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sobre Ábalos
Municipio situado en la Sonsierra riojana famoso por sus vinos y bodegas; destaca por su arquitectura de piedra y casas blasonadas.
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Ábalos es uno de esos pueblos pequeños de La Rioja Alta, en la comarca de Haro, rodeado de viñas y con ritmo tranquilo. Aquí compensa venir sin prisas: caminar, mirar fachadas y dejar que el paisaje haga el resto.
Qué ver en Ábalos
La iglesia parroquial de San Vicente Mártir marca el perfil del casco urbano. La visita es corta, pero ayuda a situarse y entender el corazón del pueblo.
Si te interesa el mundo del vino, acércate a las bodegas tradicionales excavadas en la ladera. Son construcciones pensadas para mantener temperatura estable. No todas se visitan sin más: lo razonable es preguntar y, si se puede, concertar.
Un paseo por el casco histórico se hace en poco tiempo: calles breves, casas de piedra y madera, balcones de forja y portales que aún conservan la arquitectura popular.
En cuanto sales del último cruce, empiezan los viñedos. Con un paseo corto ya tienes vistas hacia el valle del Ebro y la sierra de Cantabria, sobre todo si eliges alguna pista o camino a las afueras.
Qué hacer
El plan más agradecido es pasear entre viñas y, si encaja, sumar una visita a alguna bodega familiar con cata (siempre con cita previa). Ábalos también funciona como parada tranquila dentro de una ruta por La Rioja Alta.
En época de vendimia se nota más movimiento en el entorno; conviene informarse antes si buscas alguna actividad concreta.
Información práctica
Cómo llegar: desde Logroño, por la N-124 dirección Haro y desvío a Ábalos por carretera local.
Consejo: hay servicios básicos; para más opciones de alojamiento o restauración, suele ser práctico mirar en Haro, que está cerca.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el casco histórico y la iglesia de San Vicente Mártir.
- Paseo hasta la zona de bodegas tradicionales (mejor si has avisado).
- Termina con un tramo corto entre viñedos a las afueras para disfrutar del paisaje.
Errores típicos
- Llegar esperando un “plan” de ciudad: aquí lo bonito es el paseo tranquilo y el paisaje.
- Intentar entrar en bodegas tradicionales sin preguntar antes.
- Aparcar donde molestas en calles estrechas: mejor dejar el coche sin apurar el centro.