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sobre Velilla de la Sierra
Iglesia de las Nieves
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En el corazón de la provincia de Soria, donde los paisajes castellanos se vuelven más agrestes y solitarios, se encuentra Velilla de la Sierra, una pequeña aldea que parece detenida en el tiempo. Con apenas 26 habitantes censados, esta localidad situada a algo más de 1.000 metros de altitud representa bien el mundo rural soriano: silencio, vida tranquila y una conexión directa con el campo que aquí no es postureo, es lo que hay.
Velilla de la Sierra no es un destino para quien busca monumentos imponentes o una amplia oferta de servicios turísticos. Es, más bien, un lugar para quien quiere ver cómo siguen funcionando los pueblos pequeños de interior: poca gente, poco ruido y mucha tierra alrededor. Aquí el paisaje manda y el ritmo pausado de la vida rural invita a bajar marchas: el sonido del viento entre los campos, el cielo estrellado sin contaminación lumínica, la conversación sosegada con los vecinos cuando apetece… y la sensación de que, si pasa un coche, es noticia.
La despoblación que afecta a tantos rincones de la España vaciada hace que lugares como Velilla sean, paradójicamente, más valiosos. Cada casa de piedra, cada calle, cada rincón de esta aldea serrana cuenta la historia de generaciones que labraron estas tierras y construyeron una forma de vida en un entorno a veces duro pero, para quien lo conoce, muy agradecido.
¿Qué ver en Velilla de la Sierra?
El principal atractivo de Velilla de la Sierra está en su arquitectura popular serrana, con construcciones tradicionales de piedra y madera adaptadas al clima de la zona. Pasear por sus calles es como viajar décadas atrás, cuando estos pueblos eran el día a día y no una rareza. El recorrido es corto, pero si vas con calma aparecen detalles: dinteles, escudos, puertas antiguas, corrales abiertos.
La iglesia parroquial, aunque modesta, constituye el edificio más significativo de la localidad. Como en tantos pueblos sorianos, el templo ha sido durante siglos el centro neurálgico de la vida comunitaria, testigo de generaciones de velillanos. Puede que la encuentres cerrada, así que el interés es más exterior y ambiental que monumental.
El entorno natural que rodea la aldea merece una atención especial. A esta altitud, los paisajes combinan campos de cultivo con zonas de monte bajo y formaciones rocosas características de la sierra soriana. Los aficionados a la fotografía encontrarán en los alrededores buenas ocasiones para captar la meseta castellana sin filtros ni adornos: horizontes amplios, caminos de tierra y nubes que cambian el paisaje en cuestión de minutos.
Desde diversos puntos de la localidad y sus inmediaciones se disfrutan amplias panorámicas sobre el territorio circundante, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando la luz rasante realza los tonos ocres y pardos del paisaje serrano.
Qué hacer
La principal actividad en Velilla de la Sierra es el senderismo y las rutas a pie por los caminos que conectan la aldea con otros núcleos de población o que se adentran en el monte. Estas sendas, muchas de ellas antiguas vías de comunicación entre pueblos, permiten descubrir el territorio a ritmo lento y observar la fauna local: aves rapaces, conejos y, con suerte, algún corzo. No hay una red señalizada “de postal”, son caminos de uso real; conviene llevar mapa o aplicación de rutas.
Los aficionados a la micología encontrarán en otoño una época especialmente interesante para visitar la zona, cuando los montes cercanos se llenan de diversas especies de setas. Como siempre, es imprescindible contar con conocimientos adecuados o ir acompañado de expertos para la recolección, y respetar normas y límites de recogida.
La observación del cielo nocturno es otra actividad muy agradecida. La ausencia de contaminación lumínica convierte a Velilla en un buen punto para contemplar las estrellas, la Vía Láctea y, en noches especiales, lluvias de meteoros. Con una manta, algo de abrigo serio y un termo, la velada está hecha.
En cuanto a la comida, aquí lo que funciona es la cocina de siempre: productos de la tierra, legumbres, patatas, carnes de cordero y cerdo, y platos de cuchara que se agradecen en los días fríos de invierno. Pero eso lo encontrarás sobre todo en casas y merenderos de gente del pueblo. No vengas buscando una ruta gastronómica organizada; esto va más de merienda, fiambrera y guiso casero.
