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sobre Garray
Yacimiento de Numancia;Puente sobre el Duero;Ermita de los Mártires
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A apenas ocho kilómetros al norte de Soria capital, el pequeño municipio de Garray se alza a orillas del Duero como guardián de uno de los tesoros arqueológicos más importantes de la Península Ibérica. Con sus 767 habitantes y situado a 1.011 metros de altitud, este pueblo soriano combina la tranquilidad de la vida rural castellana con el peso de albergar los restos de Numancia, la ciudad celtíbera que escribió páginas legendarias en la historia de Roma.
El paisaje que rodea Garray es típicamente soriano: páramos ondulados, campos de cereal que cambian de color con las estaciones y el río Duero actuando como columna vertebral del territorio. Aquí, la meseta castellana muestra su rostro más sincero, con ese cielo inmenso que tanto admiró Antonio Machado y una luz limpia que, en días despejados, parece alargar las tardes.
Visitar Garray es hacer un viaje en el tiempo, donde la historia antigua convive con las tradiciones agrícolas que han marcado el ritmo de vida durante siglos. Es un lugar al que se viene sobre todo por Numancia y por dar un paseo tranquilo junto al río, sin grandes artificios.
Qué ver en Garray
El yacimiento de Numancia es la pieza clave de Garray y uno de los enclaves arqueológicos más significativos de España. En el cerro de La Muela se encuentran los restos de la legendaria ciudad celtíbera que resistió durante años el asedio romano, convirtiéndose en símbolo de resistencia y heroísmo. El yacimiento permite recorrer sus calles empedradas, contemplar los cimientos de viviendas y espacios públicos, y hacerse una idea bastante clara de cómo vivían los numantinos hace más de dos mil años. El Centro de Interpretación de Numancia, ubicado en el mismo pueblo, complementa la visita con piezas originales, paneles explicativos y recreaciones que ayudan a situar la importancia histórica del lugar.
En el núcleo urbano, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción concentra buena parte del patrimonio local. Es un templo que reúne elementos de distintas épocas y refleja, a su manera, la evolución arquitectónica del pueblo. Su torre campanario se distingue en el perfil del municipio y su interior guarda retablos de interés para quien guste de fijarse en estos detalles.
El puente medieval sobre el Duero, aunque reformado en distintas épocas, mantiene la estructura y el aire de las construcciones tradicionales que comunicaban las dos orillas del río. Desde aquí se obtienen buenas vistas del cauce y de los campos circundantes, especialmente al atardecer, cuando el cielo soriano hace el resto.
Los alrededores de Garray animan a pasear por paisajes ribereños donde el Duero discurre entre choperas y vegetación de ribera, dando una versión más verde y fresca del territorio soriano, que muchos solo imaginan como secano infinito. Es un paseo sencillo, más de estirar las piernas que de “hacer ruta”.
Qué hacer
La visita al yacimiento de Numancia puede ocupar fácilmente toda una mañana. Lo más sensato suele ser empezar por el Centro de Interpretación y, con las ideas frescas, subir luego al cerro con otra mirada. Las vistas desde lo alto del yacimiento abarcan toda la vega del Duero y dejan claro por qué este enclave fue tan estratégico.
Para los aficionados al senderismo, Garray es punto de paso de rutas que recorren la ribera del Duero y enlazan con otros pueblos cercanos como Almazán u Ólvega. Son caminos de dificultad baja o media, pensados más para caminar sin prisa que para hacer grandes hazañas deportivas. La primavera y el otoño son los momentos en los que el paisaje se luce más, por temperatura y por colores.
La gastronomía soriana está presente en el pueblo con propuestas que honran los productos de la tierra: cordero asado, torreznos, migas del pastor y setas en temporada. Los embutidos y quesos artesanales de la zona tienen también su protagonismo en cualquier mesa que se precie.
