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sobre Redondela
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A orillas de la ría de Vigo, con el salitre metiéndose tierra adentro, aparece Redondela. Villa marinera de casi 30.000 habitantes, conserva un poso tradicional mientras hace de bisagra natural entre Vigo y Pontevedra. Los viaductos de piedra, recortados contra el cielo, saludan a quien llega por carretera o ferrocarril: aquí el agua, la piedra y la historia se rozan a cada paso.
A poca altura sobre el mar, el municipio se reparte entre laderas suaves y la orilla, con ese paisaje anfibio tan propio de las Rías Baixas. Es tierra de paso del Camino Portugués, y eso se nota: hay movimiento, conversación y una hospitalidad práctica, sin teatro. El casco histórico se recorre bien a pie, con plazas tranquilas, vida de barrio y el vínculo constante con la ría.
Qué ver en Redondela
El icono local son los viaductos ferroviarios del siglo XIX: grandes arcos de piedra visibles desde varios puntos del valle y ya parte del paisaje cotidiano.
En el centro, la iglesia parroquial de Santiago de Redondela, de origen medieval y reformada en siglos posteriores, recuerda el peso jacobeo de la villa. Merece la pena callejear sin prisa: casas señoriales, rincones marineros y el pulso diario de una localidad que no vive solo del turismo.
El Santuario de Nuestra Señora de Vilavella, en alto, funciona como mirador natural sobre la ría de Vigo y la comarca. La subida compensa por las vistas y por entender la geografía del lugar.
En Cesantes, núcleo marinero del municipio, están la capilla de San Benito y un paseo junto al agua desde el que se ven las bateas mejilloneras y entra la brisa atlántica.
Qué hacer
Redondela es etapa habitual del Camino de Santiago Portugués por la costa, con servicios pensados para caminantes. También hay rutas por los montes cercanos, como la subida al Monte da Pena, para asomarse a la ría y caminar entre vegetación atlántica.
La gastronomía mira al mar: marisco de la ría, mejillón, empanadas, pulpo y pescado fresco forman parte del día a día en muchas mesas.
El paseo junto a la ría se disfruta especialmente al atardecer, cuando la luz baja y la piedra de los viaductos cambia de tono. También es zona adecuada para deportes náuticos como el piragüismo, si el tiempo acompaña.
Fiestas y tradiciones
La fiesta grande es la Procesión de los Farolillos o “A Coca”, declarada de Interés Turístico Nacional, que se celebra en agosto (generalmente en torno al 15). Miles de farolillos de papel iluminan las calles y el dragón mítico —la coca— protagoniza una celebración de raíces medievales.
En julio, las fiestas patronales de Santiago llenan la villa de verbenas, conciertos y actividades. En verano también se celebran las fiestas marineras de Cesantes, con ambiente de puerto, tradición y gastronomía.
Si solo tienes 2 horas
- Busca un punto donde se aprecien bien los viaductos (desde el valle se entienden de un vistazo).
- Da una vuelta por el casco histórico en torno a la iglesia de Santiago y sus plazas cercanas.
- Acércate a Cesantes para caminar un tramo junto a la ría y mirar las bateas desde la orilla.
Mejor época
Entre mayo y octubre suele tocar el tiempo más agradecido para pasear junto a la ría y moverse por los montes. En pleno verano, con fiestas y más afluencia, conviene contar con margen para aparcar y para comer sin prisas.
Información práctica
Desde Pontevedra, Redondela queda a unos 20 kilómetros por la AP-9 o la N-550; desde Vigo, la distancia es menor. La villa cuenta con estación de tren en la línea Vigo–A Coruña, una opción cómoda si no quieres coche.
Para quienes hacen el Camino, Redondela funciona como etapa con oferta de alojamiento y servicios habituales (supermercados, farmacias, gasolineras y centro de salud), lo que facilita usarla como base para moverse por la zona.