Artículo completo
sobre Esgos
Ocultar artículo Leer artículo completo
Esgos es uno de esos municipios de la Galicia interior donde manda el silencio: aldeas pequeñas, piedra vieja, hórreos y caminos que unen casas y huertas. Aquí no hay grandes reclamos ni falta que hace; la gracia está en caminar despacio y mirar alrededor.
Qué ver en Esgos
El patrimonio religioso aparece casi sin buscarlo. La iglesia parroquial de San Martín, de raíz medieval aunque reformada, preside el núcleo principal. Repartidas por las aldeas asoman capillas y cruceiros que ayudan a entender la religiosidad popular del lugar.
Lo más agradecido es la arquitectura rural: casas de piedra, corredores, hórreos y construcciones auxiliares ligadas al campo. Un paseo por aldeas como A Rúa, Vilarrube o Casás deja buenas estampas sin necesidad de planificar demasiado.
El paisaje cambia con la luz. Hay valles, lomas suaves y bancales cultivados que explican la vida de aquí mejor que cualquier panel.
Qué hacer
Lo natural es enlazar aldeas a pie por caminos rurales: tramos cortos, sin grandes desniveles, con fuentes y rincones donde parar un momento.
Si te apetece completar la jornada, el Sil queda cerca (aunque no pasa por el municipio): miradores y cañones a poca distancia para rematar la escapada.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el núcleo principal para ver la iglesia de San Martín y fijarte en la arquitectura tradicional (piedra, corredores, hórreos).
- Acércate a una aldea cercana y vuelve por otro camino: lo mejor aquí es el paseo sin objetivo, parando donde te apetezca.
Errores típicos
- Querer ver “mucho” en poco tiempo: las carreteras comarcales invitan a ir con calma y a detenerse.
- Confiar en encontrar servicios en cada aldea: trae agua y algo de comer, y no cuentes con cajeros ni tiendas cerca.
- Aparcar cerrando accesos a fincas o entradas de casas: deja el coche donde no moleste, aunque toque andar un poco.