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sobre Moraleda de Zafayona
Pueblo agrícola con una importante zona de casas cueva histórica; situado estratégicamente junto a la autovía A-92
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La autovía A‑92 atraviesa Moraleda de Zafayona y marca mucho de lo que hoy es el pueblo. A un lado queda la vega del Genil, con huertas de regadío y parcelas de olivo. Al otro, el cerro donde estuvo el asentamiento antiguo y donde hasta mediados del siglo XX muchas familias vivían en cuevas. Para entender el turismo en Moraleda de Zafayona conviene empezar ahí, en esa relación entre la vega fértil y la ladera que obligó a construir hacia arriba.
El núcleo antiguo se encarama al cerro a unos 600 metros de altitud, entre Loja y la depresión de Granada. La posición no es casual. Durante siglos este paso comunicó la vega granadina con la campiña de Loja.
El Cerro de la Mora y la geografía del asentamiento
Desde la cima se domina buena parte de la vega. Por esa razón hubo ocupación aquí desde época ibérica, hace varios milenios. En excavaciones realizadas en el cerro han aparecido cerámicas y restos de estructuras defensivas. También se documentaron enterramientos visigodos reutilizando el mismo espacio.
El lugar funciona como balcón natural sobre el corredor que conecta Granada con el oeste de la provincia. Esa lógica explica que distintas culturas eligieran el mismo punto una y otra vez. El cerro servía para vigilar el paso. Las tierras bajas quedaban para el cultivo.
Cuando la zona quedó integrada en los territorios cristianos, el patrón se mantuvo. Las laderas ofrecían cierta protección y dejaban libre la vega para la agricultura.
Las cuevas que fueron casas
El barrio de las Cuevas forma parte de esa adaptación al terreno. No nació como curiosidad arquitectónica, sino como una forma de vivienda extendida en muchas zonas arcillosas de Granada.
Hasta finales de la década de 1950 vivía aquí una parte muy importante de la población. Las cuevas mantenían una temperatura estable durante todo el año y podían ampliarse excavando más galería. Tras una riada a mediados del siglo XX muchas quedaron abandonadas o se transformaron.
Aun así, la forma del barrio apenas ha cambiado. Las calles son estrechas y con pendiente. Algunas casas siguen apoyándose directamente en la roca. Caminar por estas cuestas ayuda a entender cómo se adaptó el pueblo a un terreno difícil.
La Vega y sus cosechas
Abajo se abre la vega del Genil. El paisaje cambia según la estación. En invierno predominan las hortalizas de hoja. En los meses cálidos aparecen tomates, pimientos y maíz.
El regadío ha marcado la economía local durante mucho tiempo. Desde el siglo XIX la huerta de Moraleda ha abastecido mercados cercanos de la comarca de Loja y del entorno de Granada.
La cocina cotidiana sale de esa misma vega. Son platos sencillos y contundentes: migas con panceta, potajes con verduras de temporada o dulces hechos con membrillo. En los alrededores todavía se cultivan membrilleros y nogales, especies que ya se trabajaban aquí en época andalusí.
Fiestas que marcan el calendario
El calendario festivo sigue el ritmo habitual de muchos pueblos de la comarca. A comienzos de febrero suele celebrarse la Candelaria, con hogueras en distintos puntos del pueblo.
En primavera llega la romería de San Marcos, que tradicionalmente sube hacia el cerro y reúne a muchas familias alrededor de comidas al aire libre.
La celebración principal se dedica a la Virgen de las Angustias y suele tener lugar a mediados de octubre. En esos días el pueblo recibe a gente que vive fuera pero mantiene aquí a la familia.
Cómo moverse por el pueblo
La A‑92 tiene salida directa hacia Moraleda de Zafayona, lo que facilita llegar tanto desde Granada como desde Málaga.
El casco urbano se puede recorrer caminando sin demasiada prisa. Una parte del paseo suele centrarse en el barrio de las Cuevas y en las calles que bajan hacia la zona más llana del pueblo.
La iglesia de la Encarnación tiene origen en el siglo XVI, aunque las reformas posteriores cambiaron bastante su aspecto. Más que un edificio concreto, aquí interesa fijarse en la arquitectura cotidiana: fachadas de ladrillo con zócalos de mampostería, portones grandes pensados para carros y balcones orientados al sur.
Si se sale hacia la vega, conviene llevar calzado cerrado. Tras las lluvias los caminos se embarran con facilidad. En verano el calor aprieta desde media mañana, así que muchos vecinos salen a caminar temprano o ya al caer la tarde. En los bares de carretera cercanos a la autovía suelen servir migas en días fríos, en sartén grande y para compartir, como se han hecho siempre en esta parte de Granada.