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sobre Quiroga
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En Quiroga lo primero es resolver el coche. La N‑120 cruza el pueblo y cualquier parada rápida puede acabar con media carretera bloqueada. Hay un descampado junto al polideportivo donde suele aparcar la gente del pueblo. Déjalo ahí. El centro se camina en diez minutos.
Los martes hay mercado en la plaza de abastos. Pequeño. Dos puestos de verdura, algo de ropa y poco más. Aun así bajan vecinos de muchas parroquias y durante un rato el pueblo tiene movimiento.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
La N‑120 atraviesa Quiroga de lado a lado. Desde Ourense se tarda algo más de una hora. Desde Lugo, parecido. Llegar no cuesta. El problema es parar sin estorbar.
Aparca junto al polideportivo y baja andando. Desde la iglesia salen varios caminos hacia el Courel. No necesitas mover el coche otra vez.
Qué es Quiroga (y qué no)
Quiroga no es un pueblo especialmente bonito. Hay avenidas anchas, bloques de los setenta y bastante espacio entre casas. El río Sil queda a unos minutos caminando.
Lo interesante está alrededor. El municipio es grande para la población que tiene. Mucho monte y poca gente. Esta parte del Courel es Geoparque y el paisaje lo deja claro: robles, castaños, valles profundos y pistas forestales que a veces pasan a ser sendero sin avisar.
Si buscas un casco histórico compacto, no es aquí. Si te gusta caminar sin cruzarte con nadie en horas, sí.
Rutas por el Courel desde el pueblo
Una de las rutas conocidas es la del Aceite. Sale hacia Bendilló por pista forestal. Allí aparecen olivos plantados en una latitud donde uno no los espera. El molino tradicional sigue en pie. A veces está abierto y a veces no. Si coincide, entras. Si no, sigues caminando.
La ruta del Ferro empieza en Paradaseca. El lugar parece medio vacío y en parte lo está. Durante siglos se sacó hierro de estas montañas. Quedan restos de ferrerías y paneles que explican cómo funcionaban. Conviene llevar agua porque por allí no hay nada abierto.
La ruta dos Caneiros baja hacia el Sil. Hay pasarelas de madera y tramos entre paredes de pizarra. En otoño el valle cambia bastante con los árboles de ribera y el río se ve oscuro entre las rocas.
Dos paradas cerca del río
En Montefurado hay una obra romana curiosa. Abrieron un túnel para desviar el Sil y buscar oro. Se ve desde la carretera. Parar exige cuidado porque el arcén es pequeño.
Cerca está también la iglesia de San Miguel de Montefurado. Sencilla. Una nave blanca, sin demasiada decoración. A veces está abierta y a veces no.
Algo más apartado queda la torre vinculada al linaje de los Quiroga. Un caserón de piedra con escudo en la fachada y un olivo grande delante. Está en medio de un campo. No hay demasiadas explicaciones allí.
Comer y cuándo venir
En los bares de carretera suelen servir comida contundente los fines de semana. Cocidos largos, potajes y pulpo hecho en olla de cobre. También aparece mucho la castaña en los postres cuando llega la temporada.
El otoño suele ser el momento más agradecido para caminar. Los castaños llenan las laderas y el monte huele a humedad y hoja caída. En verano el calor aprieta bastante en el valle y muchas rutas se hacen temprano. En invierno el Courel puede complicarse con frío y carreteras lentas.
Un último consejo. Entra con el depósito medio lleno y no cuentes con tener cobertura todo el tiempo. Aquí las distancias engañan: en el mapa parecen cortas, pero las carreteras se retuercen bastante. Si vienes con prisa, mejor sigue por la N‑120. Si tienes la mañana libre, entonces sí, merece desviarse.