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sobre Itero Del Castillo
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En el corazón de la provincia de Burgos, donde la meseta castellana dibuja horizontes infinitos, Itero del Castillo es de esos pueblos que invitan a bajar el ritmo sin grandes artificios. Este pequeño municipio, asentado a orillas del río Pisuerga, forma parte del trazado milenario del Camino de Santiago francés, lo que le da ese ambiente de paso constante, mochilas, saludos en varios idiomas y un cierto movimiento que no es habitual en otros pueblos de tamaño similar. Su nombre remite a tiempos medievales, cuando castillos y torres vigilaban las fronteras entre reinos.
Pasear por Itero del Castillo es adentrarse en la España rural más mesetaria, donde el silencio solo se ve interrumpido por el murmullo del río, el viento en los campos de cereal y el saludo de los vecinos. El paisaje que rodea al pueblo mezcla las tierras de cultivo con la vegetación ribereña del Pisuerga, con cambios muy marcados según la estación: dorados secos en verano, verdes intensos en primavera, ocres y neblinas en otoño.
La ubicación de Itero del Castillo, en el límite provincial entre Burgos y Palencia, lo convierte más en un punto de cruce que en un “destino” en sí mismo: aquí se juntan carreteras comarcales, caminos históricos y rutas de peregrinos que llevan siglos transitando hacia Compostela.
Qué ver en Itero del Castillo
El patrimonio de Itero del Castillo está íntimamente ligado al Camino de Santiago. La ermita de la Piedad, situada en las afueras del pueblo junto al puente medieval, es uno de los rincones más fotografiados por los peregrinos. Este antiguo hospital de peregrinos, de origen medieval, conserva la sobriedad típica de las construcciones jacobeas destinadas a acoger caminantes.
El puente medieval sobre el río Pisuerga es, seguramente, el elemento más reconocible del municipio. Con varios ojos de piedra algo irregulares, ha visto pasar generaciones de peregrinos y marca el límite histórico entre las provincias de Burgos y Palencia. Cruzarlo es atravesar un río, una frontera provincial y una vieja línea entre antiguos reinos.
La iglesia parroquial de San Pedro preside el núcleo urbano con su arquitectura tradicional castellana. De aspecto sobrio, guarda en su interior elementos de interés para quienes disfrutan del arte sacro rural. El casco urbano conserva ejemplos de arquitectura popular burgalesa, con casas de piedra, adobe y tapial, soluciones prácticas frente al clima duro de la meseta.
Los alrededores naturales, sin grandes montes ni bosques, tienen su interés en las riberas del Pisuerga, donde la vegetación crea pequeños corredores verdes que contrastan con los campos de cultivo abiertos.
Qué hacer
Itero del Castillo es, ante todo, un lugar para caminar sin prisas. El propio Camino de Santiago atraviesa el pueblo, permitiendo hacer tramos sencillos tanto hacia el oeste (dirección Frómista) como hacia el este (desde Boadilla del Camino). No hace falta acreditarse como peregrino para usar estos senderos señalizados, que permiten entender bien lo que es caminar por la meseta: horizontes largos, pistas de tierra y pocos árboles.
Las rutas por las riberas del Pisuerga son adecuadas para quien busca naturaleza cercana y observación de aves comunes de ribera. No es un gran espacio natural, pero sí un buen paseo, sobre todo al atardecer, cuando la luz baja y los colores de los campos cambian rápido.
La gastronomía local sigue las pautas de Castilla: cordero asado, morcilla de Burgos, quesos y productos de la huerta ribereña cuando es temporada. Aunque el pueblo es pequeño y los servicios son limitados, la cocina que se encuentra es sencilla y pegada al recetario tradicional.
Para los aficionados a la fotografía, los amaneceres y atardeceres desde el puente medieval dan juego, con el río, los cultivos y la silueta del pueblo. Eso sí, conviene ajustar expectativas: es una estampa sobria, de meseta pura, no un valle de montaña.
Cuándo visitar Itero del Castillo
La primavera y el otoño son los momentos más agradecidos: temperaturas moderadas y el paisaje en transición, con los campos verdes o recién cosechados.
En verano, el calor puede apretar, y las sombras escasean fuera de la ribera y del casco urbano. Si se va a caminar, mejor primeras horas de la mañana o últimas de la tarde.
En invierno, hace frío y el ambiente es más apagado, pero es cuando se aprecia mejor el día a día del pueblo sin el flujo de peregrinos. Si hace mal tiempo, el margen para hacer cosas se reduce bastante: más allá de pasear por el núcleo y acercarse al puente, no hay demasiadas alternativas bajo techo.
Errores típicos
- Esperar un “pueblo monumental”: Itero del Castillo tiene cuatro puntos de interés claros (puente, ermita, iglesia y ribera) y poco más. Se ve rápido. Es mejor plantearlo como parada de paso o complemento a una ruta más amplia por la zona.
- Calcular mal los tiempos de caminata: los caminos son llanos, pero las distancias engañan en la meseta. Un tramo que “se ve cerca” desde el pueblo pueden ser varios kilómetros a pleno sol.
- Confiar en encontrar muchos servicios: el municipio es pequeño. Conviene llevar agua, algo de comida y no dejar para última hora temas como combustible o compras específicas en tienda.
- Aparcar sin fijarse: aunque suele haber sitio, es mejor no invadir accesos de vecinos ni zonas de giro de maquinaria agrícola. Aquí los tractores siguen pasando a diario.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Burgos capital, la distancia hasta Itero del Castillo ronda los 75 kilómetros por la A-231 en dirección Palencia y posteriormente por carreteras comarcales. El trayecto suele durar alrededor de una hora, según tráfico y estado de las vías. Desde Palencia, la distancia es similar, unos 40 kilómetros combinando la A-67 con carreteras secundarias.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son buenos momentos, con temperaturas agradables y el paisaje en movimiento. El verano es caluroso, típico de la meseta castellana, pero es cuando más se percibe el ambiente peregrino. El invierno es frío y más silencioso, adecuado si se busca ver el pueblo en su rutina diaria.
Consejos: Si eres peregrino, Itero del Castillo cuenta con infraestructura básica de acogida [VERIFICAR]. Si llegas en coche, lleva calzado cómodo para caminar por pistas de tierra y por la ribera del río. La zona tiene pocos servicios, por lo que conviene llevar efectivo y planificar bien dónde comer o dónde hacer compras más específicas, quizá en localidades mayores de alrededor.