Artículo completo
sobre Castillejo de Martín Viejo
Municipio que alberga la estación rupestre de Siega Verde (Patrimonio de la Humanidad)
Ocultar artículo Leer artículo completo
Castillejo de Martín Viejo se sitúa en la comarca de Ciudad Rodrigo, al oeste de la provincia de Salamanca, en una zona de dehesas abiertas donde la ganadería ha marcado el paisaje durante siglos. El municipio ronda hoy los doscientos habitantes y mantiene una relación muy directa con su entorno: fincas ganaderas, caminos de tierra y grandes manchas de encinar que empiezan prácticamente a la salida del casco urbano.
El pueblo se levanta en una llanura suave, a unos 670 metros de altitud. No hay grandes hitos urbanos ni plazas monumentales; la estructura responde más bien a una lógica práctica, propia de los núcleos agrícolas de la zona.
El pueblo y la iglesia de San Sebastián
El caserío mezcla piedra y adobe, con reformas de distintas épocas. Muchas viviendas conservan portones anchos, pensados para carros o para el paso del ganado, y en algunos dinteles aún se ven marcas de cantería. Los corrales y cuadras forman parte de la trama doméstica: no están apartados del pueblo, sino integrados en las propias parcelas.
En el centro se encuentra la iglesia parroquial de San Sebastián. El edificio, levantado en granito, suele fecharse en el siglo XVI aunque ha tenido modificaciones posteriores. El interior es sencillo. El elemento más llamativo es el retablo barroco del altar mayor, de dimensiones modestas pero con una talla que recuerda el lenguaje decorativo habitual en muchas parroquias de la raya salmantina.
Más que un monumento aislado, la iglesia sigue funcionando como punto de reunión en celebraciones y actos del calendario local.
Arquitectura cotidiana
Pasear por Castillejo de Martín Viejo es, sobre todo, observar detalles. Puertas de madera muy usadas, muros de piedra irregular, patios interiores donde aún se guardan aperos o pequeños rebaños. No es un conjunto monumental, pero sí un ejemplo bastante claro de cómo se organizaban los pueblos ganaderos de esta parte de Salamanca.
Algunas casas mantienen corredores o galerías cerradas orientadas al sur, una solución frecuente para aprovechar la luz en invierno.
La dehesa alrededor del pueblo
El paisaje que rodea Castillejo de Martín Viejo es el de la dehesa tradicional: encinas dispersas, prados amplios y cercas de piedra o alambrada que delimitan las fincas. En otoño e invierno no es raro ver cerdos ibéricos alimentándose bajo los árboles durante la montanera, siempre dentro de propiedades privadas.
No existen senderos señalizados como tal, pero varios caminos rurales salen del pueblo hacia las fincas cercanas. Son pistas agrícolas que usan ganaderos y vecinos, por lo que conviene ser prudente con cancelas y cierres.
La zona es tranquila y con poca circulación, lo que facilita ver fauna habitual de la dehesa: rapaces como milanos o pequeños pájaros forestales ligados al encinar.
Fiestas y vida local
El calendario festivo gira en torno a celebraciones bastante comunes en los pueblos de la comarca. En enero se honra a San Sebastián, patrón de la parroquia, con actos religiosos y reuniones vecinales. En verano suelen celebrarse las fiestas principales, cuando muchos descendientes del pueblo regresan durante unos días y las calles recuperan más movimiento del habitual.
En esas fechas aparecen platos muy ligados a la tradición salmantina: embutidos del cerdo ibérico, hornazo o guisos sencillos de la cocina doméstica de la zona.
Situación dentro de la comarca
Castillejo de Martín Viejo queda a unos veinte kilómetros de Ciudad Rodrigo, la cabecera histórica de la comarca. La ciudad conserva uno de los conjuntos amurallados más completos de Castilla y León, además de su catedral y varios palacios renacentistas levantados cuando la frontera con Portugal tenía un papel estratégico.
Muchos visitantes combinan ambas cosas: el patrimonio de Ciudad Rodrigo y, a pocos kilómetros, el paisaje abierto de la dehesa donde pueblos pequeños como Castillejo siguen funcionando con ritmos muy distintos a los de la ciudad.