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sobre Saelices El Chico
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En el extremo occidental de la provincia de Salamanca, donde las tierras castellanas empiezan a mirar a Portugal, se encuentra Saelices el Chico. Este pequeño pueblo de la comarca de Ciudad Rodrigo es, básicamente, un pueblo agrícola y ganadero de los de siempre, de los que viven a su ritmo y no están pensando en el turismo. Y eso, para quien viene de fuera, se nota.
El apellido "el Chico" no engaña: el núcleo es pequeño, se recorre en un rato y la vida se concentra en unas pocas calles. No es un parque temático rural ni un decorado; es un sitio donde la gente sigue con su día a día, con una personalidad marcada por siglos de frontera y de dehesa.
Recorrer sus calles es adentrarse en un paisaje de piedra y encina, donde las construcciones tradicionales salmantinas se integran en un entorno de dehesas y pastizales. La arquitectura popular, con sus muros de granito y mampostería, refleja la adaptación de sus habitantes a un territorio que siempre ha exigido tesón y arraigo.
Saelices el Chico no sale en grandes campañas de promoción ni falta que le hace. Quien llega suele venir buscando tranquilidad, caminos para andar, aire limpio y poco más. Si vas con esa idea, encaja bien.
Qué ver en Saelices el Chico
El patrimonio de Saelices el Chico es, ante todo, un patrimonio cotidiano, que se descubre caminando sin prisas por sus calles. La iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, es el edificio que manda en el perfil del pueblo. Como en tantos municipios salmantinos, ha sido testigo de bautizos, bodas y celebraciones que han ido tejiendo la identidad del lugar, más que un monumento pensado para turistas.
El conjunto urbano merece una vuelta tranquila. Las casas tradicionales, construidas con los materiales de la zona, presentan esa sobriedad característica de la arquitectura rural castellana. Los dinteles de piedra, las pequeñas ventanas pensadas para proteger del frío invernal, los corrales donde todavía algunos vecinos mantienen animales: todo ello habla más de funcionalidad que de estética pensada para la foto.
Pero quizá lo más interesante de Saelices el Chico sea lo que empieza donde se acaban las casas. La dehesa salmantina, con sus encinas y su fauna, rodea el pueblo con paisajes especialmente agradables al atardecer. Los campos de cultivo, las zonas de pastoreo y los pequeños arroyos conforman un mosaico rural que cambia con las estaciones y que se aprecia mejor caminando que desde el coche.
Qué hacer
Saelices el Chico es buen terreno para el senderismo y las rutas a pie o en bicicleta, sin grandes complicaciones técnicas pero con distancias que se te pueden ir de las manos si no calculas. Los caminos rurales que parten del pueblo permiten adentrarse en la dehesa y enlazar con otros núcleos cercanos. Es recomendable llevar calzado adecuado y agua, ya que es un territorio amplio y los servicios son escasos.
La observación de aves también tiene su interés en la zona. La mezcla de dehesa, cultivos y cursos de agua favorece la presencia de cigüeñas, milanos y otras rapaces, además de las especies más habituales del campo charro. Para quien disfruta con la fotografía de naturaleza, los cielos amplios y las puestas de sol dan bastante juego.
La gastronomía local, aunque modesta en oferta, tiene buena materia prima. Carne de ternera y cerdo de crianza tradicional, embutidos caseros y legumbres de la zona forman parte de una cocina sencilla, muy ligada a la despensa doméstica. Si te alojas en casas rurales o tratas con vecinos, es donde más fácil es acceder a productos realmente locales.
La cercanía a Ciudad Rodrigo, a pocos kilómetros, permite combinar la calma de Saelices el Chico con la visita a una de las ciudades monumentales más interesantes de Salamanca. También es factible acercarse hasta la frontera portuguesa y enlazar una ruta de pequeños pueblos a ambos lados de la raya.
Fiestas y tradiciones
Como en muchos pueblos de la zona, el calendario festivo de Saelices el Chico gira en torno al ciclo agrícola y al santoral católico. Las fiestas patronales, que suelen celebrarse en verano, son el momento en que el pueblo gana gente, con el retorno de quienes emigraron y aprovechan para pasar unos días.
La celebración de la Asunción, en torno al 15 de agosto, tiene especial relevancia por la advocación de la iglesia parroquial. En esas fechas suele haber actos religiosos, verbenas y comidas populares que sirven para mantener el tejido social en un lugar pequeño.
La matanza del cerdo, aunque ya no se celebra de forma tan colectiva como antes, sigue siendo una tradición importante en muchas familias durante los meses de invierno. Es el momento en que se elaboran los embutidos y conservas que llenan la despensa, más por necesidad organizada que por folclore.
Información práctica
Para llegar a Saelices el Chico desde Salamanca capital hay que tomar la carretera en dirección a Ciudad Rodrigo, un trayecto de aproximadamente 90 kilómetros que se recorre en algo más de una hora. Desde Ciudad Rodrigo, el pueblo se encuentra a unos 15 kilómetros por carreteras locales en buen estado.
Es muy aconsejable llevar efectivo, ya que no hay servicios bancarios en el pueblo. También conviene llegar con la compra básica hecha, sobre todo si piensas pasar varios días en la zona o moverte por otros pueblos pequeños cercanos.
Cuándo visitar Saelices el Chico
La mejor época para visitar Saelices el Chico depende de lo que busques, pero el campo se deja ver especialmente bien en primavera, con las dehesas verdes y las flores silvestres. El otoño trae colores ocres y dorados que lucen mucho si te gusta salir a caminar.
El verano puede ser caluroso en las horas centrales, así que conviene madrugar o reservar los paseos para última hora de la tarde. Las noches suelen ser frescas y agradables. El invierno es frío, con días cortos, pero puede tener su interés si lo que quieres es tranquilidad absoluta y ver la dehesa en su versión más austera.
Lo que no te cuentan
Saelices el Chico se ve rápido. El casco urbano se recorre en poco rato, así que tiene más sentido plantearlo como base tranquila para explorar la comarca o como parada en una ruta por la zona de Ciudad Rodrigo y la raya con Portugal, que como destino de varios días centrado solo en el pueblo.
No esperes bares a cada esquina, tiendas de recuerdo ni gran oferta de ocio. Aquí el plan es otro: andar, hablar con quien te cruces, mirar el cielo y volver con la sensación de haber bajado un poco el ritmo. Si eso es lo que buscas, encaja; si esperas mucha infraestructura turística, mejor ajusta el guion.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Paseo por el núcleo urbano, vuelta en torno a la iglesia, callejeo sin mapa y pequeña incursión por algún camino cercano para asomarte a la dehesa. Más que suficiente para hacerte una idea del lugar.
Si tienes el día entero
Combina una ruta a pie o en bici por los caminos rurales (por la mañana), comida tranquila y tarde en Ciudad Rodrigo o en algún pueblo cercano. Saelices funciona bien como punto de partida y regreso, más que como único foco de la jornada.