Artículo completo
sobre Campillo de Azaba
Localidad agrícola y ganadera en la cuenca del río Azaba
Ocultar artículo Leer artículo completo
Campillo de Azaba es pequeño. Muy pequeño. Llegas, aparcas cerca de la iglesia o en alguna calle ancha y en media hora lo has recorrido. No hay tráfico ni zonas reguladas. En verano puede haber más coches de vecinos que vuelven al pueblo, pero poco más.
Desde Salamanca son alrededor de 100 kilómetros. Se suele ir por la A‑62 hasta la zona de Ciudad Rodrigo y luego por carreteras comarcales. El último tramo ya es campo abierto y dehesa.
Aparcar y moverse por el pueblo
No hay un “centro” como tal. Aparcas donde veas sitio y caminas dos o tres calles. Las distancias son cortas y el terreno es llano.
El pueblo ronda el centenar largo de habitantes. Eso se nota. Muchas casas están cerradas buena parte del año y el movimiento depende mucho de la época.
Qué hay en el casco
Campillo de Azaba mantiene la arquitectura que se espera en esta parte del oeste salmantino. Casas de piedra o adobe, algunas encaladas, portones grandes de madera y patios interiores. No hay un conjunto monumental ni edificios que obliguen a sacar la cámara cada dos pasos.
La iglesia parroquial es lo que más destaca dentro del casco. Está junto a una pequeña plaza donde suele haber algo de vida cuando el tiempo acompaña. No es un templo especialmente llamativo, pero marca el ritmo del pueblo.
Por lo demás, el paseo es corto. Dos o tres calles, alguna casa bien arreglada y silencio.
Dehesa alrededor de Campillo de Azaba
Lo interesante está fuera. Todo el término es dehesa: encinas, alcornoques y ganado disperso. Es el paisaje típico de la comarca de Ciudad Rodrigo y aquí se ve claro.
Cerca discurre el río Azaba, con vegetación de ribera en algunos tramos. No hay pasarelas ni rutas preparadas. Son caminos agrícolas de toda la vida. Si sales a caminar, mejor llevar el recorrido claro antes porque la señalización no siempre ayuda.
Con algo de paciencia se ven aves grandes planeando sobre las fincas. Buitres, cigüeñas y milanos son habituales en la zona.
Comer y organizar la visita
En un pueblo de este tamaño no conviene contar con muchos servicios. Lo normal es venir comido o hacerlo en alguna localidad mayor de alrededor.
Lo que sí tiene sentido aquí es el producto del campo. Quesos de la zona, carne de ganado criado en dehesa o embutidos del cerdo ibérico. A veces se pueden comprar directamente a productores locales, aunque no siempre es fácil encontrarlos si no conoces a nadie.
Si te sabe a poco: Ciudad Rodrigo
A unos 35 kilómetros está Ciudad Rodrigo. Allí sí hay más que ver: muralla, catedral, calles con movimiento y servicios.
Muchos visitantes hacen justo eso. Una vuelta rápida por Campillo de Azaba, paseo por la dehesa si apetece, y después siguen hacia la ciudad.
Mi consejo es simple: ven con tiempo tranquilo y sin expectativas raras. Esto es campo y silencio. Si buscas más actividad, tendrás que moverte unos kilómetros.