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Castrillo De La Vega

626 habitantes · INE 2025
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sobre Castrillo De La Vega

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En el corazón de la Ribera del Duero burgalesa, donde los viñedos dibujan el paisaje y la tradición vinícola se respira en cada rincón, se encuentra Castrillo de la Vega. Este municipio, asentado a orillas del río Duero, es una de esas paradas que reconcilian al viajero con la esencia de Castilla: horizonte abierto, piedra, viento y una cultura del vino que se vive en lo cotidiano, no solo en las etiquetas.

Pasear por Castrillo de la Vega es adentrarse en un territorio donde la historia medieval se mezcla con la viticultura moderna. Sus calles conservan trazado castellano tradicional, con casonas de piedra y adobe que hablan de siglos de vida ligada a la tierra. No es solo “un pueblo más” de la comarca: su posición junto al Duero lo convirtió históricamente en lugar de paso y comercio, algo que todavía se percibe en la relación con el río y en el trasiego diario, sobre todo en época de vendimia.

La cercanía a Aranda de Duero, capital de la comarca, hace de Castrillo un punto de base tranquilo para explorar la Ribera, con la ventaja de dormir y pasear en un entorno más calmado, pero con todo lo esencial a pocos kilómetros.

¿Qué ver en Castrillo de la Vega?

El patrimonio de Castrillo de la Vega gira en torno a su iglesia parroquial de San Mamés, un templo de origen medieval que preside el conjunto urbano. Su estructura, aunque reformada a lo largo de los siglos, conserva elementos que permiten rastrear diferentes etapas constructivas, con detalles románicos y góticos que conviene mirar con calma: portadas, canecillos, algún resto escultórico. La torre campanario se alza como referencia visual desde casi cualquier punto del pueblo.

Uno de los elementos más reconocibles del municipio es el puente medieval sobre el Duero, una construcción que durante siglos fue vía de comunicación esencial. Aunque ha sido restaurado, mantiene aire antiguo y ayuda a imaginar el paso de mercancías y ganado. Desde el puente, las vistas del río y los viñedos circundantes funcionan bien al atardecer, cuando baja la luz y suele haber menos tráfico.

El entorno natural del Duero permite paseos ribereños entre álamos y chopos. No son grandes rutas de montaña, sino caminatas llanas que se agradecen en días calurosos. La ribera, especialmente en primavera y verano, es un refugio fresco donde es fácil ver aves acuáticas y escuchar más silencio que motores, algo que en la A-1 cercana se echa en falta.

Las bodegas subterráneas tradicionales, excavadas bajo las casas del pueblo, son otro testimonio de la cultura vitivinícola local. Muchas son privadas y usadas aún como merenderos familiares o pequeños calados de vino. En el entorno de Castrillo hay también bodegas modernas que suelen organizar visitas, donde se explica tanto el método tradicional como las técnicas actuales de elaboración del vino de la Ribera del Duero. Conviene consultarlo y reservar con antelación.

Qué hacer

La principal actividad en Castrillo de la Vega gira, inevitablemente, en torno al enoturismo. La comarca de la Ribera del Duero es conocida por sus tintos, y en los alrededores del municipio existen varias bodegas que organizan catas, visitas guiadas y maridajes. Es una buena manera de entender qué hay detrás de un vino más allá de la copa, desde la poda hasta la vendimia.

Para quienes disfrutan del senderismo suave y el cicloturismo, el Camino del Duero y otras pistas agrícolas permiten recorrer la ribera del río enlazando pequeños pueblos. Son tramos en general llanos o de dificultad baja, aptos para ir con niños o personas poco acostumbradas a caminar, siempre que se lleve agua y protección solar en verano: aquí la sombra no abunda fuera de la ribera.

La gastronomía es otro de los puntos fuertes. La cocina de la Ribera se apoya en productos de la tierra: lechazo asado en horno de leña, morcilla de Burgos, embutidos, quesos y setas de temporada. En el pueblo y en la zona cercana encontrarás bares y asadores centrados en recetario tradicional, donde el cordero suele ser protagonista y el vino de la denominación de origen acompaña casi por inercia.

Desde Castrillo se pueden plantear salidas de medio día a localidades cercanas como Peñaranda de Duero, con su castillo y plaza renacentista, o Aranda de Duero, centro neurálgico de la comarca con más oferta cultural, comercial y de restauración.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales en honor a San Mamés se celebran a finales de agosto, momento del año en que el pueblo reúne a vecinos, retornados y visitantes. Durante esos días se organizan actos religiosos, verbenas, competiciones deportivas y comidas populares donde el lechazo y el vino local tienen un papel evidente.

En primavera, coincidiendo con la época de brotación y floración de los viñedos, suele haber jornadas de puertas abiertas en bodegas de la comarca [VERIFICAR]. Es una buena época para ver el viñedo vivo, no solo la botella.

Cuándo visitar Castrillo de la Vega

La primavera y el otoño son, en general, los mejores momentos para visitar la Ribera del Duero. En primavera, los viñedos se cubren de verde intenso, el río va más alegre y las temperaturas son más suaves. En otoño, los tonos ocres y rojizos del paisaje, junto con la vendimia, cambian por completo la imagen de los campos.

El verano puede ser caluroso, con días largos y sol fuerte en las horas centrales; si vienes entonces, organiza las rutas a primera hora o al final de la tarde y reserva las horas centrales para comer bajo techo, visitar bodegas o pasear por la ribera del Duero, que siempre da unos grados de respiro. En invierno, el ambiente es más tranquilo y algo más áspero: menos gente, más niebla y heladas, pero también otra manera de entender la meseta.

Errores típicos al visitar Castrillo de la Vega

  • Esperar un “gran casco histórico”: Castrillo es un pueblo pequeño. Se recorre a pie en poco tiempo y lo que tiene sentido es combinarlo con visitas a bodegas y otros pueblos de la Ribera. Si buscas una villa monumental con muchas horas de visita, te encajarán mejor Aranda, Peñaranda o algún núcleo mayor.
  • Confiarse con los horarios: en pueblos como este, los horarios de bares, restaurantes y visitas a bodegas pueden cambiar según la época o el día de la semana. No des nada por hecho: llama antes y, si quieres comer lechazo en fin de semana, reserva.
  • Subestimar el calor y la falta de sombra: los paseos junto al Duero son agradables, pero los caminos hacia viñedos y pistas agrícolas apenas tienen arbolado. En verano, sin gorra, agua y protector solar, el paseo se puede hacer muy largo.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Burgos capital, Castrillo de la Vega se encuentra a unos 90 kilómetros por la A‑1 y posteriormente la N‑122, con un tiempo aproximado de conducción de alrededor de una hora, según tráfico. Desde Valladolid, la distancia es similar, siguiendo la misma nacional hacia el este. También está muy cerca de Aranda de Duero, lo que facilita combinar la visita con otros planes en la Ribera.

Consejo: Prueba el lechazo asado y, si te encaja en el presupuesto, compra alguna botella de vino de la Ribera del Duero directamente en bodega o en tiendas especializadas de la zona. El pueblo cuenta con servicios básicos, pero conviene reservar con antelación si planeas visitar bodegas o comer en fin de semana o festivos.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Soria
Costa
No
Montaña
No
Temporada
Todo el año

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