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sobre Villaescusa De Roa
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En el corazón de la Ribera del Duero burgalesa, donde los viñedos dibujan el paisaje con trazos ordenados y las bodegas subterráneas guardan los secretos del buen vino, Villaescusa de Roa emerge como un testimonio vivo de la Castilla tradicional. Este pequeño municipio, situado en la comarca de la Ribera del Duero, conserva ese sabor auténtico de los pueblos donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, invitando al viajero a desconectar del bullicio urbano y a tomarse el día con calma, sin muchas prisas ni grandes “planes”.
Pasear por sus calles es adentrarse en un universo de arquitectura tradicional, donde las casas de piedra y adobe se alinean con naturalidad, testimoniando siglos de historia vitícola. El paisaje que rodea Villaescusa de Roa es típicamente castellano: páramos dorados en verano, campos de cereal que ondean con el viento y, sobre todo, viñedos que se extienden hasta donde alcanza la vista, recordando que estamos en una de las zonas vitivinícolas más prestigiosas de España.
La tranquilidad de este rincón burgalés contrasta con la riqueza de su entorno, plagado de pueblos pequeños, bodegas centenarias y rutas que invitan a descubrir los matices de la Ribera del Duero. Más que un “gran destino” en sí mismo, Villaescusa de Roa funciona muy bien como base o como parada pausada dentro de una ruta por la comarca.
Qué ver en Villaescusa de Roa
El patrimonio de Villaescusa de Roa, aunque modesto en dimensiones, refleja la historia de los pueblos castellanos dedicados tradicionalmente a la agricultura y la viticultura. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano, mostrando esa arquitectura religiosa sobria pero sólida característica de la zona, con elementos que permiten intuir distintas épocas constructivas.
El interés del pueblo está sobre todo en su arquitectura popular tradicional. Un paseo corto por sus calles permite descubrir casas de piedra con portalones antiguos, construcciones de adobe que han resistido el paso del tiempo y ese urbanismo orgánico de calles estrechas adaptadas a la orografía del terreno. Las bodegas subterráneas, excavadas en el subsuelo del pueblo, constituyen uno de los elementos patrimoniales más singulares, aunque muchas sean de uso particular y no siempre visitables, así que conviene no ir con la expectativa de entrar en todas.
Los alrededores ofrecen paisajes de viñedos que cambian de color según la estación: verde intenso en primavera, dorado en verano y ocre y rojizo en otoño, cuando las cepas se visten de gala. Estas panorámicas funcionan muy bien para quien disfruta de la fotografía rural y de pararse a mirar el paisaje más que de ir “de sitio en sitio”.
Qué hacer
La actividad estrella en Villaescusa de Roa y su entorno es el enoturismo. La comarca de la Ribera del Duero cuenta con numerosas bodegas visitables donde conocer, con cierta calma, el proceso de elaboración del vino, desde la vendimia hasta el embotellado, con catas que permiten apreciar los matices de esta Denominación de Origen de prestigio internacional. Muchas visitas requieren reserva previa.
Las rutas de senderismo por los caminos que conectan los pueblos de la Ribera permiten disfrutar de la naturaleza castellana. Estos recorridos transcurren entre campos de cultivo, páramos y zonas de viñedos, ofreciendo vistas panorámicas del valle del Duero. Son rutas de dificultad baja o media, asumibles con un mínimo de costumbre de andar, y que se pueden hacer a ritmo tranquilo en una mañana o una tarde.
El cicloturismo está ganando adeptos en la zona, con rutas que aprovechan caminos rurales y vías de baja circulación para conectar los pueblos de la comarca. Desde Villaescusa de Roa se pueden diseñar recorridos circulares que permitan descubrir el entorno a pedales, combinando asfalto y pistas agrícolas.
La gastronomía local merece una mención especial. El lechazo asado, las morcillas, los quesos artesanos y, por supuesto, los vinos de la Ribera marcan el carácter de una cocina tradicional contundente, muy ligada a la tierra y a los ritmos del campo.
