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sobre Rabe De Las Calzadas
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A escasos once kilómetros de Burgos, Rabé de las Calzadas se mantiene como un testimonio vivo de la historia jacobea que durante siglos ha marcado el pulso de estas tierras castellanas. Su nombre lo dice todo: las calzadas romanas primero, y el Camino de Santiago después, convirtieron este pequeño enclave en lugar de paso, descanso y acogida para peregrinos que atraviesan la meseta rumbo a Compostela.
Pasear por sus calles es, más que abrir un libro de historia, ver cómo conviven las fachadas de piedra y adobe con el día a día de un pueblo pequeño que sigue funcionando. Hay bodegas excavadas en la tierra, casas con portones antiguos y la iglesia vigilando desde lo alto. No es un pueblo monumental, ni falta que le hace: aquí el atractivo está en el tamaño, en que en un rato lo has visto casi todo y puedes dedicar el resto a caminar por los alrededores o simplemente a observar el paso constante de peregrinos.
El entorno, la extensa llanura cerealista que rodea Rabé, es el paisaje típico de esta parte de Burgos: horizontes abiertos, poca sombra y un cielo muy presente. Al atardecer, los campos de trigo se tiñen de ocres y dorados. Si vienes buscando montaña o bosques frondosos, este no es tu sitio; si lo que quieres es meseta pura y dura, aquí la tienes a la vista.
Qué ver en Rabé de las Calzadas
El corazón patrimonial de Rabé late en torno a la iglesia de San Martín de Tours, un templo que conserva elementos de su origen románico aunque fue reformado en siglos posteriores. Su torre cuadrada se divisa desde la distancia y sirve de referencia para los caminantes que se acercan al pueblo. En su interior, merece atención el retablo mayor y algunos elementos de imaginería religiosa que hablan del fervor de estas tierras.
Como corresponde a un pueblo del Camino de Santiago, Rabé conserva vestigios de su pasado jacobeo. Aunque el antiguo hospital de peregrinos ya no existe como tal, el trazado del Camino Francés atraviesa el pueblo de este a oeste, y todavía es posible intuir la traza de aquellas calzadas medievales bajo el empedrado actual. Pasear por la calle Real es seguir literalmente los pasos de millones de peregrinos que durante siglos recorrieron esta misma ruta, con la diferencia de que ahora lo haces entre mochilas modernas, bicis y bastones de trekking.
El pueblo mantiene también su arquitectura tradicional castellana, con casonas de piedra, portones de madera noble y un conjunto de bodegas subterráneas excavadas en las laderas cercanas, testimonio de una tradición vitivinícola que, aunque modesta, formó parte de la economía local durante generaciones. No esperes una “ruta de bodegas” turística al uso: son construcciones populares, ligadas a la vida del pueblo.
Un sencillo paseo por los alrededores basta para ver los campos de cereal extendiéndose hasta donde alcanza la vista, salpicados ocasionalmente por palomares y pequeñas ermitas rurales. Es la Castilla sobria, sin decorado, tal cual.
Qué hacer
La principal actividad para quien visita Rabé es recorrer el Camino de Santiago. Tanto si eres peregrino en ruta como si simplemente quieres probar un tramo de este itinerario, puedes caminar hasta Hornillos del Camino (unos 12 kilómetros, sin sombra y con el terreno expuesto) o regresar hasta Tardajos, disfrutando de la amplitud de la meseta castellana y del ambiente peregrino.
Para senderismo y cicloturismo, el entorno tiene caminos rurales y sendas que conectan con pueblos vecinos, que se pueden recorrer en bicicleta o a pie. Las rutas por los campos de cultivo, especialmente agradables en primavera cuando están verdes o en verano durante la siega, permiten observar fauna local: cernícalos, abubillas, perdices y liebres son habituales en estas parameras.
En el aspecto gastronómico, Rabé mantiene la cocina tradicional burgalesa: morcilla, lechazo asado, sopas castellanas y quesos de la zona forman parte de su identidad culinaria. Aunque es un pueblo pequeño, durante los fines de semana suele ser posible degustar estos platos en algunos establecimientos locales que atienden tanto a peregrinos como a visitantes. Si buscas más variedad o algo más elaborado, lo lógico es acercarse a Burgos.
La proximidad a Burgos (apenas 15 minutos en coche) permite usar Rabé como base tranquila para explorar la capital provincial con su catedral gótica, el Museo de la Evolución Humana y el conjunto monumental del Monasterio de las Huelgas, siempre que no te importe moverte en coche.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Rabé se celebran en honor a San Martín de Tours a mediados de noviembre, alrededor del día 11 [VERIFICAR]. Son celebraciones sencillas pero sentidas, con misa solemne, procesión y convivencia vecinal donde la gastronomía local tiene un peso importante.
En agosto, como en muchos pueblos de Castilla, se celebran las fiestas de verano, organizadas para coincidir con el regreso de los hijos del pueblo que viven fuera. Incluyen verbenas, juegos tradicionales y comidas populares que refuerzan los lazos comunitarios. No es un macroevento: son fiestas pensadas sobre todo para la gente del lugar y alrededores.
La Semana Santa también se vive con recogimiento, con los actos litúrgicos propios de estas fechas en un entorno que invita más a la calma que al espectáculo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Burgos, Rabé de las Calzadas está a solo 11 kilómetros por la N-120 en dirección a Logroño, tomando el desvío correspondiente. El acceso es sencillo y está bien señalizado. También se puede llegar siguiendo el Camino de Santiago a pie desde Burgos, en una etapa corta asumible para caminantes principiantes.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) traen temperaturas agradables y campos verdes o dorados que hacen más llevaderos los paseos. El verano puede ser caluroso, típico del clima continental, con pocas sombras en las rutas; eso sí, las noches refrescan. En invierno, el frío de la meseta se deja notar: heladas, nieblas y viento no son raros.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por las calles y pistas de tierra, y gorra y agua si vas a hacer tramo de Camino en los meses de calor. Si eres peregrino, Rabé cuenta con albergue [VERIFICAR si sigue abierto]. Para comer o pernoctar con más opciones, Burgos está muy cerca. Respeta el entorno rural, las propiedades privadas (bodegas, huertas, corrales) y el ritmo tranquilo del pueblo.
Lo que no te cuentan
Rabé de las Calzadas es pequeño y se ve rápido. Si vas en coche desde Burgos, en una mañana o una tarde te da tiempo de sobra para recorrer el pueblo, entrar en la iglesia (si está abierta), tomar algo y hacer un paseo corto por los caminos.
Las fotos pueden dar una sensación de casco histórico más amplio de lo que realmente es: el núcleo interesante se concentra en unas pocas calles. El resto es un pueblo castellano normal, con casas más nuevas, corrales y naves.
Más que un destino para pasar varios días, funciona bien como parada en ruta del Camino de Santiago, escapada corta desde Burgos o punto de inicio/fin para un tramo sencillo de meseta. Si ajustas las expectativas, se disfruta mucho más.
Errores típicos
- Subestimar el sol y el viento: Los alrededores son muy abiertos. En verano, el sol castiga; en invierno, el aire corta. No salgas a caminar sin protección y ropa adecuada.
- Pensar que hay muchos servicios: Es un pueblo pequeño. No des por hecho que vas a encontrar siempre sitio para comer a cualquier hora ni todos los tipos de tienda. Planifica mínimamente.
- Confundir destino con excursión larga: Rabé da para visita corta y paseo. Si quieres “llenar” un fin de semana, combínalo con Burgos u otros pueblos de la zona.