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sobre Muro de Aguas
Pueblo serrano con restos de castillo y picota; entorno árido y tranquilo.
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En las estribaciones de la sierra riojana, a 891 metros de altitud, Muro de Aguas es de esos pueblos diminutos a los que se llega por curiosidad… y de los que uno se va bajando el ritmo. Con 63 habitantes, aquí mandan el silencio, la piedra y la montaña.
El nombre no engaña: el agua aparece en fuentes, manantiales y arroyos que han marcado la vida local. El casco se recorre en poco tiempo, con calles empedradas y casas de mampostería, madera y buenos aleros, pensados para inviernos serios. Desde varios puntos se abren vistas hacia los valles del entorno.
Qué ver en Muro de Aguas
- Arquitectura popular: casas tradicionales con balconadas y carpintería que cuentan, sin carteles, cómo se construía en la sierra.
- Iglesia parroquial: de origen medieval y reformada con el tiempo; es el hito del núcleo y un buen lugar para asomarse al paisaje.
- Entorno natural: encinas y robles, barrancos cercanos y rincones donde el agua se deja ver cuando el año viene húmedo. Las rocas del entorno también tienen su punto si te gusta leer el terreno con calma.
Qué hacer
Paseos y rutas de senderismo por el monte, con subidas cortas y miradores naturales. Si sigues los arroyos, ve con calzado que agarre: puede haber piedra suelta y tramos resbaladizos.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco, mirando aleros, portones y la piedra de las fachadas.
- Iglesia y alrededores para coger perspectiva del valle.
- Salida breve hacia el monte por alguno de los caminos del pueblo, lo justo para “tomarle la medida” al paisaje.
Errores típicos
- Ir con prisa: es un sitio para caminar despacio y parar a mirar.
- Subestimar el tiempo: en la sierra cambia rápido; lleva una capa extra incluso fuera del invierno.
- Meterte por pistas con el coche si el firme está dudoso: mejor aparcar en el pueblo y seguir a pie.