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sobre Laza
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En la comarca de Verín, a unos 480 metros de altitud y en las primeras estribaciones de la sierra de San Mamede, Laza (sobre 1.200 habitantes) conserva ese rural de piedra, cuestas y calles que todavía se vive a ritmo de pueblo. No es un lugar de grandes titulares monumentales; aquí pesan más los detalles: una fuente, un cruceiro en un cruce, un hórreo al borde de un camino y el paisaje de robledales y castaños mezclado con tierras de cultivo.
Qué ver en Laza
En el núcleo principal, la iglesia parroquial de San Xoán hace de referencia. Compensa pasear sin prisa por el casco, fijándose en las casas blasonadas: piedra, escudos y fachadas que cuentan una hidalguía rural muy de esta zona.
Fuera del centro, lo mejor es el entorno: caminos entre bosques y prados, aldeas dispersas y pequeñas piezas del patrimonio popular (hórreos, fuentes, cruceiros) que aparecen sin avisar.
Qué hacer
El municipio se presta al paseo y al senderismo por rutas de dificultad baja o media, combinando monte y pistas rurales. En la mesa mandan productos de territorio: ternera, embutidos caseros y guisos según temporada, además de viñas trabajadas de manera tradicional en el entorno de Verín.
Fiestas y tradiciones
El Entroido de Laza es el gran nombre propio. Entre sus personajes están los peliqueiros, con sus vejigas, y las morenas, con pieles, máscaras y cencerros. En el Domingo de Entroido llega la farrapada, con barro y trapos (y también hormigas): tradición intensa, conviene saber a lo que se va antes de meterse en el meollo.
En agosto se celebran las fiestas patronales, con ambiente de reencuentro y vida en la calle.
Mejor época
Si buscas calma, conviene ir fuera de las fechas del Entroido y de las fiestas patronales de agosto. Para ver el pueblo en su versión más desbordada, Entroido; para pasear y escuchar el sitio, cualquier otro momento.
Errores típicos
- Ir al Entroido con ropa “buena”: aquí el barro forma parte del trato.
- Pretender moverse en coche por el centro en días de mucha afluencia; mejor aparcar con margen y caminar.
- Llegar sin prever nada en fechas señaladas: el pueblo es pequeño y los servicios se saturan.