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sobre Munilla
Antiguo centro industrial textil y del calzado; hoy destaca por su patrimonio paleontológico y festivales.
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Munilla es uno de esos pueblos pequeños del valle del Cidacos que se caminan sin prisa. Con unos 109 habitantes y a 791 metros de altitud, mantiene un trazado sencillo de calles y casas de piedra que encaja bien con el paisaje ondulado de la comarca de Arnedo: cereal, manchas de encina y lomas que abren vistas hacia el Sistema Ibérico.
Qué ver en Munilla
El punto de referencia es la iglesia parroquial, sobria y pegada al pulso cotidiano del pueblo. A partir de ahí, lo más agradecido es recorrer el casco urbano fijándote en lo pequeño: fachadas de piedra y adobe, tejados de teja, portones de madera y algún detalle de forja que aparece donde menos lo esperas.
A la salida del núcleo, los caminos rurales ayudan a entender el entorno. Son paseos tranquilos entre campos y pequeños bosquetes, con buenas panorámicas del valle del Cidacos, sobre todo cuando cae la tarde.
Qué hacer
- Paseos y caminatas suaves por pistas agrícolas y caminos tradicionales.
- Observación de aves en espacios abiertos: abubillas, cernícalos, abejarucos o lavanderas, según la época.
- Fotografía rural: el paisaje cambia mucho con la estación y la luz.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en agosto, cuando el pueblo se anima con el regreso de familiares y antiguos vecinos. En Semana Santa se mantienen los actos religiosos, con el recogimiento propio de un lugar pequeño. El calendario local también ha estado ligado al ciclo agrícola, especialmente en época de siega.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo completo por el casco (calles principales y rincones con casas antiguas).
- Parada breve en la iglesia.
- Salida por un camino cercano para llevarte una vista abierta del valle antes de volver.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Logroño, N-232 hacia Calahorra y luego LR-283 hacia Arnedo. Desde Arnedo, una carretera local llega a Munilla en unos 15 minutos (aprox. 45 km en total desde Logroño).
Mejor época: Primavera y otoño, por temperaturas más amables y un paisaje más agradecido. En verano puede apretar el calor a mediodía, aunque por la noche suele refrescar gracias a la altitud.
Consejo: No hay apenas servicios turísticos; conviene organizar la visita desde Arnedo o Calahorra y llevar agua si vas a caminar.