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sobre Coles
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A pocos kilómetros de Ourense, Coles se reparte en colinas suaves con viñedos, huertas y manchas de castaños. Con unas 2.800 personas y aldeas muy dispersas, tiene ese punto a medio camino entre lo rural y la cercanía de servicios. Aquí se viene a caminar sin prisa, enlazando parroquias por carreteras secundarias y pistas entre fincas.
El territorio se entiende en pequeño: casas de piedra, hórreos, cruceiros en los cruces, y fuentes y lavaderos que aún hablan de la vida cotidiana. La tierra fértil se nota en los huertos; la vid aparece una y otra vez en el paisaje, pegada a las aldeas o en laderas más abiertas.
Qué ver en Coles
El patrimonio es discreto y está repartido. Iglesias parroquiales y capillas de aldea pueden armar una ruta de paradas cortas: atrios, campanarios sencillos y cruceiros con pátina. Merece la pena entrar en los núcleos y fijarse en detalles como galerías acristaladas, muros de mampostería, tejados de pizarra y hórreos de distintas tipologías.
En los alrededores, los viñedos vinculados al área del Ribeiro dan buenas estampas cuando cambian de color. Los castaños y robles completan un paisaje agradecido para rutas cortas y miradores improvisados desde cualquier alto.
Qué hacer
- Paseos entre aldeas: caminos rurales para vueltas de dificultad baja a media, combinando asfalto, pistas y sendas entre cultivos.
- Gastronomía: cocina gallega de siempre (pulpo, empanadas, lacón con grelos) y vinos de la zona; si quieres más variedad, Ourense queda cerca.
- Base tranquila: buena opción si te apetece dormir fuera de la ciudad y moverte luego hacia la capital (termas y casco histórico).
Mejor época
- Primavera y otoño suelen lucir más: el verde de los huertos y el cambio de color en la vid y los castaños.
- Verano: conviene evitar las horas centrales si vas a caminar por pistas sin sombra.
- Invierno: si llueve, algunos caminos de tierra se vuelven más incómodos; mejor llevar calzado que no patine.
Errores típicos
- Aparcar “donde se pueda” en aldeas pequeñas: no bloquees accesos a fincas, entradas de casas ni giros de tractores.
- Ir con el tiempo justo y querer abarcar demasiado: Coles se disfruta a base de paradas breves y paseo.
- Meternos por pistas estrechas sin salida: ayuda llevar el mapa listo y dar la vuelta con calma si el camino se cierra.