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sobre Íllora
Histórica villa vigilada por los restos de su castillo; conocida como el ojo derecho de Granada por su importancia defensiva nazarí
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En el corazón de la comarca de Loja, donde las suaves colinas del interior granadino dibujan un paisaje de olivares centenarios y cortijos blancos, se alza Íllora como un testimonio vivo de la historia andaluza. Esta villa de casi 10.000 habitantes, situada a 759 metros de altitud, conserva el encanto de los pueblos que han sabido mantener su esencia a través de los siglos, ofreciendo al viajero una experiencia auténtica lejos del turismo masificado.
Dominada por los restos de su fortaleza medieval, Íllora se extiende por las laderas como un anfiteatro natural desde el que contemplar la vega granadina y las estribaciones de Sierra Nevada en los días claros. Sus calles empinadas y casas encaladas narran historias de Al-Ándalus, de la Reconquista y de la vida rural que aún late en cada rincón de este municipio que invita a ser descubierto con calma.
Qué ver en Íllora
El Castillo de Íllora, conocido históricamente como "La Llave de Granada", constituye el punto de partida obligado para cualquier visita. Esta fortaleza del siglo XIII, construida sobre un cerro que domina toda la comarca, fue escenario de numerosos episodios durante la conquista cristiana del Reino de Granada. Aunque en ruinas, sus murallas y torres aún conservan la majestuosidad que las convirtió en baluarte estratégico, y desde sus almenas se disfruta de una panorámica excepcional del territorio circundante.
En el casco histórico, la Iglesia de la Encarnación destaca por su arquitectura renacentista del siglo XVI. Su interior alberga interesantes obras de arte sacro y constituye un buen ejemplo de la arquitectura religiosa de la época. Merece la pena recorrer las calles del centro histórico, donde las casas señoriales de los siglos XVII y XVIII muestran la prosperidad que alcanzó la villa en épocas pasadas.
El Barrio del Castillo mantiene el trazado urbano de origen medieval, con callejuelas estrechas y empinadas que conducen hasta la fortaleza. Es aquí donde mejor se aprecia la arquitectura popular tradicional, con sus casas de fachadas encaladas adornadas con rejas forjadas y patios floridos que asoman tras portones de madera noble.
Qué hacer
Los amantes del senderismo encontrarán en los alrededores de Íllora numerosas rutas que permiten descubrir paisajes de gran belleza. La subida al Castillo es un paseo accesible que recompensa con vistas espectaculares, mientras que las rutas por los olivares centenarios ofrecen la oportunidad de conocer de cerca la actividad agrícola que sustenta la economía local.
La gastronomía illorana merece una mención especial. Los productos de la huerta, el aceite de oliva virgen extra de producción local y los embutidos artesanos forman la base de una cocina tradicional que se puede degustar en los establecimientos del pueblo. Los platos de cuchara, como las habas con jamón o el gazpacho manchego, cobran especial protagonismo en las mesas locales.
Las rutas del aceite permiten conocer el proceso de elaboración de este oro líquido en las almazaras de la zona, muchas de las cuales ofrecen catas y visitas guiadas durante la época de recolección. Los paisajes de olivares que rodean Íllora son especialmente fotogénicos al amanecer y al atardecer, cuando la luz dorada realza la geometría de estos cultivos milenarios.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Íllora se inicia en febrero con el Carnaval, una celebración que llena las calles de color y música. La Semana Santa constituye uno de los momentos más emotivos del año, con procesiones que recorren las empinadas calles del casco histórico en un ambiente de recogimiento y tradición.
En mayo, las Cruces de Mayo adornan patios y plazas con flores y elementos decorativos, mientras que la Feria de Íllora, que se celebra a mediados de septiembre, marca el momento álgido del año festivo. Durante estos días, el pueblo se viste de gala con casetas, música y bailes tradicionales que se prolongan hasta altas horas.
Las fiestas patronales en honor de la Virgen de los Remedios tienen lugar en octubre, combinando actos religiosos con celebraciones populares que reflejan la profunda devoción del pueblo hacia su patrona.
Información práctica
Íllora se encuentra a 45 kilómetros de Granada capital, con acceso directo por la A-92 en dirección a Sevilla, tomando la salida 175. El trayecto en coche desde Granada no supera los 40 minutos, lo que convierte a la villa en un destino ideal para una escapada de un día o un fin de semana.
La mejor época para visitarla es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores galas. En primavera, los campos se tiñen de verde y florecen los almendros, mientras que el otoño ofrece la oportunidad de presenciar la recolección de la aceituna.
Para los que deseen pernoctar, el municipio cuenta con opciones de alojamiento rural que permiten disfrutar de la tranquilidad del entorno y conocer de cerca las tradiciones locales. Se recomienda reservar con antelación durante las fechas festivas y los fines de semana de temporada alta.