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sobre Campillo de Azaba
Localidad agrícola y ganadera en la cuenca del río Azaba
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En el extremo occidental de la provincia de Salamanca, donde las onduladas dehesas se estiran hacia la frontera portuguesa, está Campillo de Azaba, una aldea pequeña de la comarca de Ciudad Rodrigo. Con apenas 146 habitantes y situada a unos 650 metros de altitud, es un pueblo muy tranquilo, y eso se nota nada más llegar: poco tráfico, poco ruido y mucho campo alrededor.
El municipio toma su nombre del río Azaba, que discurre cerca formando parte de ese territorio de transición entre las tierras salmantinas y las planicies lusas. Aquí el tiempo va despacio y la vida sigue muy ligada a la ganadería extensiva y al aprovechamiento de la dehesa. No es un lugar para quien busca listas interminables de “cosas que ver”, sino para quien valora pasear sin prisa, mirar el paisaje y poco más.
Visitar Campillo de Azaba es meterse en un territorio donde la naturaleza y la cultura popular van de la mano, donde cada rincón habla de supervivencia y arraigo, y donde el viajero puede redescubrir el gusto por caminar, charlar un rato con quien se cruce y entender mejor cómo se vive en un pueblo que ha ido perdiendo gente, pero no carácter.
Qué ver en Campillo de Azaba
El principal atractivo de Campillo de Azaba está en su arquitectura popular y en el conjunto urbano tradicional que se mantiene, con más o menos reformas, pero reconocible. Las casas de piedra y adobe, con fachadas encaladas y portones de madera, forman un caserío compacto y sencillo. Se recorre rápido: en media hora de paseo tranquilo has visto prácticamente todo el núcleo.
La iglesia parroquial es el edificio más relevante del pueblo, como suele pasar en estos núcleos rurales. No es una gran joya artística, pero sí el punto que vertebra la vida comunitaria y merece acercarse, rodearla y fijarse en los detalles de su construcción tradicional y en el entorno de la plaza.
El entorno natural es, sin embargo, lo más interesante de Campillo de Azaba. Las dehesas circundantes, con sus pastizales salpicados de encinas y alcornoques, crean un paisaje clásico del oeste salmantino, modelado durante siglos por la actividad ganadera. Aquí lo que manda es el horizonte ancho y los cambios de luz según la hora del día.
El río Azaba y sus afluentes configuran corredores verdes que rompen la horizontalidad de las dehesas, con vegetación de ribera donde abundan fresnos, alisos y sauces. No esperes grandes áreas recreativas ni pasarelas cómodas: son rincones discretos, buenos para caminar un rato y, con algo de paciencia, ver fauna.
Qué hacer
El senderismo es la actividad principal en Campillo de Azaba y su entorno. Más que rutas señalizadas al detalle, lo que encontrarás son caminos tradicionales y pistas ganaderas que permiten recorrer las dehesas, descubrir fuentes y pilones, y acercarse hacia el río Azaba. Terreno fácil, con pequeñas cuestas y sin grandes desniveles, pero conviene llevar un mapa básico o track descargado porque la señalización no siempre es clara.
La observación de aves tiene bastante sentido aquí. La comarca de Ciudad Rodrigo es zona de paso y cría de numerosas especies, y en los alrededores de Campillo pueden avistarse, según la época, cigüeñas, buitres leonados, águilas y milanos, entre otras rapaces [VERIFICAR]. Conviene llevar prismáticos y algo de paciencia: no es un “hide” preparado, sino campo abierto.
La gastronomía local es sencilla pero honesta. Los productos derivados del cerdo ibérico de la dehesa, los quesos de la zona y las carnes de ternera de pastoreo forman parte de una tradición culinaria muy ligada al territorio. En un pueblo tan pequeño, la oferta es limitada: mejor venir comido o contar con Ciudad Rodrigo como base y, si surge la oportunidad, sumarse a alguna comida casera o comprar producto directamente a quien lo venda.
