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sobre Arteixo
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La bruma matinal se levanta del río Seixedo como un suspiro lento. Aún no han llegado la mayoría de los camiones al polígono y el aire huele a tierra mojada. En una rotonda cercana alguien comenta el estado del mar mientras apura el café. Barrañán suele estar casi vacía a primera hora; más tarde empiezan a aparecer las furgonetas con tablas desde A Coruña. Pero al amanecer, Arteixo se mueve despacio.
Cuando el Atlántico decide
Las playas de Arteixo tienen ese carácter del Atlántico abierto: agua fría incluso en pleno verano y un viento que deja sal en la piel. En Valcobo la luz de la tarde cae sobre las rocas con un brillo plateado que cambia cada pocos minutos. Te quedas mirando más de lo previsto, siguiendo el movimiento de las olas.
Barrañán es la más larga. Entre los pinos hay zonas donde la gente deja el coche y se cambia el neopreno sin demasiadas ceremonias. En días de mar ordenado se ve a los surfistas alineados esperando serie. Cuando el océano se calma, en el horizonte aparece la silueta gris del puerto exterior.
En Alba el paisaje cambia. Allí se levanta O Vixiador, una gran figura de acero oxidado que mira al mar desde lo alto. El viento sopla fuerte en ese punto y suele oírse antes que verse. Desde allí sale un camino de tierra que continúa hacia Repibelo. Las casas quedan medio escondidas en la ladera y, cuando entra la niebla, desaparecen casi por completo.
El ruido que no se oye
Es difícil hablar de Arteixo sin mencionar Inditex. El complejo principal está en el polígono de Sabón, a poca distancia del núcleo urbano, y marca el ritmo de muchos días. A la hora de comer salen oleadas de trabajadores; algunos regresan a casa y otros se quedan por la zona. El contraste entre el movimiento del polígono y los barrios más antiguos se nota enseguida.
En las últimas décadas el municipio ha crecido mucho. Nuevos bloques ocupan terrenos donde antes había huertas o prados, algo que los vecinos más mayores recuerdan bien. Pero basta conducir unos minutos para que el paisaje vuelva a cerrarse en verde.
El molino del Sisalde es un buen ejemplo. El sendero baja entre árboles hasta una poza tranquila donde en verano suelen bañarse los niños. El agua corre fría incluso en agosto.
Piedras que cuentan
El puente dos Brozos tiene origen romano y todavía sostiene el paso diario de coches y tractores. Formaba parte de la antigua vía que conectaba Brigantium con el interior de Galicia. Si te acercas al arco central se distinguen algunos sillares antiguos, gastados por siglos de agua y ruedas.
Más arriba, el castro de Cociñadoiro se levanta sobre una pequeña altura desde la que se domina el valle. El sendero de acceso puede estar embarrado después de varios días de lluvia, algo bastante habitual aquí. Desde la muralla se abre el paisaje: los ríos Bolaños y Seixedo serpenteando entre prados, el mar al fondo y, en jornadas claras, la ciudad de A Coruña recortada en la distancia.
La iglesia de Santo Tirso de Oseiro guarda un detalle curioso: un canecillo medieval con la figura de un roble que muchos consideran una de las representaciones más antiguas del símbolo de Galicia. La puerta suele estar cerrada. A veces una vecina que vive cerca tiene la llave y abre si la encuentra por allí.
Cuándo ir y qué evitar
Mayo suele traer días suaves y caminos verdes. Por esas fechas se celebra tradicionalmente la romería de Os Remedios en Armentón, cuando el entorno de la ermita se llena de gente y música.
En verano las playas cambian mucho entre semana y fin de semana. Si buscas algo de calma, lo mejor es acercarse temprano por la mañana o a última hora de la tarde.
El invierno enseña otra cara del lugar. La senda azul que une Barrañán con el puerto puede quedar casi vacía y el mar golpea las rocas con un ruido seco, repetido, como un tambor.
Al anochecer, cuando el polígono va apagando luces y los últimos surfistas cargan las tablas en la furgoneta, el pueblo baja el ritmo. El río Seixedo sigue su curso hacia el mar y en la plaza siempre hay alguien comentando el día. Aquí la marea marca el tiempo más de lo que parece. Y al día siguiente todo vuelve a empezar.