Fiestas y tradiciones
En las aldeas pequeñas como Velilla de la Sierra, las fiestas patronales son sobre todo un momento de reencuentro de vecinos y gente del pueblo que vive fuera y vuelve unos días. Aunque el reducido tamaño de la población ha cambiado algunas celebraciones, en los meses de verano suele haber alguna fecha señalada en la que la comunidad se reúne alrededor de la iglesia o de la plaza.
Las tradiciones sorianas relacionadas con el ciclo agrícola y ganadero siguen presentes en la memoria colectiva, aunque su celebración haya evolucionado con el paso del tiempo. Preguntar a los vecinos por las costumbres locales puede llevar a buenas charlas y a entender mejor una forma de vida que aquí aguanta como puede. Eso sí, con educación: no todo el mundo tiene ganas de contar su vida al primero que pasa.
Información práctica
Para llegar a Velilla de la Sierra desde Soria capital, hay que recorrer aproximadamente 40 kilómetros por carreteras comarcales que atraviesan el paisaje típico de la provincia. El trayecto, que dura alrededor de 45 minutos, ya forma parte del viaje y permite ir viendo otros pequeños pueblos sorianos por el camino. No hay autovía hasta la puerta del pueblo; es carretera tranquila, pero con curvas y algún animal suelto según la época.
Es fundamental venir preparado, ya que en aldeas de este tamaño no hay servicios comerciales. Conviene llevar provisiones y planificar la visita teniendo en cuenta que el pueblo es principalmente residencial. Lo normal es encontrar gente haciendo sus cosas: huerta, corrales, leña, arreglos en casa.
Respetar la tranquilidad del lugar y la vida de sus habitantes es básico para que todos estén a gusto: los que viven y los que pasan. Aparca donde no estorbes (mejor en las entradas del pueblo o en zonas amplias que en la misma calle estrecha) y evita meterte con el coche por cualquier camino de tierra si no sabes bien adónde lleva.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el casco para ver la arquitectura tradicional.
- Subir a algún punto algo elevado en las afueras para tener vistas de los alrededores.
- Sentarte un rato a escuchar el silencio, que aquí suena distinto al de la ciudad.
Si tienes el día entero
- Combinar la visita con otros pueblos de la zona y dejar Velilla para un paseo largo por los caminos.
- Hacer una ruta circular por pistas y senderos y volver al pueblo a última hora de la tarde, cuando la luz mejora y el ambiente se calma aún más.
Cuándo visitar Velilla de la Sierra
La mejor época para visitar la zona depende de lo que se busque: la primavera suele traer campos verdes y temperaturas agradables; el verano, aunque caluroso durante el día, garantiza noches frescas; y el otoño trae colores ocres y dorados muy fotogénicos y temporada de setas. El invierno puede ser riguroso a esta altitud, con frío serio y posibles nevadas, pero quienes no le tengan miedo encontrarán paisajes muy tranquilos y poca gente.
Si el día sale malo, aquí no hay mucha alternativa bajo techo, así que conviene tenerlo en cuenta: Velilla es más para pasear y estar fuera que para refugiarse en bares o museos. Con lluvia, los caminos de tierra se embarran rápido; lleva calzado adecuado y no fuerces el coche por pistas si no lo ves claro.
Lo que no te cuentan
Velilla de la Sierra es pequeño y se ve rápido. El casco se recorre en un rato y lo que alarga la visita son los paseos por los alrededores. Más que un destino para pasar varios días, encaja bien como parada tranquila en una ruta por la provincia de Soria o como base si buscas simplemente silencio y campo, asumiendo que necesitarás moverte en coche para casi todo.
Las fotos en redes pueden dar sensación de pueblo “de película”, pero la realidad es la de una aldea muy poco turística, con casas abiertas, tractores, corrales y vida normal. Si lo que buscas es eso, no decepciona; si vienes pensando en un parque temático rural, te sobrará tiempo. Aquí no hay “animación”, la escena es la que es.
Errores típicos al visitar Velilla de la Sierra
- Llegar sin nada de comida ni agua pensando que habrá tienda o bar. No los hay.
- Plantear la visita como si fuera un pueblo grande con muchas “cosas que ver”. Aquí el plan es sencillo: paseo, campo y calma.
- Venir en invierno sin ropa de abrigo seria: el frío se nota y el viento también.
- Hacer ruido de noche (música alta, coches, voces). El pueblo es pequeño y cualquier sonido se oye en todas partes. Aquí la gente quiere descansar.
- Meter el coche por cualquier callejuela o camino estrecho y luego no poder maniobrar. Mejor dejarlo fuera y caminar dos minutos.