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sobre Salar
Importante por el descubrimiento de una Villa Romana monumental; pueblo agrícola tranquilo en el Poniente
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Aparca en la plaza de Santa Ana o cerca. Suele haber sitio salvo en fiestas. Desde ahí ya ves la torre mora por encima de los tejados. Es lo primero que llama la atención en Salar: una torre nazarí plantada en medio de un pueblo pequeño de la comarca de Loja.
Todo se recorre andando. En media mañana lo tienes visto.
La villa romana que salvó al pueblo
El yacimiento de la villa romana de Salar está a pocos minutos andando desde la plaza. Queda junto a las casas nuevas y los olivares. No es un complejo enorme, pero los mosaicos son lo que trae a la mayoría de la gente.
El principal ocupa una superficie grande y está bastante bien conservado. Se descubrió mientras se hacían obras hace décadas y desde entonces se ha ido excavando por fases. Aún quedan partes sin sacar.
A veces hay visitas guiadas organizadas por el propio yacimiento o por el ayuntamiento. Conviene mirar antes si está abierto, porque no siempre se puede entrar.
La iglesia de Santa Ana está justo enfrente. Es del XVIII y bastante sobria. Si entras, tardas cinco minutos. Si no, tampoco pasa nada.
Subir a la torre sin prisas
Desde detrás de la iglesia sale el camino que sube a la Torre Mora. Es corto pero pica un poco.
La torre es de época nazarí y durante siglos sirvió como punto de vigilancia sobre la vega. Por dentro tiene escaleras estrechas y de caracol. Se sube despacio y pegado a la pared.
Arriba no hay misterio: campo por todas partes. Olivares, la vega y al fondo el relieve de la zona de Loja. Si el día está claro se distingue Sierra Nevada.
Te quedas un rato, haces la foto y bajas. No da para mucho más.
Cuándo ir y dónde comer algo
Entre semana el pueblo está tranquilo. Muy tranquilo. A mediodía la actividad baja bastante y muchos bares cierran unas horas, algo bastante normal por aquí.
En invierno se ven platos de cuchara hechos con lo que da el campo. Las tagarninas suelen aparecer en guisos locales cuando es temporada. También es fácil encontrar choto al ajillo o cosas sencillas de cocina casera.
Las fiestas grandes suelen caer en verano y en torno a Santa Ana. En esos días el pueblo se llena más de lo habitual y el coche empieza a sobrar en el centro.
Rutas cortas por la vega
Si te apetece andar un poco, alrededor de Salar hay caminos entre olivares bastante fáciles.
Uno de los paseos más sencillos conecta la zona de la villa romana con el cerro de la torre. Sirve para estirar las piernas después de comer y poco más.
También hay caminos rurales que salen hacia la vega del río Cubillas. Son pistas anchas, sin mucho desnivel. En verano el sol cae fuerte, así que mejor ir temprano y llevar agua.
Consejo claro
Salar no necesita un día entero. Ve primero a la villa romana. Luego sube a la torre. Pasea cinco minutos por la plaza y listo.
Si coincide con calor fuerte o con fiestas, aparca fuera del centro y entra andando. Te ahorrarás vueltas con el coche.