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sobre Soria
Capital provincial inspiradora de poetas con rico patrimonio románico y entorno natural
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Aparcar en Soria no suele ser un problema si evitas el centro a primera hora de la tarde. Mucha gente deja el coche cerca de la antigua estación y entra andando. En diez minutos estás en el río. El Duero cruza la ciudad con bastante espacio alrededor: paseos, césped y caminos de tierra donde la gente camina o saca al perro. Entre semana hay poca gente. Los domingos por la mañana aparecen más familias y jubilados leyendo el periódico en los bancos.
Una ciudad que se recorre en pocas horas
Empieza por San Juan de Duero. Quedan los arcos del antiguo monasterio, alineados junto al río. Se ve rápido. Hay paneles que explican lo básico y el sitio suele estar tranquilo.
Desde allí puedes subir hacia el palacio de los Condes de Gómara. Fachada de piedra y ladrillo, escudos grandes y una escalinata amplia. Los fines de semana por la noche la zona acaba algo sucia. Pasa en muchas ciudades pequeñas.
Cerca está la lonja donde se pesaba la lana antes de salir hacia el norte de Europa. Hoy es un pórtico de paso con algunas palomas y poco más.
La concatedral de San Pedro queda a poca distancia. Iglesia grande, sobria, muy castellana. Si has visto varias por la región, esta no cambia mucho el guion.
Acaba en la plaza Mayor. Ayuntamiento del XIX, soportales y terrazas. Todo queda dentro de un radio corto. Con paseo tranquilo y alguna foto lo tienes visto en un par de horas.
Qué se come aquí
El cordero guisado con pimientos aparece en muchas cartas. Plato contundente. Cumple si te gusta el guiso tradicional.
Las migas pastoriles llevan pan frito, algo de chorizo y a veces uvas pasas. Pesadas. Mejor pedirlas para compartir.
La tortilla soriana suele salir más fina y crujiente que la tortilla estándar. Es de lo que mejor funciona en los bares de la ciudad.
En algunas épocas del año se ve también torta de chicharrones, una masa dulce con trozos de corteza de cerdo. La mezcla sorprende, pero tiene su público.
El queso de oveja de la zona es más fiable. Curado o semicurado, sin añadidos.
Dónde aparcar y cuándo ir
El aparcamiento de la zona de la estación suele tener huecos. Desde ahí bajas al centro caminando en pocos minutos.
En verano aparece bastante visitante de Madrid con segunda residencia. La ciudad se anima, pero también cuesta más encontrar sitio para dejar el coche.
Durante las fiestas de San Juan, a finales de junio, hay ruido hasta tarde. Hogueras, petardos y bastante gente en la calle. Si buscas calma, elige otra fecha.
En invierno el ambiente cambia. Menos movimiento y bastante frío cuando sopla viento del páramo. A cambio, museos y paseos junto al río están casi vacíos.
Paseos cerca del río y alrededores
La ribera del Duero tiene un camino que une varios puntos del casco histórico con las ruinas de San Polo. Terreno llano y fácil. Mucha gente lo hace andando o en bici.
Otro paseo habitual sale hacia la ermita de San Saturio siguiendo el parque de la Alameda. La ermita está encajada en la roca sobre el río y se ve desde varios miradores.
Al sur queda el monte Valonsadero, una zona de campo con pistas entre robles y praderas. Los sorianos van allí a caminar o pasar el día.
Numancia está a pocos kilómetros, en Garray. El cerro donde estuvo la ciudad celtíbera se puede recorrer a pie con bastante libertad. Al atardecer suele haber poca gente y la meseta se ve entera alrededor.
Consejo final: Soria funciona mejor en visita corta. Un par de paseos por el río, una vuelta por el centro y poco más. Si te sobra tiempo, coge el coche y sal a los pueblos cercanos. Allí el ritmo es todavía más lento.