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sobre Villanueva Mesía
Pueblo situado en la ribera del Genil; destaca por su agricultura de regadío y actividades en la naturaleza fluvial
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Quien llega por primera vez entiende rápido que el turismo en Villanueva Mesía no se explica por monumentos llamativos, sino por la forma en que el pueblo se asentó en la vega. A la entrada hay un olivo viejo que muchos vecinos señalan como referencia del lugar desde hace generaciones. Alrededor, el paisaje es claro: casas bajas, calles anchas en algunos tramos para que pasen los tractores y, en cuanto se acaba el casco urbano, el olivar cerrando el horizonte.
Antes de llamarse Villanueva Mesía, este lugar era conocido como Talancos, un pequeño núcleo agrícola disperso junto al arroyo. El trazado actual todavía conserva algo de esa lógica rural.
El señorío que dio nombre al lugar
La configuración del pueblo tiene mucho que ver con la creación de un señorío en la Edad Moderna. A comienzos del siglo XVII, Francisco Mesía adquirió la jurisdicción sobre estas tierras a la Corona. En aquella época comprar un señorío significaba algo más que poseer tierras: implicaba administrar justicia, recaudar impuestos y organizar la explotación agrícola del territorio.
Tras la operación, el núcleo pasó a llamarse Villanueva Mesía. El cambio no era solo nominal. Formaba parte de la reorganización de muchas zonas del antiguo reino de Granada después de la expulsión de los moriscos, cuando se intentaba consolidar nuevos asentamientos agrícolas estables.
En el centro del pueblo aún se conserva el edificio que tradicionalmente se conoce como la tahona del pósito. Probablemente se levantó en esa etapa. Servía como espacio vinculado al almacenamiento y molienda del grano, piezas básicas en la economía agraria de la época.
La iglesia parroquial y su herencia mudéjar
La iglesia de la Aurora responde a un modelo bastante extendido en los pueblos repoblados del entorno de Granada. El edificio mantiene rasgos de tradición mudéjar, visibles sobre todo en la estructura interior de madera.
A diferencia de otros templos de la zona, la torre no aparece separada ni domina la fachada. Queda integrada en el volumen de la nave, lo que da al conjunto un aspecto más sobrio. La armadura de madera muestra motivos geométricos, aunque no tan elaborados como los que se ven en otras iglesias mudéjares de la provincia.
El retablo mayor es posterior, ya dentro del periodo barroco. En él se encuentra la imagen de la Virgen de la Aurora, vinculada a las celebraciones religiosas más arraigadas del pueblo.
Una feria ganadera con tradición comarcal
Villanueva Mesía mantiene una feria de ganado que suele celebrarse en octubre y que sigue teniendo peso en la comarca. Durante esos días el ritmo del pueblo cambia bastante: llegan ganaderos, se ven caballos y reses en los alrededores del recinto ferial y las calles se llenan de gente de pueblos cercanos.
El origen de esta feria suele relacionarse con los privilegios comerciales concedidos al señorío en época moderna, cuando los mercados de ganado eran una forma de atraer actividad económica y población.
Con el tiempo la feria ha ido incorporando otros elementos más festivos —comida popular, reuniones de peñas, música—, pero el trato de ganado sigue siendo el fondo de todo.
El Genil y la vega
El término municipal queda marcado por el río Genil, que discurre al norte. La vega que forma a su paso ha condicionado siempre la economía local: huertas de regadío en las zonas más fértiles y olivar en las lomas cercanas.
Los vecinos mayores aún recuerdan grandes crecidas del río que afectaron a los cultivos. Por eso el casco urbano se asentó en una ligera elevación, lo bastante cerca para aprovechar el agua pero a salvo de las avenidas.
Cerca del río hay un puente de piedra que comunica con el entorno de Moraleda. A veces se le llama “puente romano”, aunque lo más probable es que sea una construcción posterior, quizá de época moderna. El firme gastado y la estrechez del paso hablan de siglos de uso agrícola.
Desde allí se distingue el cerro de la Mora, donde hubo presencia defensiva en época andalusí. Hoy quedan pocos restos visibles entre los olivares, pero el topónimo ha sobrevivido.
Cómo situarse en el pueblo
Villanueva Mesía se encuentra en la comarca de Loja, dentro de la vega del Genil y relativamente cerca de la autovía que conecta Granada con el poniente andaluz.
El casco urbano es pequeño y se recorre andando sin dificultad. La calle Real y el entorno de la plaza concentran los edificios principales: la iglesia, algunas casas antiguas y el antiguo pósito.
Fuera del centro basta caminar unos minutos para encontrarse con el paisaje que define el lugar: parcelas de olivar y la llanura de la vega. En otoño coincide con la feria ganadera; en primavera la huerta suele estar en pleno ciclo. En verano el pueblo se queda tranquilo y la actividad se desplaza a las horas más frescas del día.