividad religiosa. Durante estos días el pueblo se engalana y las calles se llenan de vecinos y visitantes que participan en procesiones, verbenas y actividades tradicionales.
En agosto tienen lugar las fiestas de verano, con actuaciones musicales y actividades para todas las edades en la plaza del pueblo. Es una oportunidad única para conocer de cerca las costumbres locales y disfrutar del ambiente festivo en un entorno auténtico.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento, manteniendo tradiciones centenarias en las que participa toda la comunidad local.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Granada capital, se toma la A-92N en dirección Guadix durante unos 50 kilómetros, después la A-4202 hasta Gor. El trayecto completo son aproximadamente 65 kilómetros y se recorre en poco más de una hora.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño ofrecen temperaturas ideales para disfrutar del entorno natural. El invierno puede ser frío debido a la altitud, pero regala paisajes nevados espectaculares. El verano, aunque más caluroso, permite disfrutar de las fiestas locales y las actividades al aire libre hasta bien entrada la noche.
Consejos: Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa de abrigo si se visita fuera del verano. El pueblo cuenta con servicios básicos y algún establecimiento donde degustar la gastronomía local.