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sobre Huétor Tájar
Famoso mundialmente por su espárrago verde con denominación de origen; municipio agrícola dinámico en la vega del Genil
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Llegas por la A-329 y lo primero que ves son invernaderos que parecen no tener fin. Kilómetros de plástico blanco donde crecen los espárragos que mantienen a este pueblo. Son unas diez mil personas en plena vega del Genil. Aquí la tierra manda y se nota desde primera hora de la mañana.
El negocio del espárrago
En marzo y abril el pueblo huele a espárrago. Literal. Las plantas de procesado trabajan sin parar y los camiones entran y salen con cajas que llevan la denominación de origen de Huétor Tájar. El cultivo empezó a extenderse a mediados del siglo XX y hoy marca el ritmo del pueblo.
En los bares aparece en todas partes. A la plancha, en tortilla, en revuelto, en crema. Incluso hay quien hace licor de espárrago, aunque cuesta imaginar para qué. En primavera suelen montar una feria gastronómica ligada a la cosecha. No parece pensada para turistas. Lo normal es ver gente de pueblos cercanos cargando bolsas de espárragos y sentándose luego a comer.
Lo que queda de lo que fue
El Torreón de Huétor está en lo alto. Es una torre nazarí del siglo XIII. Servía para vigilar la vega y avisar de incursiones. Hoy está restaurada y se puede subir. Las vistas son campo abierto, acequias y cultivos hasta donde alcanza la vista.
Tiene una historia curiosa. En los años 80 funcionó como discoteca. Una torre medieval con música electrónica dentro. Cuesta imaginarlo ahora.
Cerca está el centro de interpretación de la Torre de la Alquería. Allí explican el origen del nombre. Huétor y Tájara eran dos núcleos distintos. Uno desapareció a finales del siglo XV. Con el tiempo el nombre quedó unido.
La iglesia y poco más
La iglesia de la Encarnación es el edificio más reconocible del centro. Se levantó entre los siglos XVI y XVIII. La fachada barroca llama la atención más que el interior.
El resto del casco urbano es sencillo. Calles rectas. Casas bajas. No hay un casco antiguo que invite a pasear mucho rato.
Durante el año hay movimiento con algunas fiestas locales. En junio celebran Santa Isabel. También es conocida la romería de San Marcos en primavera. En diciembre montan un belén grande que suele atraer gente de la comarca.
Cómo llegar y cuándo ir
Aparcar no suele ser un problema. El pueblo es bastante plano y se cruza andando sin esfuerzo. Hay zonas donde la gente deja el coche cerca de la carretera principal, sin demasiada organización pero funciona.
Marzo y abril son los meses más movidos. Coinciden con la campaña del espárrago y se ve actividad en los campos y en los almacenes. En verano el calor aprieta. A mediodía las calles se quedan casi vacías.
Si te gusta caminar, el entorno de la vega tiene varios caminos agrícolas. También pasa por el término municipal el sendero del Genil, un tramo llano de varios kilómetros entre cultivos. Está señalizado y rara vez encontrarás mucha gente.
Consejo honesto
Huétor Tájar no vive del turismo. Vive del espárrago. Si pasas por la A‑92 y te desvías unos minutos, verás un pueblo agrícola activo y poco más.
Acércate en temporada de cosecha si te interesa el tema. Si no, es una parada corta. Un paseo, algo de comer y seguir camino. Aquí la historia está en los campos, no en las calles.