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sobre Canales de la Sierra
Pueblo de montaña con arquitectura señorial y un teatro histórico único; cabecera del Alto Najerilla.
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A primera hora, cuando el aire baja frío desde la Sierra de la Demanda y todavía no se oye ningún coche en la carretera, el centro de Canales de la Sierra queda en un silencio muy limpio. Huele a leña húmeda y a tierra de monte. Este pequeño pueblo de la comarca de Ezcaray —ronda los 80 vecinos— se levanta a más de mil metros de altitud, rodeado de pinares y robledales que cambian mucho con las estaciones. Las casas de piedra y madera se agrupan sin grandes alineaciones, como si hubieran ido ocupando el terreno poco a poco, siguiendo la pendiente.
La esencia del pueblo: calles de piedra y sombra
El núcleo es pequeño y se recorre despacio. Las calles son estrechas, con tramos donde apenas entra el sol en invierno. La piedra de las fachadas tiene tonos distintos —gris azulado, ocre, a veces casi negro— según la humedad y la edad del muro. Muchas puertas conservan madera oscura, gastada por años de uso.
La iglesia de San Miguel Arcángel se levanta cerca del centro. Es un edificio sólido, de muros gruesos, con esa sensación de haber aguantado muchos inviernos seguidos. A veces permanece abierta durante el día, aunque no siempre; si se encuentra cerrada, basta rodearla para ver cómo el pueblo se abre hacia las laderas que lo rodean.
Cerca aparecen también fuentes y algún lavadero antiguo. Son lugares discretos, pero ayudan a imaginar la rutina diaria de cuando el pueblo tenía bastante más movimiento que ahora.
Caminos que salen directamente al monte
Aquí no hace falta conducir para empezar a caminar. Desde las últimas casas ya salen pistas y senderos que se internan en el bosque. En menos de media hora el pueblo desaparece detrás de los árboles y lo que queda es el sonido de las ramas moviéndose y, a veces, agua corriendo entre piedras.
Los montes de alrededor mezclan pino, haya y roble. En otoño el suelo se cubre de hojas y el olor a humedad es constante, sobre todo después de la lluvia. También es época de setas, algo muy arraigado en toda la zona de Ezcaray. Conviene ir con conocimiento o con alguien que lo tenga: aquí la gente suele ser bastante prudente con lo que recoge.
Un pueblo que se llena un poco más en septiembre
Las fiestas giran en torno a San Miguel, a finales de septiembre. Durante esos días el pueblo reúne a vecinos que viven fuera y a familiares que regresan unos días. El ambiente cambia: más conversaciones en la calle, coches aparcados donde normalmente hay espacio de sobra.
En verano también se nota algo más de vida. Muchas casas que permanecen cerradas gran parte del año se abren entonces, y por las tardes se oye gente sentada en las puertas o en pequeños corrillos.
El invierno es otra cosa: frío seco, chimeneas encendidas y calles donde apenas se cruza uno con nadie.
Un paseo corto por el casco
Si llegas con tiempo justo, basta con recorrer el centro sin rumbo fijo. Aparecen balcones de madera algo torcidos, portones grandes pensados para guardar carros y pequeños huertos pegados a las casas.
Desde la iglesia salen varios caminos cortos que rodean el pueblo. En diez o quince minutos ya se camina entre prados y bordes de bosque. Es un buen sitio para parar un rato y escuchar el valle: algún cencerro lejano, viento en los pinos, poco más.
Cuándo venir y qué tener en cuenta
El verano suele ser suave gracias a la altitud, y por la noche refresca bastante. En otoño el paisaje cambia rápido de color, aunque también llegan las lluvias y el suelo del bosque se vuelve resbaladizo.
El invierno puede traer nieve y hielo en la carretera, algo que conviene mirar antes de subir a la sierra. En días de niebla el valle queda muy cerrado y la visibilidad baja bastante.
Cómo llegar
Desde Logroño lo habitual es acercarse primero hacia Santo Domingo de la Calzada y después continuar hacia Ezcaray. Desde allí parte la carretera que sube a Canales de la Sierra. Son unos quince kilómetros de curvas tranquilas entre monte; conviene hacerlos con calma, sobre todo si cae la tarde o en días fríos.
El pueblo es pequeño y tiene pocos servicios, así que lo más sensato es llegar con lo necesario si se piensa pasar varias horas: agua, algo de comida y combustible suficiente para la vuelta.
Canales de la Sierra no necesita mucho más que tiempo y silencio alrededor. Aquí lo que manda sigue siendo el monte.