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sobre Ituero de Azaba
Pueblo con un puente medieval y entorno de bosque mediterráneo bien conservado
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En el corazón de la comarca de Ciudad Rodrigo, donde las dehesas salmantinas se estiran hacia la frontera portuguesa, Ituero de Azaba es uno de esos pueblos pequeños donde la vida va al ritmo del campo. Con poco más de 180 habitantes y situado a unos 650 metros de altitud, este municipio conserva bastante bien la forma de vivir de la España rural del oeste: poco ruido, horarios marcados por el ganado y mucha costumbre arraigada.
El nombre de Ituero se suele relacionar con el latín itinere, por su condición histórica de lugar de paso en rutas hacia Portugal y el oeste salmantino. "Azaba" hace alusión al río que discurre cerca del municipio, un afluente del Águeda que ha condicionado la agricultura, las huertas y los pasos hacia la raya durante siglos. Aquí no hay grandes monumentos ni espectáculos, pero sí tranquilidad, paisaje y esa manera de hacer las cosas propia de la raya salmantina.
Rodeado de dehesas de encinas y alcornoques, Ituero de Azaba permite hacerse una idea clara de lo que es la vida en la dehesa: fincas ganaderas, caminos de tierra, muros de piedra y silencio, solo roto por el ganado, los pájaros y algún tractor.
¿Qué ver en Ituero de Azaba?
El patrimonio arquitectónico de Ituero de Azaba, aunque modesto, es bastante representativo de la arquitectura tradicional salmantina. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano, un templo de piedra que ha sido testigo de la vida local durante generaciones. Sin grandes adornos, responde al modelo de arquitectura religiosa rural de la zona: sobria, funcional y ligada al calendario agrícola y festivo.
El casco urbano conserva ejemplos de arquitectura popular, con viviendas construidas en piedra de granito y mampostería, muchas de ellas con portones de madera, corredores y patios interiores. No es un casco de postal, pero un paseo tranquilo permite fijarse en detalles como dinteles labrados, escudos familiares o soluciones prácticas para el frío y el calor.
El verdadero punto fuerte de Ituero de Azaba es su entorno natural. Las dehesas que rodean el pueblo forman parte del paisaje típico del oeste salmantino, con encinas centenarias y un mosaico de pastos, muretes de piedra y charcas ganaderas. Este paisaje adehesado sirve de hábitat a numerosas especies de aves, entre ellas cigüeñas, milanos y buitres, por lo que la zona resulta interesante para quienes disfrutan de la ornitología.
El valle del río Azaba ofrece rincones más frescos, con vegetación de ribera que contrasta con las lomas secas de alrededor. Son parajes tranquilos, sin acondicionar en exceso, donde se nota más el uso agrícola que el turístico.
Qué hacer
Ituero de Azaba es un buen punto de partida para el senderismo y las rutas a pie por caminos tradicionales. No hay una red señalizada como tal, así que lo habitual es seguir pistas y caminos entre fincas, respetando siempre propiedades privadas y cancelas. El terreno es cómodo, pero conviene llevar mapa, track o, como se ha hecho toda la vida, preguntar a la gente del pueblo antes de salir a caminar.
La observación de la naturaleza resulta agradecida. En primavera el campo se llena de floraciones de jaras, retamas y otras especies mediterráneas, y se aprecia bien la actividad de aves rapaces y aves esteparias. En otoño, algunos vecinos siguen saliendo a por setas en dehesas y pinares cercanos; si no se tiene experiencia, mejor ir acompañado de alguien que conozca bien la zona y las especies comestibles.
La gastronomía local se apoya en lo que dan la dehesa y la huerta: cerdo ibérico y sus embutidos, hornazo, patatas meneás, guisos de cuchara y quesos artesanos de la comarca. No todo lo vas a encontrar en el propio pueblo, pero en alojamientos rurales y bares de los alrededores sigue predominando la cocina de corte tradicional, sin demasiadas florituras.
