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sobre Sotillo del Rincón
Iglesia de la Natividad;Casonas de Indianos
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Hay pueblos que te encuentras casi por casualidad. Vas conduciendo por la sierra, curvas, pinos, un par de vacas al borde de la carretera… y de repente aparece un grupo de casas de piedra. Sotillo del Rincón, en Soria, es un poco eso. No es un sitio al que llegues por accidente total, pero tampoco está en medio de ninguna ruta masiva. Y quizá por eso conserva un aire bastante tranquilo.
El pueblo ronda los 170 habitantes y se sitúa a unos 1.100 metros de altitud, en la Sierra de Urbión. Aquí el invierno se nota. Las casas están pensadas para eso: muros gruesos, tejados inclinados y mucha madera de pino. Cuando paseas por el casco urbano se ve rápido que no son decorado. Son viviendas hechas para aguantar frío, nieve y años.
Cómo es el pueblo por dentro
Sotillo del Rincón se recorre en poco tiempo. La calle Mayor organiza casi todo y de ahí salen pequeñas plazas y callejones. No hay grandes monumentos que obliguen a sacar el mapa cada dos minutos, pero sí detalles curiosos si caminas sin prisa.
La iglesia parroquial, dedicada a San Pedro, marca bastante el perfil del pueblo con su torre. Alrededor quedan casas antiguas con corrales pegados a la vivienda. Eso dice mucho de cómo se ha vivido aquí durante generaciones: ganado cerca, huerto a mano y todo concentrado.
Las fachadas mezclan piedra caliza y arenisca. Algunas conservan balcones de madera y puertas enormes con herrajes ya bastante castigados. Es el tipo de arquitectura que tiene sentido cuando piensas en inviernos largos y trabajo diario con animales y campo.
Pinares y caminos alrededor
Si algo define el entorno de Sotillo del Rincón son los pinares. Salir a caminar por aquí significa meterte rápido en bosque. El olor a resina aparece enseguida, sobre todo cuando el sol calienta un poco.
Hay senderos que conectan con otros pueblos del valle y con zonas más altas de la sierra. Son caminos sencillos, de esos que la gente del lugar ha usado toda la vida para moverse entre montes y pastos.
Con algo de suerte puedes cruzarte con corzos. También se ven jabalíes, aunque normalmente antes los oyes que verlos. En otoño el suelo se llena de setas y es habitual ver a gente del entorno con cesta y navaja buscando níscalos o boletus. Si no conoces bien el tema, mejor mirar y aprender antes de lanzarte a recoger.
Lo que se come por esta zona
La cocina por aquí es directa. Platos pensados para entrar en calor después de pasar la mañana fuera.
El cordero asado es bastante habitual en la zona, igual que los embutidos hechos en casa durante la matanza. Chorizo, morcilla, tocino curado… cosas que siguen presentes en muchas despensas. También aparecen guisos sencillos con legumbres y verduras.
No es una cocina complicada. Más bien lo contrario. Pero cuando hace frío y vienes de caminar por el monte, entiendes rápido por qué estos platos siguen funcionando.
Qué ver cerca de Sotillo del Rincón
Una ventaja de parar en Sotillo del Rincón es que estás en pleno valle del Razón. En pocos kilómetros cambian bastante los paisajes.
Vinuesa queda relativamente cerca y suele tener más movimiento, sobre todo en fines de semana. Desde esa zona mucha gente sube hacia la Laguna Negra y otros puntos de la Sierra de Urbión.
También están Covaleda o Salduero, pueblos de pinar donde la vida gira mucho alrededor del monte. Si te gusta conducir sin prisa por carreteras de sierra, esta parte de Soria da bastante juego.
Cuándo merece más la pena acercarse
Cada estación cambia bastante el ambiente del pueblo. En invierno la nieve aparece algunos años y el silencio se vuelve más evidente. No es raro encontrar hielo en la carretera a primera hora, así que conviene venir con calma.
Primavera y otoño son quizá los momentos más agradecidos para caminar. El monte tiene más movimiento y las temperaturas acompañan mejor.
Y luego están las fiestas del pueblo, que suelen reunir a vecinos que viven fuera durante el año. Son días en los que el ritmo tranquilo del valle cambia un poco y se nota que, aunque el censo sea pequeño, el vínculo con el lugar sigue muy vivo.
Sotillo del Rincón no es un destino de grandes titulares. Es más bien ese tipo de sitio al que vas una tarde, das un paseo entre casas de piedra, te metes un rato en el pinar… y te das cuenta de que el plan sencillo, a veces, funciona mejor de lo que esperabas.