Los amantes de la micología encontrarán en los montes próximos buenos lugares para la búsqueda de níscalos, boletus y otras variedades durante la temporada otoñal, siempre con permiso en regla y respetando las normativas locales, que en Soria no se toman a broma.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Roque se celebran en agosto, con los ingredientes clásicos de las celebraciones rurales sorianas: procesión, verbenas populares, competiciones deportivas y comidas comunitarias. Es uno de esos momentos en los que el pueblo multiplica su población y la vida se vuelca a la calle.
En septiembre tiene lugar la romería de Nuestra Señora de Numancia, una tradición que une la devoción religiosa con el orgullo por la historia del lugar. Los vecinos acompañan a la Virgen en un ambiente de hermandad y convivencia que mezcla lo festivo con lo identitario.
Como en buena parte de la provincia, la matanza tradicional en invierno mantiene viva una costumbre que durante siglos fue fundamental para la economía doméstica, aunque hoy se vive más como acto cultural y gastronómico que como necesidad.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital son apenas 8 kilómetros por la carretera N-111 en dirección a Logroño. El acceso es sencillo y está bien señalizado. En coche particular se tarda menos de 15 minutos. También suele haber conexión mediante transporte público que une Garray con la capital provincial [VERIFICAR].
Consejos: Reserva al menos medio día para la visita si quieres incluir el yacimiento con calma. Lleva calzado cómodo para caminar por el cerro de Numancia: no es una ascensión dura, pero hay tierra suelta y piedras y, si ha llovido, puede resbalar. Consulta los horarios del Centro de Interpretación antes de planificar la visita, porque varían según la época del año. Y deja algo de margen para sentarte a comer tranquilo; estás en tierra de buena gastronomía y aquí se come sin prisas.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Centra el tiempo en el yacimiento o en el Centro de Interpretación, pero no intentes hacer ambos con prisas. Otra opción rápida es un paseo por el puente y la ribera del Duero para hacerte una idea del entorno.
Si tienes el día entero
Mañana para Centro de Interpretación y yacimiento de Numancia, comida reposada y tarde de paseo por el pueblo y el río. Si te organizas bien, todavía te da para acercarte a Soria capital y rematar la jornada.
Errores típicos
- Subir al cerro a mediodía en verano: no hay casi sombras y el sol cae a plomo. Mejor primera hora de la mañana o última de la tarde.
- Pensar que el pueblo es grande: el casco urbano se recorre rápido; el tiempo se va en Numancia y los alrededores, no en “callejear”.
- Ir sin mirar horarios: tanto el yacimiento como el Centro de Interpretación tienen horarios que cambian según la temporada. Aparecer a deshora implica ver el cerro desde la valla.
Lo que no te cuentan
Garray es pequeño y se ve rápido. El casco urbano se recorre en un paseo corto, y la mayor parte del tiempo se te irá entre Numancia y el río. No esperes un casco histórico monumental ni una lista interminable de museos: el interés del lugar está muy claro y se concentra en el yacimiento y su entorno.
Las fotos de Numancia pueden dar la sensación de ciudad reconstruida al detalle. En realidad, lo que vas a encontrar son restos arqueológicos bien explicados, con algunas casas recreadas, pero no una especie de parque temático. Si vas con esa idea, disfrutarás mucho más de la visita.
Cuándo visitar Garray
La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son, en general, los momentos más agradables para combinar paseo por el pueblo, río y yacimiento: temperaturas suaves, campos cambiando de color y menos riesgo de achicharrarte en el cerro.
El verano puede ser caluroso, sobre todo en las horas centrales del día, así que conviene madrugar para subir a Numancia y dejar la tarde para el río o la sombra. A cambio, es cuando se concentran muchas actividades y fiestas en la zona.
El invierno es frío, y el viento en el cerro se deja notar. Aun así, quien no le tenga miedo a la bufanda puede disfrutar de una visita tranquila, sin gente y con esa luz limpia y algo dura que le sienta tan bien al paisaje soriano.