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sobre Merindad De Sotoscueva
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En el extremo norte de la provincia de Burgos, donde las Merindades despliegan sus paisajes más abruptos y sorprendentes, se extiende la Merindad de Sotoscueva. Este territorio de montañas, valles profundos y ríos subterráneos constituye uno de los espacios naturales más singulares de Castilla y León, un lugar donde la naturaleza lleva siglos trabajando la roca caliza a su manera.
El municipio se reparte en pequeños núcleos rurales que conservan la arquitectura tradicional montañesa, con construcciones de piedra y madera. Algunos pueblos están bastante desperdigados, así que conviene mirar bien el mapa antes de ir enlazando visitas. Aquí el ritmo lo marcan el agua y el clima atlántico: verde casi todo el año, nieblas bajas muchos días y fresquito incluso en verano.
Visitar esta merindad es adentrarse en un territorio fronterizo, donde Burgos se encuentra con Cantabria y donde la influencia atlántica se hace notar en la vegetación exuberante y los frecuentes mantos de niebla que envuelven los valles al amanecer.
Qué ver en Merindad de Sotoscueva
El gran protagonista de la Merindad de Sotoscueva es el Monumento Natural de Ojo Guareña, uno de los complejos kársticos más extensos de la Península Ibérica. Este laberinto subterráneo de más de cien kilómetros de galerías ofrece varias visitas accesibles al público, pero solo una pequeña parte es visitable de forma turística. La Cueva de San Bernabé destaca por albergar una ermita rupestre del siglo XVII en su interior, un lugar de culto que combina roca viva, humedad y devoción. Las formaciones de estalactitas y estalagmitas llaman la atención, pero aquí pesa tanto la historia como la geología.
La Ermita de San Bernabé, excavada en la roca viva, representa uno de los espacios religiosos más singulares de Castilla y León. Su ubicación en el corazón de la cueva, con un retablo barroco que contrasta con las paredes rocosas naturales, crea un ambiente muy particular. Es una visita corta, así que conviene combinarla con algún paseo por la zona.
En superficie, los núcleos de población merecen un paseo tranquilo, pero sin esperar cascos históricos extensos. La Iglesia de San Martín de Cornejo y otras construcciones religiosas dispersas por el territorio muestran el patrimonio románico y gótico de la comarca. Pueblos como Cornejo, Cueva o Hayas de los Muertos conservan ejemplos de arquitectura popular montañesa con casonas de piedra, balconadas de madera y escudos nobiliarios, mezclados con vivienda más reciente.
El Salto del Nervión, en el límite con el País Vasco, es uno de los saltos de agua más espectaculares de la zona, pero conviene ser claros: solo lleva agua buena parte de la primavera y en otoños lluviosos. El resto del año el cortado impresiona, pero la cascada puede ser solo un hilo o estar seca.
Qué hacer
El senderismo encuentra en Sotoscueva un terreno privilegiado. Múltiples rutas recorren el territorio, desde paseos suaves por los valles hasta ascensiones más exigentes a las cumbres circundantes. El PR-BU 76, que recorre parte del complejo kárstico, permite disfrutar del paisaje exterior de Ojo Guareña sin complicaciones técnicas, pero con tramos donde hay que contar con algo de desnivel y terreno pedregoso.
La espeleología es, naturalmente, la actividad estrella para los más aventureros. Aunque las zonas turísticas son accesibles para todos los públicos, existen opciones de espeleología deportiva con empresas especializadas que organizan expediciones a galerías más técnicas, siempre con el respeto a la conservación del medio. No es un lugar para improvisar: en cuanto te sales de los recorridos habilitados, necesitas guía y material.
Los aficionados a la fotografía de naturaleza encontrarán escenarios agradecidos, especialmente en otoño cuando los hayedos se tiñen de ocres y dorados, y en invierno cuando la nieve cubre las montañas. Eso sí, la niebla es frecuente; para fotos amplias de paisaje, mejor ir con margen de días o asumir que a veces solo se ve a unos metros.