Ituero de Azaba funciona también como base tranquila para recorrer la comarca de Ciudad Rodrigo, con localidades cercanas como El Bodón, Alameda de Gardón o la propia Ciudad Rodrigo, a algo más de 30 kilómetros, donde ya sí hay un conjunto monumental amplio.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en verano, generalmente en agosto, cuando regresan muchos hijos del pueblo que viven fuera. El ambiente cambia por completo: verbenas, actos religiosos, actividades para todas las edades y comidas compartidas en la plaza o en locales sociales.
Como en gran parte de la comarca, San Blas (principios de febrero) y algunas romerías de primavera marcan el calendario festivo, con celebraciones sencillas y bastante participación vecinal, pensadas sobre todo para la gente del pueblo.
En invierno, la matanza del cerdo sigue viva en varias casas, ya con un carácter más familiar que comunitario, pero manteniendo técnicas y recetas que aquí se han transmitido de generación en generación.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Salamanca capital, se accede a Ituero de Azaba por la carretera SA-324 en dirección a Ciudad Rodrigo y, desde allí, por carreteras locales. Son unos 90 kilómetros de trayecto, que normalmente se hacen en algo más de una hora, atravesando paisajes de campiña y dehesa.
Consejos:
- Llevar calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y calles irregulares.
- En verano, el calor aprieta a mediodía; mejor organizar paseos temprano o a última hora. En invierno, las noches pueden ser frías.
- El pueblo es pequeño y los servicios son limitados, así que conviene llevar algo de agua y comida y, si se quiere pernoctar, tener el alojamiento cerrado de antemano, ya sea en casas rurales de la zona o en Ciudad Rodrigo.
Cuándo visitar Ituero de Azaba
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las épocas más agradables para caminar por la dehesa: temperaturas moderadas, más verde y más vida en el campo. El verano puede ser seco y caluroso durante el día, aunque las noches refrescan. En invierno, los paisajes cambian, hay menos horas de luz y el ambiente es bastante más tranquilo.
Si lo que se busca es ambiente de pueblo lleno, agosto concentra buena parte de las fiestas y del retorno de emigrantes, pero también es cuando más gente hay y más calor hace.
Lo que no te cuentan
Ituero de Azaba es un pueblo pequeño: se recorre a pie en poco rato y no tiene una lista larga de visitas como tal. El interés está más en el conjunto (pueblo + dehesa + vida cotidiana) que en monumentos concretos. Conviene plantearlo como parte de una ruta por la comarca de Ciudad Rodrigo o como base tranquila para hacer excursiones cercanas, más que como destino único para varios días.
No hay oficinas de turismo ni recursos pensados específicamente para el visitante; aquí todo funciona todavía a base de preguntar, observar y adaptarse al ritmo local. Si se llega con esa idea, la visita encaja mejor.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el casco urbano, acercándote a la iglesia y a las calles próximas.
- Asomarte a las afueras, hacia los caminos de dehesa, para hacerte una idea del paisaje.
Si tienes el día entero
- Caminata por la dehesa siguiendo pistas rurales (pregunta a los vecinos por los caminos más transitables según la época).
- Acercarte en coche a algún punto del valle del Azaba para completar el día con un paseo de ribera tranquilo.
Errores típicos al visitar Ituero de Azaba
- Esperar “mucho que ver” en el sentido clásico: museos, rutas señalizadas, visitas guiadas… Aquí el plan es sencillo: pasear, mirar y, como mucho, alargar la ruta hacia otros pueblos.
- Confiarse con el calor o el frío: en verano, el sol pega fuerte incluso si sopla algo de aire; en invierno, la sensación térmica baja en cuanto cae la tarde. Ropa y agua no sobran.
- Subestimar las distancias en la dehesa: los caminos son cómodos pero largos y algo monótonos; conviene medir bien la ruta antes de lanzarse a caminar “un rato”.