La proximidad a Ciudad Rodrigo, a unos 35 kilómetros, permite combinar la tranquilidad de Campillo con la visita a esta ciudad amurallada, donde ya sí hay más patrimonio, servicios y vida urbana. Campillo funciona mejor como escapada corta o como base muy tranquila para ir moviéndose por la comarca.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de los pueblos castellanos, las fiestas patronales concentran lo más intenso del año. Suelen celebrarse en verano, entre julio y agosto, cuando vuelven muchos emigrantes y el pueblo duplica o triplica su población por unos días. Son jornadas de convivencia con bailes, procesiones y comidas comunitarias, a pequeña escala pero muy vividas por quienes participan.
También se celebra San Isidro Labrador, el 15 de mayo, patrón de los agricultores, que recuerda las raíces agrícolas y ganaderas del pueblo. No esperes grandes despliegues, sino actos sencillos y muy ligados a la gente del lugar.
Información práctica
Para llegar a Campillo de Azaba desde Salamanca capital hay que recorrer aproximadamente 100 kilómetros por la A‑62 en dirección a Portugal, tomando después la desviación hacia Ciudad Rodrigo y siguiendo las indicaciones hacia el sur hasta el pueblo. El trayecto ronda la hora y cuarto en coche, según tráfico y paradas.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, prismáticos si te interesa la fauna y provisiones básicas, ya que se trata de un núcleo muy pequeño y los servicios comerciales son escasos o inexistentes según la época [VERIFICAR]. Aquí conviene venir con lo esencial resuelto.
Cuándo visitar Campillo de Azaba
La mejor época para visitar el municipio suele ser primavera (abril-mayo) y otoño (septiembre-octubre), cuando el campo está más verde o los colores son más agradables y las temperaturas son moderadas. En verano el calor aprieta durante el día y hay poca sombra fuera de las riberas, aunque las noches refrescan. El invierno es frío, con heladas frecuentes y un ambiente más apagado: bueno si buscas soledad, menos atractivo si quieres caminar muchas horas.
Con lluvia o mal tiempo, la mayor parte de los caminos se vuelven más pesados por el barro y la visita se limita prácticamente al paseo corto por el pueblo y poco más.
Lo que no te cuentan
Campillo de Azaba se ve rápido. El casco urbano se recorre en poco rato y no hay museos, centros de interpretación ni grandes “atractivos” al uso. El valor está en la calma, el paisaje y la sensación de estar en un pueblo pequeño de verdad, no en una postal preparada para el turismo.
Funciona mejor como parada dentro de una ruta por la comarca de Ciudad Rodrigo o como base muy tranquila para quien quiere campo, silencio y poco movimiento. Si buscas mucha oferta de ocio, bares y actividad, es mejor plantear Ciudad Rodrigo como centro y acercarte a Campillo solo unas horas.
Errores típicos
- Esperar demasiado “turismo”: si llegas pensando en un pueblo monumental o lleno de servicios, te frustrarás. Ven con la idea de pasear, mirar y ya está.
- No traer provisiones: con tan pocos habitantes, los servicios son muy limitados. Mejor venir con agua, algo de comida y lo que puedas necesitar para el día.
- Confiarse con los caminos: como casi todo son pistas y senderos tradicionales, es fácil despistarse si te vas lejos del pueblo. Lleva el móvil cargado, algún mapa y avisa si vas a meterte una buena caminata.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Vuelta completa al casco urbano, parada en la iglesia y paseo corto por las afueras para asomarte a la dehesa. Con eso te haces una idea bastante clara de lo que es Campillo de Azaba.
Si tienes el día entero
Mañana de caminata suave por pistas y caminos hacia el río Azaba, comida en ruta o en la zona y, por la tarde, acercarte a Ciudad Rodrigo o a otro pueblo de la comarca. El día cunde más combinando.