La gastronomía local se basa en productos de la tierra: carnes de caza, setas en temporada, truchas de los ríos y la típica morcilla de Burgos. Los quesos artesanos de la zona y la miel de brezo completan una oferta culinaria sencilla pero contundente, muy de clima frío.
Fiestas y tradiciones
Las festividades mantienen vivas las tradiciones rurales de las Merindades. A mediados de junio se celebra la romería a San Bernabé, donde los vecinos acuden en procesión a la ermita rupestre, una celebración que mezcla devoción religiosa y convivencia popular en un entorno poco habitual para una romería.
En agosto, coincidiendo con la temporada estival, varios núcleos de población organizan sus fiestas patronales con actividades tradicionales, comidas populares y verbenas que reúnen a vecinos y visitantes. Es cuando más gente ves por los pueblos y cuando se nota la vuelta de quienes viven fuera el resto del año.
La matanza tradicional durante los meses de invierno sigue siendo un evento cultural en muchas casas, manteniendo costumbres de aprovechamiento del cerdo que aquí siguen muy vivas, aunque ya no se hagan de forma tan generalizada como antes.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Burgos capital se accede tomando la N-623 dirección Santander. El recorrido de aproximadamente 80 kilómetros atraviesa paisajes espectaculares de las Merindades. La carretera serpentea entre montañas, con curvas y algún puerto, por lo que conviene conducir con calma, sobre todo con niebla o hielo. Desde Bilbao, a unos 100 kilómetros, se puede llegar combinando autovía y carreteras secundarias hacia el interior; el último tramo siempre es por carretera estrecha.
Mejor época: La primavera y el otoño son los momentos más agradecidos para visitar la zona, con temperaturas suaves y montaña verde. El verano suele ser fresco comparado con la meseta, y con menos agobios de calor, pero también más gente en torno a Ojo Guareña. El invierno tiene su interés, aunque puede haber nevadas que dificulten el acceso y obliguen a cambiar planes de rutas por paseos cortos.
Consejos: Es muy recomendable reservar con antelación la visita a las cuevas de Ojo Guareña, especialmente en temporada alta, porque los grupos son limitados. Llevar calzado cómodo y con algo de agarre para caminar por senderos y roca húmeda, y ropa de abrigo, ya que en el interior de las cuevas la temperatura es constante de unos 12 grados durante todo el año. No confíes demasiado en la cobertura del móvil: en varias zonas de valle y en algunos pueblos es irregular.
Errores típicos al visitar Merindad de Sotoscueva
Pensar que todo está “al lado”: los pueblos están dispersos, las carreteras son secundarias y se tarda más de lo que marca el mapa. Mejor planificar pocas paradas bien elegidas que querer verlo todo en un día.
Ir al Salto del Nervión sin comprobar el agua: muchas visitas se hacen con el cortado seco. Antes de desviarte, mira si ha llovido varios días o busca información reciente.
Presentarse en Ojo Guareña sin reserva ni margen de horarios: en temporada alta los turnos se llenan y puedes quedarte fuera o tener que esperar varias horas. Mejor reservar y ajustar la ruta del día a esa hora.
Cuándo visitar Merindad de Sotoscueva
Primavera (abril-junio): el campo está en su mejor momento, los ríos bajan alegres y, con suerte, el Salto del Nervión lleva agua. Días largos para combinar cueva y ruta.
Verano: temperaturas suaves, algo de turismo pero sin masificaciones. Buen momento para caminar, aunque el paisaje está menos verde que en primavera.
Otoño: colores fuertes en los hayedos y ambiente muy fotogénico. También época de lluvias, barro y nieblas, así que conviene llevar ropa adecuada y planes alternativos si el día se cierra.
Invierno: muy tranquilo, pero con riesgo de nieve y hielo en carretera y senderos. Más para gente acostumbrada a conducir y moverse en estas condiciones que para una primera visita rápida.