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sobre Soto del Barco
Capital de la angula
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A orillas del Nalón, justo donde el río se ensancha antes de encontrarse con el Cantábrico, Soto del Barco vive entre ría, mar y pradería. Con unos 3.900 vecinos, se recorre a ritmo tranquilo: aldeas pequeñas, arquitectura tradicional y una ría que cambia de gesto según la marea.
La ría del Nalón es el hilo conductor. Aquí se nota el pulso de la pesca y el marisqueo, y el paisaje de carrizales, limos y bancos de arena que atrae aves en paso y en reposo. Si vienes con tiempo y miras sin prisa, el entorno hace gran parte del trabajo.
Qué ver en Soto del Barco
- Ría del Nalón: paseos por sus márgenes y puntos altos desde los que se entiende el estuario. Con marea baja se leen mejor los canales y las zonas de fango.
- San Juan de la Arena (La Arena): núcleo costero con ambiente marinero y calles calmadas; asoma alguna casa de aire indiano.
- Playa de San Juan de la Arena: arenal en la desembocadura, abierto al viento y al mar; merece la pena mirar cómo está el Cantábrico antes de bajar.
- Iglesia de Santiago de Gobiendes: templo de origen románico con reformas posteriores, en un entorno rural.
Qué hacer
Caminatas cortas por pistas y caminos locales, con buena luz para leer la ría. En bici, las carreteras secundarias dejan rodar suave entre costa y valle (mejor sin prisas y atentos al tráfico local). En la mesa, manda lo marino y lo ganadero: pescado, marisco cuando lo hay y producto de huerta.
Si solo tienes 2 horas
- Acércate a San Juan de la Arena, date un paseo corto por el entorno de la ría y termina en la playa para ver la desembocadura. Si la marea está baja, el estuario se entiende mucho mejor.
Mejor época
- Primavera y otoño: paseos más cómodos y buena observación en la ría.
- Verano: más ambiente en la zona de playa; para ir con calma, madruga o alárgate hacia el interior.
- Días de viento y mar revuelto: la playa cambia mucho y el paseo se disfruta menos.