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Desconocido · Public domain
Castilla y León · Cuna de Reinos

Villasayas

Pueblo con iglesia románica declarada BIC

59 habitantes · INE 2025
1028m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de la Asunción (Románico) Ruta del Románico

Mejor época

verano

Asunción (agosto) agosto

Qué ver y hacer
en Villasayas

Patrimonio

  • Iglesia de la Asunción (Románico)

Actividades

  • Ruta del Románico

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Asunción (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Villasayas.

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sobre Villasayas

Pueblo con iglesia románica declarada BIC

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En el corazón de la comarca de Almazán, donde la meseta castellana se abre en horizontes amplios de sabinares y campos de cereal, se encuentra Villasayas, una pequeña aldea soriana de unos 60 habitantes. A algo más de mil metros de altitud, es uno de esos pueblos donde el ritmo diario depende más del campo y las estaciones que del reloj.

Villasayas no es solo un punto en el mapa provincial: mantiene bastante bien la arquitectura popular castellana, con casas de piedra y adobe agrupadas en torno a la iglesia parroquial, en ese trazado algo irregular, hecho sin plano previo, que es típico de los pueblos de la zona. Aquí el ruido de fondo son los tractores en temporada y el viento entre los campos; el resto del año, poco más.

Para quienes quieren asomarse a la España interior sin fuegos artificiales, Villasayas es un lugar sencillo y tranquilo, donde lo más valioso es precisamente eso: el silencio, el paisaje abierto y la vida rural tal cual es hoy, con sus luces y sus vacíos.

Qué ver en Villasayas

El elemento patrimonial más relevante es su iglesia parroquial, que domina el caserío desde la parte alta. Como en buena parte de la comarca de Almazán, mezcla fases y estilos acumulados a lo largo de siglos, algo habitual en pueblos donde el templo ha sido el edificio principal y se ha ido reparando según las posibilidades de cada época. Sigue siendo uno de los centros sociales del pueblo, sobre todo en verano y fiestas.

Pasear por las calles de Villasayas sirve para hacerse una idea bastante clara de la arquitectura tradicional soriana. Hay casas de piedra, portones de madera pesada, corrales y antiguas bodegas excavadas en la tierra. No todo está restaurado ni mucho menos: hay casas caídas, tapiadas o a medio rehacer, que cuentan mejor que ningún folleto lo que ha pasado aquí en las últimas décadas. Fíjate en chimeneas, aleros y en las fachadas que combinan mampostería con paños de adobe.

El entorno natural que rodea el pueblo es el de la campiña soriana clásica: cereal, barbechos y manchas de sabinar disperso. Los sabinares, con esos troncos retorcidos y olor resinoso, son una de las señas de identidad de estas tierras altas, adaptadas al frío seco del invierno y al calor del verano.

Qué hacer

La actividad más lógica en Villasayas es salir a caminar por los caminos tradicionales que enlazan con otras aldeas y con algunos despoblados cercanos. No son rutas “oficiales” con balizas de colores, sino pistas agrícolas y senderos de siempre: conviene llevar mapa, app de rutas o al menos buen sentido de la orientación. A cambio, se gana en sensación de espacio y soledad, con el cielo ancho que hizo famoso a Machado cuando hablaba de Soria.

La observación de aves es interesante si se va con un poco de ojo. En los alrededores se ven rapaces como el busardo ratonero o el milano real, además de pequeñas aves de campos abiertos (aláudidos, pardillos, trigueros…) que dan algo de vida sonora al paisaje. No es un “spot” especializado, pero sí un buen lugar para quien ya disfruta mirando al cielo.

Para la fotografía de paisaje, Villasayas funciona bien a primera y última hora del día, cuando la luz rasante marca surcos, árboles aislados y volúmenes de las casas. El cielo nocturno, con escasa contaminación lumínica, permite ver bastante bien la Vía Láctea y constelaciones, siempre que el cielo esté despejado y se vaya abrigado.

La gastronomía local se basa en lo que se ha cultivado y criado aquí durante generaciones: legumbres, cordero, embutidos curados al frío soriano y repostería sencilla como tortas y magdalenas tradicionales. En el propio pueblo no hay bares ni restaurantes, así que para comer hay que organizarse en Almazán u otras localidades cercanas.

Fiestas y tradiciones

Como en la mayoría de pueblos sorianos, las fiestas patronales se concentran en verano, en torno a finales de agosto [VERIFICAR], cuando el tiempo acompaña y regresan los que viven fuera. Son celebraciones pequeñas, de calle y frontón, pensadas más para el reencuentro de la gente del pueblo que para un visitante, pero quien coincide con esas fechas puede ver cómo se organiza hoy la vida festiva en un pueblo tan pequeño.

La festividad de San Isidro Labrador, el 15 de mayo, recuerda el peso que ha tenido la agricultura en Villasayas. La celebración es más discreta que hace décadas, pero todavía sirve de punto de reunión para el vecindario y como símbolo de un mundo rural que aguanta a pesar de la despoblación.

Cuándo visitar Villasayas

La primavera (sobre todo mayo y junio) y el otoño (septiembre y octubre) son los momentos más agradecidos: temperaturas más suaves, campos verdes o recién cosechados y menos extremos climáticos.

En verano puede hacer calor durante el día, pero refresca por la noche y se agradece para pasear al atardecer o salir a ver estrellas. Si se viene en agosto, es cuando el pueblo tiene algo más de vida.

El invierno es duro: heladas frecuentes, viento y sensación térmica baja. Tiene su interés para quien busca la Castilla más desnuda, pero no es la mejor época si lo que se quiere es caminar rato sin pasar frío.

Lo que no te cuentan

Villasayas es muy pequeño y se ve rápido. El núcleo urbano se recorre en menos de una hora a paso tranquilo. Lo que da juego para alargar la visita son los caminos, el paisaje y el ritmo lento, no una larga lista de monumentos.

Conviene ajustar expectativas: no hay tiendas, no hay bar, no hay servicios turísticos. Es un lugar para estar un rato tranquilo, pasear y, si se quiere algo más de ambiente, combinarlo con Almazán u otros pueblos de la comarca.

Las fotos que suelen circular se centran en la iglesia, alguna calle y las panorámicas de campos dorados al atardecer. Son reales, pero están tomadas en los mejores días y horas. Fuera de esos momentos, Villasayas es un pueblo de trabajo, a veces ventoso, a veces frío, con mucho silencio y muchas casas cerradas.

Errores típicos al visitar Villasayas

  • Pensar que da para un día entero sin más plan: el pueblo por sí solo se recorre rápido. Lo razonable es integrarlo en una ruta por la comarca (Almazán, otros pueblos, miradores, etc.).
  • Llegar sin nada de comer o beber: al no haber bares ni tiendas, o se trae algo en el coche o hay que volver a Almazán si se quiere picar algo.
  • Confiarse con el tiempo en invierno y otoño: el viento y la altitud hacen que el frío cale más de lo esperado; abrigo, gorro y guantes no sobran casi nunca fuera del verano.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Soria capital, a unos 30 kilómetros, se accede tomando la N‑111 en dirección a Almazán y desviándose luego por carreteras comarcales señalizadas hacia Villasayas. El trayecto en coche suele rondar los 35–40 minutos. No hay transporte público regular, así que el vehículo particular es, en la práctica, la única opción.

Mejor época para visitar: Primavera y otoño son los momentos más agradables para combinar paseo y paisaje, siempre que no sople en exceso el viento.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Almazán
Código INE
42212
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCION
    bic Monumento ~0.9 km

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