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sobre Pego El
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Pego El se encuentra en la provincia de Zamora, en una zona de llanura donde el paisaje lo marcan los cultivos de cereal. Trigo y cebada ocupan la mayor parte del término, separados por caminos de tierra y lindes bajas. Es un territorio abierto, sin grandes relieves, donde los pueblos aparecen de pronto entre los campos. La forma del núcleo y el tipo de construcciones responden a esa economía agrícola que durante siglos ha organizado la vida local.
El asentamiento actual se consolidó en época medieval, cuando muchas aldeas de la meseta se fijaron definitivamente alrededor de la tierra de cultivo y los pequeños rebaños. El caserío conserva todavía esa lógica: calles cortas, parcelas estrechas y construcciones pensadas más para guardar grano, aperos o vino que para lucir fachada.
La iglesia parroquial
La iglesia de Santa María ocupa uno de los puntos centrales del pueblo. El edificio parece responder a una obra del siglo XVI, aunque con reformas posteriores. No es un templo grande ni especialmente decorado. La torre de ladrillo —visible desde los caminos que llegan al pueblo— actúa como referencia en el perfil de Pego El, algo habitual en las localidades de la campiña zamorana.
Más que por su valor artístico, la iglesia interesa por lo que representa: durante siglos fue el lugar donde se reunía la comunidad para todo lo importante, desde las celebraciones religiosas hasta asuntos prácticos de la vida del pueblo.
Calles y arquitectura tradicional
El trazado es sencillo. Calles como la Calle Mayor o la plaza principal concentran buena parte de las casas más antiguas. Muchas son viviendas de una o dos plantas con muros de piedra o tapial y puertas de madera anchas, pensadas para el paso de carros.
En algunas se conservan bodegas subterráneas. No es raro en esta parte de Zamora: el terreno permite excavar galerías donde la temperatura se mantiene estable todo el año. También aparecen corredores cerrados o pequeños patios interiores que protegían del viento y del frío del invierno.
El paisaje cerealista
El entorno de Pego El es el de la meseta agrícola. No hay montes altos ni ríos grandes cerca, pero el paisaje cambia mucho según la estación. En primavera los campos se vuelven densos y verdes; a comienzos del verano dominan los tonos dorados de la siega.
Entre las parcelas aparecen pequeñas arboledas, ribazos y tierras en barbecho. Son detalles que rompen la uniformidad del cereal y que, con algo de atención, muestran la escala real del campo: un mosaico de explotaciones pequeñas que se han ido agrupando con el tiempo.
Caminos para recorrer los alrededores
Los caminos agrícolas que salen del pueblo permiten pasear o ir en bicicleta sin demasiada dificultad. La mayoría discurre entre parcelas de cultivo y linderos bajos. En un par de horas se puede dar un rodeo amplio alrededor del núcleo.
Quien tenga interés por la fauna puede fijarse en las aves propias de las llanuras cerealistas. Con algo de paciencia y unos prismáticos a veces se observan aguiluchos o sisones sobrevolando los campos.
Fiestas y costumbres
Las celebraciones del calendario local siguen ligadas a la tradición religiosa y al ritmo del campo. La festividad dedicada a Santa María suele celebrarse en verano y reúne a los vecinos en la plaza y en la iglesia.
La Semana Santa también mantiene procesiones sencillas, organizadas por los propios habitantes del pueblo. Como en muchas localidades pequeñas de la provincia, la matanza del cerdo durante el invierno ha sido durante generaciones un momento importante para elaborar embutidos y reunirse en familia.
Apuntes prácticos
Pego El es un pueblo pequeño —alrededor de 268 habitantes— y no funciona como destino turístico organizado. La visita tiene más sentido como parada breve dentro de un recorrido por la campiña zamorana o para quien tenga interés en observar de cerca la arquitectura rural y el paisaje cerealista que define esta parte de Castilla y León. El paseo por el núcleo se hace en poco tiempo; lo más interesante está, casi siempre, en los caminos que salen hacia el campo.