Fiestas y tradiciones
Como muchos pueblos castellanos, Villaescusa de Roa celebra sus fiestas patronales durante el verano, generalmente en agosto, cuando los vecinos que viven fuera regresan al pueblo. Estos días festivos suelen incluir actos religiosos, verbenas populares, juegos tradicionales y comidas comunitarias que refuerzan los lazos vecinales. Si coincides, es cuando más vida verás en las calles.
La vendimia, entre finales de septiembre y principios de octubre según la climatología del año, representa un momento especial en todos los pueblos de la Ribera del Duero. Aunque es una actividad fundamentalmente laboral, marca el ritmo de la vida local y en algunas localidades cercanas se organizan fiestas de la vendimia con actividades relacionadas.
Las celebraciones tradicionales del ciclo invernal, como las hogueras de San Antón en enero, y las festividades religiosas de primavera forman parte del calendario festivo tradicional, manteniendo vivas costumbres que, en muchos casos, se preparan casi en familia.
Lo que no te cuentan
Villaescusa de Roa es pequeño y se recorre a pie en poco rato. No esperes un casco histórico monumental ni una lista interminable de visitas. Su interés está más en el ambiente tranquilo, en el paisaje de viñedos y en usarlo como punto dentro de una ruta por la Ribera que en quedarse varios días sin moverse de allí.
Las fotos de viñedos infinitos pueden engañar un poco: los parajes son amplios y abiertos, pero también hay mucho campo de cereal y páramo, muy castellano y algo áspero si no estás acostumbrado a estos paisajes. Si buscas bosques frondosos, quizá no es tu sitio; si te gustan los horizontes largos y el silencio, encaja mejor.
Cuándo visitar Villaescusa de Roa
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más agradables para pasear cómodamente y ver los viñedos en buen momento: brotando en primavera y con colores intensos en otoño. En otoño, además, se puede vivir el ambiente de la vendimia en toda la Ribera.
Los veranos son calurosos pero secos: el sol pega fuerte en las horas centrales y hay poca sombra en los caminos, así que conviene madrugar o dejar los paseos largos para última hora de la tarde. El invierno puede ser frío, con heladas y nieblas típicas de la meseta; el pueblo se ve igual en menos tiempo, pero el campo se vuelve más crudo y silencioso.
Si llueve, lo más práctico es centrarse en las visitas a bodegas y en el propio pueblo, ya que los caminos agrícolas pueden embarrarse bastante.
Errores típicos
- Esperar “mucho que ver” en el propio pueblo: Villaescusa de Roa se disfruta en una o dos horas de paseo, más lo que le añadas de entorno. Lo razonable es integrarlo en una ruta más amplia por la Ribera del Duero.
- No contar con el coche: el transporte público es limitado [VERIFICAR] y para enlazar pueblos, bodegas y miradores el coche particular casi se vuelve necesario.
- Ir en verano a mediodía sin previsión: sol fuerte, poca sombra y calor seco. Mejor madrugar, llevar agua y gorra, y dejar las caminatas largas para otras horas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Burgos capital, Villaescusa de Roa se encuentra a unos 90 kilómetros por la N-122 en dirección Valladolid, con desvío hacia la comarca de la Ribera del Duero. El trayecto dura aproximadamente una hora y cuarto, en coche y sin prisas. Desde Valladolid, la distancia es similar, accediendo por la misma carretera en sentido contrario.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más agradables. En otoño, además, se puede vivir el ambiente general de la vendimia en la comarca. Los veranos son calurosos pero secos, y el invierno puede ser frío, con temperaturas bajas típicas de la meseta castellana.
Consejos: Es recomendable reservar con antelación si se planea visitar bodegas, sobre todo en vendimia y fines de semana. Conviene llevar calzado cómodo para caminar por las calles del pueblo y los caminos de tierra del entorno. El coche particular es prácticamente imprescindible para moverse por la zona y visitar otros pueblos de la Ribera del Duero, como Roa, Peñaranda de Duero o Aranda de Duero. Con ritmo tranquilo, un día llega para ver el pueblo y hacer alguna ruta corta o combinarlo con otra localidad cercana.