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sobre Soliedra
Pequeña aldea con curiosa iglesia con restos de linterna
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En lo alto de una loma castellana, a algo más de 1.000 metros de altitud, Soliedra es uno de esos pueblos mínimos donde ya casi no pasa nada… y precisamente por eso apetece parar. Con apenas unas decenas de habitantes censados, esta pequeña aldea de la comarca de Almazán resume bastante bien lo que muchos llaman “la Soria vacía”: campos abiertos, silencio real y un ritmo de vida que aquí no es un eslogan, es la norma.
Soliedra tiene sentido para quien aprecia los pueblos pequeños tal y como son: sin bares, sin tiendas y sin grandes monumentos, pero con calles de piedra, casas sobrias y una forma de vida que resiste como puede entre las tierras de cereal.
La comarca de Almazán, en la que se integra Soliedra, mantiene ese turismo de interior tranquilo y genuino, pensado más para ir despacio que para ir tachando cosas de una lista. Pasear, mirar el paisaje, hablar con quien te cruces y, cuando toque comer o dormir, acercarse a Almazán u otros núcleos mayores.
¿Qué ver en Soliedra?
El patrimonio de Soliedra es modesto pero coherente con su tamaño. El elemento más importante es su iglesia parroquial, un templo sencillo que preside la plaza del pueblo y que sigue marcando, todavía hoy, buena parte de la vida social de la localidad.
El paseo por el casco urbano permite fijarse en la arquitectura popular soriana sin maquillaje: casas de dos plantas en piedra y adobe, corrales, pajares, portones viejos que ya casi no se ven en pueblos más “arreglados” y antiguas bodegas excavadas en la tierra. En algunas fachadas aún se conservan escudos nobiliarios que recuerdan el pasado señorial de estas tierras.
Los alrededores de Soliedra son puro paisaje agrario de meseta. Campos de cultivo que se abren en todas direcciones, tonos dorados en verano, ocres en otoño y, si coincide un año bueno, verdes intensos en primavera. Desde los puntos más altos del casco se tienen vistas amplias sobre la comarca de Almazán, con esa sensación de horizonte largo que caracteriza a Soria.
Qué hacer
El senderismo tranquilo y las caminatas son lo más razonable que hacer en Soliedra. Desde el pueblo salen pistas y caminos agrícolas por los que se puede caminar varios kilómetros sin cruzarse con nadie, siguiendo antiguas veredas entre sembrados. No son rutas técnicas ni de montaña, más bien paseos llanos o con desniveles suaves, aptos para casi cualquiera que esté acostumbrado a andar un poco.
La zona es interesante si te gusta observar fauna de la meseta: perdices, liebres, alguna rapaza sobrevolando los campos y, según la época, pequeños bandos de aves aprovechando los rastrojos.
Para quien disfrute con la fotografía de paisaje rural, Soliedra funciona mejor con buena luz que al mediodía: amaneceres fríos con nieblas bajas, atardeceres largos en verano y cielos muy limpios de noche, con muy poca contaminación lumínica.
En cuanto a gastronomía, en el propio pueblo no hay restaurantes ni bares, así que conviene llevar algo de comida si solo se va a pasar el día. Para comer cocina soriana de verdad —torreznos, migas, asados, setas de temporada, embutidos y quesos locales— hay que desplazarse a Almazán u otras localidades cercanas con servicios.
Desde Soliedra se pueden organizar pequeñas excursiones por la comarca, enlazando varias aldeas prácticamente vacías o combinando la visita con una parada más larga en Almazán, que sí tiene un conjunto histórico-artístico amplio y todos los servicios.
Fiestas y tradiciones
Como en tantas aldeas sorianas, las fiestas patronales de verano se concentran cuando regresan los hijos del pueblo, normalmente en agosto [VERIFICAR]. Son celebraciones sencillas: misa, comida compartida, baile y poco más, pero vividas con bastante intensidad por quienes vuelven solo esos días.
La Semana Santa, con actos discretos, sigue la tradición castellana de procesiones pequeñas, pasos humildes y silencio. No es un gran espectáculo, pero sí una muestra bastante fiel de la religiosidad rural de la zona.
A nivel comarcal, tiene sentido coordinar la visita con las fiestas de San Pascual Bailón en Almazán en mayo [VERIFICAR], o echar un vistazo al calendario festivo de los pueblos cercanos en verano, cuando la comarca está algo más viva.
Información práctica
Cómo llegar
Desde Soria capital, Soliedra está a unos 35 kilómetros por la N‑111 en dirección Almazán y luego por carreteras locales hacia el sur. Desde Almazán, el desvío se toma por una carretera secundaria durante aproximadamente 20 kilómetros [VERIFICAR trazado exacto]. En la práctica, es casi obligatorio ir en coche propio: el transporte público, si existe, es muy escaso y con pocos horarios.
Consejos prácticos
- En Soliedra no hay servicios turísticos: ni bares, ni tienda, ni alojamiento. Llévate agua y algo de comida si vas a pasar horas por la zona.
- La localidad más cercana con supermercados, bares, restaurantes y gasolineras es Almazán.
- Lleva calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y calles irregulares.
- Aunque sea verano, una chaqueta para la tarde-noche no sobra: la altitud se nota.
- Respeta los campos de cultivo (no pisar sembrados ni rastrojos recién segados) y la tranquilidad de los vecinos: cualquier ruido o grupo grande se nota mucho en un pueblo tan pequeño.
Cuándo visitar Soliedra
La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradecidos: temperaturas suaves y el paisaje en su mejor punto, verde o tostado pero todavía vivo.
El verano puede ser caluroso a mediodía, pero las noches refrescan y las puestas de sol se alargan. Es también cuando hay más movimiento de gente por la vuelta de veraneantes.
El invierno aquí es frío de verdad: heladas frecuentes, posibles nevadas y días cortos. A cambio, el pueblo gana una atmósfera muy sobria, casi mínima, que solo compensa si te atrae ese tipo de paisaje.
Lo que no te cuentan
Soliedra es pequeño de verdad. Se recorre a pie en muy poco tiempo y, si no sales a caminar por los alrededores o lo combinas con otros pueblos de la comarca, la visita se queda corta. Pensar en Soliedra como parada dentro de una ruta por la Soria rural es más realista que plantearlo como destino único de un fin de semana.
Las fotos pueden dar una imagen más “de postal” de la que luego se encuentra: no es un pueblo restaurado ni pensado para el turismo, y ahí está parte de su interés. Hay casas arregladas y otras medio caídas, solares vacíos, corrales en uso. Es un trozo de la España interior tal y como es ahora, no como saldría en un folleto.
Errores típicos
- Ir sin nada de provisiones pensando que habrá al menos un bar abierto. No lo hay; con un simple bocadillo y agua resuelves.
- Calcular mal los tiempos: el pueblo se ve rápido; lo que lleva más tiempo son las paradas, las fotos y los paseos por los caminos. Mejor encajarlo dentro de una ruta por la zona.
- Llegar a última hora de la tarde en invierno: anochece pronto, refresca mucho y el margen para caminar o ver algo de paisaje se reduce bastante.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Pasear sin prisa por las calles principales.
- Acercarte a la iglesia y al entorno de la plaza.
- Subir a los puntos más altos del casco para ver el horizonte de la comarca.
Si tienes el día entero
- Combinar el paseo por Soliedra con una o dos caminatas por pistas agrícolas.
- Organizar una ruta en coche por varias aldeas cercanas y acabar en Almazán para comer y dar un paseo por su casco histórico.