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sobre Galera
Lugar de gran riqueza arqueológica con yacimientos argáricos; famoso por sus momias y el poblado de Castellón Alto
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En el extremo oriental de la provincia de Granada, muy cerca ya del límite con Murcia, está Galera. El turismo en Galera suele empezar por lo mismo: la arqueología. No es casualidad. En torno al pueblo, situado a unos 840 metros de altitud en la comarca de Huéscar, se han documentado asentamientos humanos con más de cuatro mil años de antigüedad. El paisaje —mesetas abiertas, barrancos secos y cerros aislados— ayuda a entender por qué distintas culturas se establecieron aquí durante tanto tiempo.
Más que un lugar con “restos antiguos”, Galera funciona casi como un pequeño mapa de ocupaciones sucesivas. Desde la Edad del Bronce hasta época ibérica y romana, el territorio fue aprovechado por comunidades que dejaron señales visibles en los cerros que rodean el núcleo actual.
Hoy el pueblo mantiene una escala tranquila. Calles cortas, casas blancas y una vida cotidiana muy pegada al ritmo agrícola de la zona. La historia está presente, pero no como un decorado: aparece cuando uno se acerca a los cerros cercanos o entra en el museo.
Arqueología: Cerro del Real y la necrópolis de Tútugi
El punto clave es el Cerro del Real, una elevación cercana al casco urbano donde se documentó un importante asentamiento de la cultura argárica. Este grupo humano ocupó buena parte del sureste peninsular durante la Edad del Bronce (aproximadamente entre el 2200 y el 1550 a. C.). Las excavaciones han permitido reconstruir parte de su organización social y de su forma de habitar el territorio.
A poca distancia se encuentra la necrópolis ibérica de Tútugi, declarada Bien de Interés Cultural. Se trata de un amplio conjunto funerario con decenas de tumbas excavadas en el terreno. En algunas aparecieron ajuares con cerámicas, armas y objetos importados que apuntan a redes de intercambio bastante amplias para la época.
Buena parte de lo encontrado en estos yacimientos se conserva en el Museo Arqueológico de Galera. Allí se expone también la conocida Dama de Galera, una pequeña escultura ibérica de una figura femenina sedente que probablemente tuvo un uso ritual. La pieza apareció a comienzos del siglo XX en la necrópolis de Tútugi y hoy es uno de los hallazgos más citados cuando se habla de la cultura ibérica en el sureste peninsular.
El pueblo y su iglesia
El casco urbano es pequeño y se recorre con facilidad. La referencia principal es la iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, levantada en el siglo XVI tras la incorporación del territorio a la Corona de Castilla. El edificio combina elementos renacentistas con soluciones heredadas de la tradición mudéjar, algo bastante habitual en esta parte de Granada.
La torre funciona como punto de orientación desde casi cualquier calle. Alrededor se organizan manzanas de viviendas encaladas con patios interiores y algunas casas cueva en las zonas donde el terreno lo permite, una forma de habitar bastante extendida en el altiplano granadino.
Las cárcavas y el paisaje del altiplano
El paisaje que rodea Galera tiene bastante carácter. Los suelos arcillosos y las lluvias irregulares han creado un relieve de cárcavas y barrancos muy marcados, con formas que cambian bastante según la luz del día.
Estas cárcavas —a veces llamadas badlands— aparecen en varios puntos del término municipal. No son grandes montañas ni miradores espectaculares; más bien un terreno erosionado, de tonos ocres y grises, que recuerda lo frágil que es este suelo cuando pierde la cubierta vegetal.
Algunos caminos agrícolas permiten acercarse caminando o en bicicleta y entender mejor la relación entre el pueblo, los cultivos de cereal o almendro y estas zonas erosionadas.
Fiestas y costumbres
El calendario festivo mezcla celebraciones religiosas con fiestas más recientes. San Sebastián es uno de los patronos del pueblo y su festividad sigue teniendo peso en invierno. A lo largo del verano se celebran las fiestas patronales dedicadas a la Virgen de los Remedios, con varios días de actividades en las calles.
En mayo suele celebrarse la tradición de los Mayos, cuando se adornan patios y rincones con flores y composiciones efímeras. Es una costumbre extendida en distintos pueblos del altiplano y mantiene bastante participación vecinal.
Una visita con calma
Galera no es un lugar de grandes monumentos ni de largas listas de cosas que hacer. La visita suele organizarse en torno al museo y a los yacimientos cercanos, y después el propio paisaje termina completando la experiencia.
Si te interesa la arqueología del sureste peninsular, aquí hay bastante contexto para entenderla. Y si simplemente te acercas a recorrer el altiplano de Granada, Galera ayuda a poner en perspectiva la historia larga de este territorio.